Nunca me imaginé que a mí edad estaría enterrando a mí mamá, siempre pensé que tendría más tiempo, más cumpleaños, más llamadas.
Más días en los que pudiera entrar a casa y escucharla cantar desde el estudio.
Pero estoy aquí, viendo cómo descienden el ataúd.
Y por primera vez siento que el mundo puede seguir girando incluso cuando el mío se acaba.
Como si todo lo que estaba empezado a construir se derrumbara poco a poco.
Por eso cuando volteo a ver a Maya que va del brazo de Luke, en vez de ver sus caras tristes, me llega un recuerdo de la infancia.
Estábamos en casa, Maya peleaba con Luke porque él no quería jugar a las bailarinas y yo en vez de meterme en la pelea se me ocurrió algo mejor, no lo pienso mucho y antes de que Maya ponga su puño en la cara de Luke, les digo:
—Mejor hay que jugar con pintura.
Los dos me observan, Luke que es dos años más grande que nosotras se levanta del piso y me dice:
—Eso suena mejor, que jugar a las bailarinas. —Mira a su hermana que esta con su traje de bailarina que nunca se quitaba.
Salimos de mi habitación y bajamos al estudio de mamá que en ese momento estaba en el garaje, había un lienzo en blanco de un tamaño bastante grande y casi al lado varios botes de pintura. No lo pienso dos veces y agarro el lienzo para tirarlo en el piso, Luke me ayuda y cuando por fin lo tenemos en el piso agarro el bote de color azul, pero Luke protesta y dice:
—Yo quería el azul.
—Ten te lo dejo.
Él duda un momento, pero al final lo toma y comienza a poner una cantidad bastante grande en su mano, yo agarre otro bote, pero esta vez de color morado, Maya que solo observaba todo nos dice:
—Yo no quiero pintar, me voy a ensuciar mi traje.
Da una vuelta y su tutu sigue el movimiento. Pero en ese momento veo cómo sale disparada la pintura justo a Maya, ella se queda un momento mirando la mancha y luego mira al culpable.
Luke.
Esto no va a salir bien.
O tal vez sí.
Porque cuando veo a Maya ir directamente por el bote de pintura rosa tengo la sensación de que estamos a punto de divertirnos.
Entre ellos se empezaron aventar pintura yo que llevaba un bonito vestido, no quería ensuciarlo, así que trato de esconderme, pero Luke me mancha justo antes de que pueda salir corriendo. Esto no se iba a quedar así, por eso abro el bote de pintura y comienzo aventarles pintura a los dos.
Las risas y gritos llenaron todo el lugar, estábamos disfrutándolo y no pensábamos en nada, solo en que necesitábamos otros colores, por eso agarramos los demás botes y comenzamos la guerra de pintura.
Basto con cinco minutos para que quedáramos llenos de pintura, por todas partes, hasta que mamá salió al garaje y nos vio.
Por un momento no dijo nada, solo nos observaba, pero como si ella misma entendiera todo, comenzó a reírse. Y nosotros no entendíamos nada, pero al final también comenzamos a reinos y entonces todo el lugar era felicidad y colores.
No como ahora, que no hay pintura, no hay risas, no hay colores.
Solo lluvia golpeando los paraguas y personas vestidas de negro observando cómo entierran a mi mamá.
Y por primera vez desde aquella guerra de pintura, no puedo escuchar surisa.
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Todavía hay Música
RomanceOlivia siempre creyó que la música podía sanar el alma. Lo que nunca imaginó era que sería Luke quien le enseñaría que algunas personas llegan para convertirse en hogar. Entre escenarios, sueños compartidos y una tragedia que cambiará sus vidas para...
