Trato incomodo

93 12 6
                                        

El sol mañanero golpeaba las ventanas entreabiertas del dormitorio de Rodrigo, provocando que este entreabra sus ojos en un estado somnoliento. Con sus nudillos frotó sus párpados para ubicarse un poco en el mundo, estirando sus brazos encima de su cabeza. Se levantó de la cama de su fina mansión y con pasos lentos se dirigió al baño.

¿Qué hay de esperar de la mañana de un millonario?

Se hundió hasta los hombros en el agua tibia de su bañera mientras que sus rodillas sobresalían, creando pequeñas olas alrededor de él. Se tomó un largo baño y envolvió una toalla alrededor de su cintura para cubrirse, deteniéndose en el espejo para admirar su torso tonificado y trabajado. De verdad, este chico sí que es vanidoso.

Hizo lo de siempre; se bañó en desodorante y colonia cara, se vistió con un traje elegante y peinó su cabello con grandes cantidades de gel, buscando perfección en su figura desde el primer rayo de sol.
Bajó las escaleras en forma de caracol para entrar en la cocina, sirviéndose una taza de café negro y amargo (Porque sabemos muy bien que detesta el azúcar) y lo bebió todo de un solo trago. Tomó su maletín y caminó hasta el garaje, adentrándose en su auto lujoso para tomar camino a el estudio de los Sharks.

Al poner un pie en el salón escuchó voces conocidas. Justo ahí estaba Arturo teniendo una conversa casual con su compañero Carlos. Se reía de algunos chistes con su postura despreocupada que siempre tenía fuera del set.
Rodrigo en silencio se sentó en su silla; la última de la fila desde que empezó el programa y esperó pacientemente el primer emprendedor del episodio del día de hoy.

Realmente cada una de las ideas eran pésimas y no tomaban lógica básica para empezar un emprendimiento. Siempre se presentaban los mismos y repetitivos problemas: mal contaduría, marketing y pésima postura contra la competencia.

Rodrigo estaba a punto de tirar la toalla hasta que apareció una chica que de verdad tenía una idea comprometedora.

—Buenos días, tiburones. Mi nombre es Valeria y soy la fundadora de Áurea Studio, una empresa dedicada al diseño de mobiliario modular para oficinas y espacios de trabajo. Nuestros muebles permiten adaptar un mismo espacio en minutos, reduciendo costos y optimizando la productividad de las empresas.

Arturo alzó una ceja y una sonrisa sutil escapó de su rostro. Sacó su libreta y pluma y empezó a tomar notas.

— Busco un millón de pesos por el 20% de la empresa.

Los tiburones intercambiaron miradas, totalmente interesados en la chica.

— ¿En qué piensas invertir ese millón? - Preguntó Arturo.

—Principalmente en ampliar la producción, contratar más personal y abrir un segundo punto de fabricación.

Rodrigo al ver como Arturo montaba competencia decidió inmediatamente intervenir.

— ¿Cuánto vendiste el año anterior?

—El año pasado cerramos con ventas de 4 millones 800 mil pesos.

—¿Y utilidad?

—Obtuvimos una utilidad neta de 900 mil pesos.

Arturo se aclaró la garganta y rodó su pluma sobre sus dedos, tomando un tono de voz más serio.

—¿Cuánto llevan operando?

—Tres años.

—Vaya, es un crecimiento muy interesante- Comentó Rodrigo con una sonrisa que no suele demostrar frente a los demás proyectos.

En un instante ambos Sharks alzaron su mano, ofreciéndose a participar.

— Tengo una propuesta.

Dijeron casi al mismo tiempo, creando un coro suave. Hubo un silencio largo hasta que Rodrigo decidió hablar primero.

—Me gusta el negocio. Tienes ventas, tienes utilidad y creo que todavía puedes crecer mucho. Estoy dispuesto a darte el millón de pesos... pero por el 30% de la empresa.

Bueno, la propuesta de el empresario menor era realmente buena pero el mayor no podía perder la oportunidad de proporcionar también su participación.

—No creo que necesites entregar tanto porcentaje. Yo pondría quinientos mil por el 10%, siempre y cuando Rodrigo ponga los otros quinientos mil por el otro 10%.

Rodrigo casi se atraganta con su propia saliva pero rápidamente recupera la postura, lanzándole una mirada furtiva a Arturo.

— No me molesta. - Completó con un tono de irritación en su voz.

En eso, la emprendedora cegada de la emoción e inconsciente de la tensión de ambos decidió darle fin al trato.

—¿Aceptarían entrar juntos? Creo que cada uno puede aportar algo diferente a la empresa.

Asintieron con la cabeza, parándose silenciosamente de su asiento para darle un abrazo a aquel chica antes de que esta se retire, dándole fin al episodio.

...

Rodrigo agotado llegó a casa. Se quitó la chaqueta y la colgó en el perchero mientras que tomaba paso a su habitación.
Se recostó en su cama y decidió revisar su teléfono, encontrando un mensaje de su compañero escrito recientemente.

"¿Quieres que nos veamos mañana para hablar sobre el negocio que tomamos?"

Frunció el ceño y rendido escribió distraídamente en el chat:

"Vale. Decide tú la hora."

Y así dejó el aparato a un lado, cubriéndose con la manta de su cama y cerrando sus ojos. Poco a poco cayó en un sueño profundo y bien merecido, dejando a Arturo esperando del otro lado de la línea...

Error de Cálculo :: Arturo X RodrigoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora