- ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? - preguntó Gusy nervioso.
-Tranquilo tío, pásalo bien y ya está. -dijo Ringo mientras le pasaba el brazo por encima del hombro.
- ¿Pero como pretendes que me lo pasé bien aquí? Si está todo lleno de gente y de comida rancia. - Gusy miraba nervioso a todas partes.
- Pues Frisko parece que se lo está pasando bien, se le ve integrado. - contestó Ringo mientras saludaba a la gente ( a pesar de no conocer a nadie)
Frisko estaba enrollándose con un alien, de dos metros, verde chillón , 3 ojos, 4 brazos y un bigote un tanto sospechoso.
- Pero eso que es, ¿un tío o una tía? - dijo Gusy sorprendido de ver al alien.
- Déjalo, así está contento y no molesta. - Ringo conocía muy bien a Frisko y sabía cuál era su rollo.
La fiesta en la que estaban era dentro de un intestino grueso, exactamente el de un dios Fritanguero. Ya os podéis imaginar cómo tenía que estar eso lleno de comida y de mierda. Habían ido a la fiesta a conocer a un amigo de Wilber, el jefe de Frisko, pero todavía él no se lo había dicho a sus amigos.
- ¿ De verdad crees que Frisko nos ha traído por algún motivo en concreto? - Gusy dijo mientras se quitaba un chicle del zapato.
- Yo que sé, tío, deja de hacer tantas preguntas, no seas tan inseguro. - Ringo estaba mirando si encontraba algo de beber por ahí.
- HEEEEEEEEEY TIIIIIIIIIIOOOOOOSSSS. - gritó un chico con cara de serpiente mientras se acercaba a los dos.
- ¿Y quien se supone que eres tú? - preguntó Ringo desconfiado.
- Soy yo, Wilber. - dijo el propio Wilber.
- ¿Se supone que tenemos que saber quién eres? - Ringo lo miró por encima del hombro.
- EEEEEEEEEEEEEEY, ¿Por qué tantas preguntas? Relajaos hombre, que soy el jefe de Frisko. Creo que no os ha contado porque estáis aquí. - Wilber se puso entre ellos y paso los brazos por sus hombros.
Frisko los vio de lejos y mientras tropezaba con un vaso de plástico, cogió una colilla del suelo y se la comió creyendo que era una patata frita. Empezó a toser mientras se acercaba a ellos.
- AHURUGURUBURBURA! - Frisko tenía un ataque de algo chungo que tenía en el cerebro.
- Joder Frisko, avisa a tus colegas la próxima vez que los traigas para un encargo de este nivel. No digas nada, pero ya se que yo te mandé aquí, estoy infiltrado espiando a mí amigo. - Wilber le explicaba mientras le daba unas palmadas en la espalda por la tos.
- HOMBRE JEFE, SI ES USTED! - Frisko gritó y todos se callaron.
- Pero que te acabo de decir, que lo estoy espiando, no chilles gilipollas. - Wilber se estaba cabreando.
-Ay vale vale perdone jefe. ¡NO ES MI JEFE! - seguía gritando intentando "disimular"
- Vaya puto inútil, menos mal que te pago en negro. - Wilber le pegó una colleja
- A ver, pero seguimos sin saber que hacemos aquí nosotros, que coño pintamos en la fiesta de el bicho este. - preguntó Ringo indignado.
- Estáis aquí porque tenéis que rescatar a mí pingüino, el Almirante Miralles. - Wilber parecía de coña.
- QUE MONO! UN PINGÜINO! - Gusi estaba encantado con esta misión.
- Pero usted piensa que somos gilipollas o que. - Ringo estaba amargado.
- ¿Tú crees que alguien como yo, tan servicial, que he trabajado en la armada de mi país, Feguincia, durante 26 años, va a engañarte con una tontería así? Es la vez que más en serio he ido en mi vida, y mira que me enfrente a mí Capitán, el señor Guerrilla, en mi tercer año como cabo. Eso sí, me llevé una ostia que creo que me dejó alguna secuela, pero ese no es el tema. QUIERO MI PINGÜINO! - Wilber no estaba muy fino de lo suyo, necesitaba una pastilla.
- Oiga, que mierda me está contando, tómese una pastilla para lo suyo o lo que sea. - OSTIA! RINGO ME HA LEÍDO LA MENTE.
- Pero venga, hombre, hagámoslo, quiero ver al pingüino. - dijo Gusy en un tono muy adorable.
- Manda cojones, lo voy a hacer por ti, que si no yo me iba a mí casa y me hacía un maratón de los Pinky Winfers y santas pascuas. - Dijo Ringo antes de atarse los cordones.
- BIEEEEN! UNA NUEVA MISIÓN PARA LOS WINKLITOS! - Gusi dijo mientras pegaba un salto de la emoción.
Nuestros protagonistas ( por llamarlos de alguna forma ) se dirigieron a la parte más oscura de la fiesta, ya casi saliendo del intestino grueso y llegando a "la zona". Wilber había seguido a su amigo por más de 2 horas en la fiesta y tenía la sospecha de que allí estaría. Se había llevado a su pingüino como pago por un trabajo que jamás le llegó a pagar. El amigo ese era un cabrón, a saber que estaba haciendo allí con el Almirante Miralles, nada bueno seguro. Antes de llegar, debían atravesar una puerta, pero por desgracia, un empleado de seguridad les cortaba el paso.
- Contraseña. - dijo el guardia.
- Que contraseña ni que pollas, déjanos pasar. - dijo Ringo ya bastante cansado.
- Pero chaval, ten cuidado con quién te metes, que soy cinturón verde de capoeira, y no me está permitido usar mis piernas, se podrían considerar arma blanca. - dijo el guardia.
Gusy salió de detrás de los tres y se acercó de una manera muy adorable al guardia.
- Disculpe señor, me he perdido. - dijo en un tono un poco casi susurrando.
- Que quieres niño, no te oigo. - el guardia se agachaba para oírlo.
Mientras se agachaba, Gusy abrió la boca y de un bocado le arrancó la nariz. Había aprovechado su cara de niño bueno ( a pesar de tener 30 años ) para quitarse al guardia de encima.
Consiguieron atravesar la puerta porque el guardia se fue corriendo a curarse la nariz, un poco imposible pero bueno, soñar es gratis.
Cuando entraron, la escena era clara. Un pingüino tocando la pandereta y bailando flamenco estaba dando una sesión privada al amigo de Wilber.
- PERO, NO DOY CRÉDITO. ¡¿ QUÉ LE ESTÁS HACIENDO AL ALMIRANTE MIRALLES?! - dijo Wilber mientras sacaba una pistola y le apuntaba.
- OYE OYE OYE BAJA ESO HOMBRE. - le dijo Ringo cagado de miedo.
- Vamos a ver matao, si no has disparado eso en tu vida. - el amigo de Wilber se levantaba de una silla de plástico más amarilla que un Simpson.
- COMO QUE NO, MIRA. - Wilber estaba dispuesto a disparar.
Pegó un tiro al aire sin acertar en su "amigo". Todo empezó a temblar. El dios había sentido el tiro en el intestino y estaba rabiando de dolor. Un aire acondicionado se desparramó del techo y cayó encima del tio este. Wilber y los Winklitos tenían que salir de allí corriendo.
Wilber cogió el pingüino y Frisko intentó abrir la puerta. La puerta no se abría. Por suerte, había otra. Tenía una cerradura con llave.
- Y ahora que hacemos? - dijo Gusy muy asustado.
- FHHFJTJDBRBDJBDJFGH - Frisko se comió la puerta de un bocado.
Salieron corriendo por la puerta, que por desgracia, no era una puerta cualquiera, si no la puerta trasera, la del dios.
Cayeron durante dos minutos. Durante la caída, Frisko vomitó varias astillas. Cuando llegaron al suelo, llenos de vómito, el Almirante Miralles comenzó a bailar otra vez flamenco. El dios Fritanguero los vio y comenzó a bailar con ellos. Los Winklitos comenzaron a reír.
FIN.
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Los Winklitos
FantasyTres amigos (Frisko, el Azul, Ringo, el Rojo y Gusy, el Amarillo) sin rumbo en la vida viven locas aventuras sin sentido. Deberán encontrar el camino de vuelta a casa, resolver misiones secundarias e incluso participar en una purga. Acompaña a tus a...
