Noviembre de 2024. El aire en el colegio se sentía diferente, o quizás era yo, que empezaba a ver el mundo desde otra perspectiva al ponerme mi camisa azul de primer año. Todo era nuevo: el horario, los profesores y, sobre todo, el movimiento en los pasillos durante cada cambio de hora, cosa que no veía en primaria.
Ese día, el ruido afuera era el de siempre, salí del salón por un momento, queriendo tomar aire, voltee al salón de 4to año, al único 4to año que había en el segundo piso y que casualidad, quedaba al lado de mi salón, y entonces lo vi...
Estaba ahí, a pocos metros, con un amigo. No sabía quién era, ni cómo se llamaba, pero mi mundo se me detuvo en seco. Tenía el cabello negro y ondulado, era alto y blanquito. Recuerdo perfectamente que, se estaba riendo y vi su sonrisa... si, tenía los dientes chuecos, le hacían faltan unos brackets, pero aún así vi algo diferente en ese chico.
Fue cuestión de segundos: él giró la cabeza y sus ojos se encontraron con los míos. El corazón se me subió a la boca. Fue una mezcla de sorpresa y pánico; me quedé congelada un segundo demasiado largo, y cuando me di cuenta de que me estaba mirando directamente, sentí que la cara me ardía.
Di media vuelta y me metí al salón tan rápido que casi choco con la puerta. Me senté en mi pupitre, fingiendo que no me pasaba absolutamente nada. Mis amigas hablaban de cualquier cosa, ajenas a que acababa de ver a quien, sin saberlo, se convertiría en mi secreto mejor guardado durante el resto del año escolar.
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Puntos De Encuentro
Romance¿Alguna vez han sentido que su historia de amor empezó en el momento menos pensando? Bueno, así empezó la mía. Entre uniformes distintos, pasillos compartidos, amigos en común y unos años de diferencia, me di cuenta de que el destino es el único qu...
