CAPÍTULO 1-Nuevo Inquilino

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En un mundo donde los chicos te comen con la mirada, es raro encontrar a alguien que ni siquiera te la sostenga si no que la evite. Y basta con que lo mires fijo para que se desarme. En cuanto se da cuenta de que lo estás viendo, sus mejillas se tiñen de rojo. Como si lo avergonzara. Desvía la vista rápido, se queda quieto, y no sabe qué hacer con las manos.
El nuevo inquilino; Juliano es así. La semana pasada lo conocí, vino con sus padres para inspeccionar la habitación en donde se quedará.

Hace como dos años papá y mamá decidieron hospedar en casa a estudiantes que viven en zonas lejanas de los colegios y que no puedan acceder al colectivo escolar. Cada estudiante que viene no suele aguantar ni un mes, dicen que no pueden concentrarse aquí.

Ya quiero saber cuánto durará Juliano.

Me pongo un pantalón en ves del short que tenía puesto porque mi mamá cree que quiero exhibirme y por ende ordenó que me cambiara. Escucho desde mi ventana que un auto se detiene en frente de la casa. Observo desde el cristal y veo bajar a Juliano. Es alto y delgado al punto de que parece que se lo lleva el viento. Su papá y mamá le da un abrazo de tres.

—Ni que se fuera a la guerra. ¿ por qué tanto abrazo?

—¡Karina! Ven a dar la bienvenida—grita mamá desde la sala. Suspiro y voy junto a ella. Bajo las escaleras justo cuando mamá abre la puerta

—¡Bienvenido! —Dice papá, y sonríe de forma automática.

—Buenos días señor Ruiz.

—Ahora eres parte de la familia. Así que llámame Luca.

—Está bien, señor... quiero decir, Luca —corrige rápidamente. Se queda quieto en la entrada, rígido, como si esperara una orden para moverse.

—Pasa, Juliano—le invita mamá—. Siéntete cómo en casa.

—Vamos a despedir a Jorge y Patricia —propone papá.

Mamá asiente. Ambos salen de la casa y se dirigen hacia el auto de los padres de Juliano para despedirlos. Él, en cambio, se queda ahí, tieso, sin saber muy bien qué hacer. Recorre la sala con los ojos hasta que se encuentra con los míos fijos en él. Los aparta al instante. Un rubor le empieza a teñir las mejillas pálidas.

—¿No vas a entrar? —pregunto

-Aah sí-responde y jala su maleta. Pareciera no tener fuerza. Camino a él para ayudarlo, cuando me acerco retrocede un paso.

—Te ayudaré con la maleta—le aviso, señalándola

—No hace falta—responde, evitando mirarme directamente —. Ya sé en donde está mi habitación así que me iré acomodar—continúa y prácticamente huye de mí. Le sigo de todas formas, aún no le he dicho algunos consejos que debe saber. Juliano entra en su habitación que está en planta baja. Lo observo desde la puerta

—Tienes que saber...—Apenas empiezo a hablar, él da un pequeño sobresalto y gira hacia mí —.¿Estas bien?

Asiente con rapidez, y se queda mirando el suelo como si las baldosas le hablaran.

—Recuerda cerrar las ventanas de noche—continuo. Él alza la vista y me mira sin parpadear. Creí que sus ojos eran oscuros pero en realidad es de color café.

—Puedo saber por qué— pregunta, curioso.

Sonrío.

—Entonces sí puedes mantenerme la mirada—comento. Él parece darse cuenta de lo que acaba de hacer y vuelve a apartarla—.Tus ojos son lindos.

El rubor regresa inmediatamente a sus mejillas.

—¿No me vas a decir por qué? —pregunta, intentando cambiar de tema.

—Lo que pasa es que la habitación de mis padres está arriba del tuyo y si dejas la ventana abierta puedes escuchar algunos ruidos que no te dejarán dormir.

—¿Ruidos? ¿Cómo qué? —Se inclina hacia delante, interesado

—No sabes lo qué hace una pareja de noche?

—Dormir—dice, dudoso

—Que ingenuo, Juliano, ¿De verdad crees que cierran los ojos y listo?

Se le ruboriza las mejillas. Sus expresiones indican que por fin le ha llegado la idea correcta. Mira en todos lados menos en mí como buscando una salida.

—Ya entiendo—dice en voz baja. Me apoyo en el marco sin dejar de mirarlo. Hay una satisfacción tonta en mí en verlo ruborizarse. Pero como los demás inquilinos, es probable que abandone la estadía en cuanto el "ruido" se ponga incómodo. Es mejor dejar estas sensaciones tontas.

Me enderezo.

—Me retiro. Nos vemos mañana en clases.

Cierro la puerta antes de que pueda responder.


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