Capítulo 1

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*(Narra Reo)*

Todo esto es muy aburrido. Tan aburrido que hasta el silencio me pesa en los oídos.

Las paredes de esta mansión son de oro, pero para mí son los barrotes de una jaula. Una jaula cómoda, sí... pero jaula al fin.

¿De qué sirve tener todo si no hay nada que realmente _quiera_? Quisiera sentir la emoción, esa adrenalina cruda de conseguir algo con mis propias manos, con mi sudor, con mi esfuerzo. Las calificaciones perfectas no cuentan. Las medallas de deportes que domino en una semana no cuentan. Todo me lo ponen en bandeja. Y eso... eso me está matando lentamente.

Camino hacia el ventanal de mi habitación. El jardín es perfecto. El césped está cortado al milímetro. Hasta las flores parecen aburridas de lo ordenadas que están. Apoyo la frente contra el vidrio frío. Mi aliento lo empaña un segundo.

Quisiera poder hacer algo más que esto... -suspiro y mi aliento dibuja una nube que desaparece rápido, como mis sueños- pero mi destino ya está sellado. Heredaré Mikage Corporation. Viviré para eso. Sin preocupaciones. Sin hambre. Sin miedo. Y... sin vida. Tan malditamente aburrido. 😒

*Toc toc.*

*Gran:* Joven Reo, se le hace tarde para ir a la escuela. El chofer ya lo espera.

*Reo:* Gracias, Gran. Eres la mejor, nos vemos... -le sonrío. Es la única sonrisa real que doy en todo el día. Porque ella sí se preocupa de verdad.

Bajo las escaleras de mármol. Cada paso resuena como un reloj contando los segundos de una vida que no elegí.

La limusina me traga. Cuero, silencio, cristales polarizados. En todo el trayecto no despego la vista de la ventana. La ciudad pasa como una película que ya vi mil veces. Gente corriendo para tomar el autobús, niños con mochilas corriendo tarde, un perro persiguiendo una pelota. _Ellos_ tienen algo por lo que correr. Yo solo tengo un asiento de piel y un chofer.

Tan aburrido. 😒 Mi vida es tan aburrida que hasta el aburrimiento se aburrió de mí. Tengo que hacer algo para que esto acabe. Lo que sea. Un grito. Un choque. Algo.

La limusina se detiene en un semáforo. El ruido de la calle se cuela por un segundo. Y entonces los oigo.

*XXX:* ¿Ya viste la nueva tendencia?

*XXX:* ¿Cuál?

*XXX:* ¡La que dice que el fútbol es el deporte más emocionante que existe! Dicen que tu corazón se te sale del pecho cada partido.

*XXX:* ¿En serio? Suena... peligroso. Y muy interesante. Ya quisiera jugar como los delanteros de Japón...

*XXX:* Por lo que escuché ellos son unos monstruos. He escuchado que ellos no juegan por dinero. Juegan porque piensan en ganar la Copa del Mundo. ¡La Copa del Mundo, Reo! ¿Te imaginas cargar eso?

El semáforo cambia a verde. La limusina arranca y sus voces se van alejando, pero sus palabras se me clavan en el pecho como un balonazo.

*Reo:* ¿Qué es eso de... Copa del Mundo? -susurro, y por primera vez en años, mi voz tiembla. No de miedo. De algo que no sentía hace mucho: curiosidad.

Saco el celular. Mis dedos, que siempre teclean reportes de inversiones, ahora tiemblan buscando otra cosa. _Fútbol. Copa del Mundo. Japón._

Y entonces el video me golpea. Un estadio. Miles de personas gritando un solo nombre. Un balón. Un tiro. El silencio de un segundo antes del gol... y luego la explosión. La locura. Lágrimas. Abrazos entre desconocidos.

Y recuerdo.

Tenía seis años. Un mundial en la televisión del salón. Un delantero japonés marcó en el último minuto. Yo salté del sofá, grité, tiré el jugo. Mi corazón iba a mil. Corrí con mi padre.

🤍 Latidos en sincroníaHistórias para pegar e não largar. Descubra agora