Piero se encontraba abatido e increíblemente nervioso ante el partido contra la selección alemana. Aquel encuentro era decisivo: de él dependía que Ecuador clasificara a los dieciseisavos de final y rompiera una sequía de veinte años sin alcanzar esa instancia en un Mundial.
Era plenamente consciente del peso que cargaba sobre los hombros. Sus últimos partidos no habían sido los mejores; la derrota ante Costa de Marfil y el empate frente a Curazao habían dejado la moral del país por los suelos. Y, siendo sincero, la suya tampoco estaba mucho mejor. Mientras esperaba la señal para salir al campo, el nerviosismo amenazaba con consumirlo.
Hincapié la promesa del Arsenal, el cual ganó la Champions League;sentia que no podía sacar adelante a un país que confiaba en él. Al cabo de unos minutos los llamaron para que se dirigieran al campo, dispuestos a dar todo de sí para ganar este partido, cueste lo que le cueste. Cuando el partido dio inicio, lo único que pudo llegar a pensar fue en la fe misma que sentía, al ver 60,000 ecuatorianos dispuestos a apoyarlos hasta el final, 60,000 gargantas que festejarían de manera inexplicable si el equipo anotaba un solo gol.
El partido dio inicio oficialmente y el equipo alemán avanzaba con voracidad, parecían estar dispuestos a comérselos. El juego empezó agresivo; al minuto los alemanes ya se habían aproximado a la zona del arco, pero gracias a los defensas amarillos la sacaron del campo; sin embargo, fue saque de banda para el equipo alemán.
El encargado fue el número 22, quien tiró, y sus compañeros le pasaron el balón a quien metió un gol al equipo ecuatoriano. En ese momento el tiempo se detuvo; era solo el minuto 1:52 y ya se veía la superioridad de Alemania. ¿Qué se podía esperar de ellos durante todo el partido? Pero aun así intentó mantenerse positivo y seguir jugando para mantener ese sueño, esa pasión y esa esperanza que todos tenían para luego cerca del minuto ocho.
Nilson Ángulo recuperó el balón, remató y...
¡GOOOOOOOL!
No fue solo un gol. Fue un grito de esperanza que sacudió a todo un país.Piero levantó los brazos y, por un instante, olvidó el peso que llevaba sobre los hombros. Giró la cabeza para celebrar con la afición.
Y entonces la vio.
Entre miles de rostros vestidos de amarillo, solo uno parecía existir.
Una chica rubia, de ojos azules, celebraba el gol con una sonrisa imposible de ignorar; por un segundo, el estadio entero desapareció.
Y entonces la vio.
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Hola, gracias por leer mi historia y darle una oportunidad. La calidad de los capítulos va mejorando; lo prometo, :) es que soy primeriza en esto, así que, plis, tengan paciencia con mi humilde obra.
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Entre Goles y Escenarios
FanfictionÉl un jugador de fútbol y ella una cantante reconocida, un encuentro inesperado que cambiará sus vidas para siempre entre viajes, conciertos, partidos y rumores, descubrirán que el amor no entiende de idiomas, distancia ni fama.
