Una tarde de septiembre de 2024.
Si alguien me hubiera dicho que una simple tarde en la casa de mi prima iba a cambiar mi vida, probablemente me habría reído.
Estábamos en el patio cuando golpearon la puerta.
-Son los misioneros.
En cuestión de segundos, todos entraron corriendo a la casa para esconderse. Yo también quise hacerlo, pero reaccioné demasiado tarde.
Me quedé sola.
Respiré hondo y caminé hasta la entrada del patio.
Había dos jóvenes con camisa blanca y corbata. Uno de ellos comenzó a hablar con una sonrisa amable, mientras el otro permanecía unos pasos atrás, en silencio.
Y fue ahí cuando lo vi por primera vez.
Su cabello rubio brillaba con la luz de aquella tarde, y sus ojos color miel tenían una tranquilidad difícil de explicar. No dijo una sola palabra, pero por alguna razón fue imposible dejar de mirarlo.
El que llevaba la conversación era su compañero. Hablaba con naturalidad, hacía preguntas y sonreía con facilidad.
Después de un rato, finalmente se presentaron.
-Soy Morales -dijo el compañero, con una sonrisa.
Luego miré al otro chico.
-Walker -dijo él.
Esa fue la primera vez que escuché su apellido.
Todavía no sabía todo lo que vendría después.
Él, en cambio, permanecía en silencio.
De vez en cuando asentía con la cabeza o esbozaba una sonrisa discreta, pero casi no decía nada.
No entendía por qué, pero cada vez que levantaba la vista terminaba encontrándome con esos ojos color miel.
Cuando la conversación llegó a su fin, me preguntaron si podían visitar mi casa en otra oportunidad para compartir un mensaje.
Mi casa estaba justo al lado.
Les dije que sí y les indiqué cuál era.
Ellos sonrieron, agradecieron el gesto y comenzaron a alejarse.
Me quedé en el patio observándolos hasta que desaparecieron de mi vista.
No sabía por qué.
Solo sentía que deseaba volver a verlos.
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Hasta volver a encontrarnos.
PoetryDicen que Dios pone personas en nuestro camino por una razón. Cuando Evelyn conoce al joven misionero Walker, jamás imagina que una simple conversación cambiaría por completo su vida. Lo que comenzó con sonrisas tímidas y visitas inesperadas pronto...
