Era un nuevo día en Japón, muchas personas caminaban a sus trabajos, otros en carro, moto, transporte público, taxi.
También era un nuevo día para los estudiantes, pues era comienzo de un nuevo año escolar, caras nuevas, amigos nuevos, maestros nuevos, aventuras nuevas y también, el descubrimiento de sentimientos que llegan a confundir y sobre todo, a querer negarlos.
Okuto ya se encontraba desayunando, con unas pequeñas ojeras por quedarse a altas horas de la noche pensando en este año escolar, si sería diferente o sería lo mismo que años anteriores, esperaba que fuera diferente, de verdad lo deseaba.
Oh, Okuto, a veces debes de tener cuidado en como manifiestas las cosas, ya que este año será de muchas emociones y aventuras.
Después de desayunar subió a su habitación y terminó de alistar su mochila, le dió de comer a su querido pulpo-mascota Icchan, un pulpo de color rojo brillante y sobre todo, el apoyo emocional de Okuto y también su más grande confidente, Icchan a estado presente en su vida por mucho tiempo, fue un regalo de su padre para su cumpleaños N° 10, desde entonces Icchan a visto a su dueño en muchas situaciones donde actúa como consejero, apoyo emocional, psicólogo, entre muchas cosas, en ocasiones le causa problemas a la familia, pero nadie se queja, Okuto ama la vida marina en general, pero su amor por los pulpos es enorme, les tiene un gran amor, su sueño es convertirse en un biólogo marino, pero claro..
Solo es un sueño..
Mukai Ryou, un chico tranquilo y relajado, los rayos del sol del hermoso amanecer ya se filtraban por su ventana, obligándolo a despertarse por completo y levantarse para el inicio de su año escolar, fue directo a la ducha a darse un baño con agua fría para despertar, al cabo de unos minutos salió ya más limpio y relajado, fue a vestirse con su uniforme, claro, los botones de su camisa desabotonados, manos en los bolsillos y cara aburrida, fue a desayunar, encontrando a sus padres abajo, Ryou bajó y fue directo a la cocina a servirse, comer rápido e irse de allí, no le gustaba pasar tanto tiempo entre ellos, principalmente, su madre.
Señor Mukai: Buenos días hijo, ¿Cómo te encuentras?
- Preguntó el señor Mukai, padre de Ryou.
Ryou: Buenos días padre, me encuentro bien, gracias por preguntar.
- Afirmó Ryou, viendo su tazón de cereal como si fuera lo más interesante del mundo.
Y claro, se sentía un poco incómodo, y claro, no era por su padre, su padre era la persona más buena que haya conocido, gracias a él, nunca cayó en vicios, desde pequeño fue responsable y educado, siempre fue un padre presente en la vida de su hijo, dándole todo el amor y cariño que no se le podia dar.
Hay ocasiones en dónde ya sea padre o madre asumen el rol que a sus hijos les falta, para llenar ese vacío y que ellos crezcan rodeados de cariño y amor, que nada les falte.
Pues, este era el caso de Ryou, el tenía madre presente pero ausente, para Ryou, su nacimiento fue un error, no estaba planeado, no tenían lo necesario para cuidarlo, ya que fue concebido en una aventura de sus padres ya siendo novios.
Claro que su padre le dijo que su nacimiento nunca fue un error, le explicaba con amor y cariño que el fue lo mas bello que le ha pasado, no lo niega, tuvieron sus dificultades pero lograron salir adelante, ahora viven bastante cómodos, y eso ya es más que suficiente para todos.
La madre de Ryou era una persona bastante seria, responsable y sobre todo, exigente, si ella se propone algo, no descansa hasta conseguirlo, no importa si su salud está en juego, si su cuerpo colapsa, si se desmaya, si su nariz sangra, si vomita, nada ni nadie le impiden lograr su objetivo.
ESTÁS LEYENDO
Música para mis oídos.
FanfictionNakamura Okuto, un joven con sueños para su futuro, se ve interrumpido con una responsabilidad diferente, pero aceptando para que a sí, al menos, se sientan orgullosos de él. Mukai Ryou, un chico de apariencia tranquila y relajada, se verá envuelto...
