— Pero, nunca hemos visto a mamá, ni siquiera en el árbol de las almas..— dijo Sawa
Kyoro miró a su padre con cara de sorpresa
— eso significa?— decía la joven
— que su madre podría estar viva...— dijo Neteyam mirando fuera de la choza
— pero.., y no nos buscó?— dijo kyoro
— no lo sé mis niñas, quizá allá afuera.., en algún lugar.... Esté ella..— dijo Neteyam con ojos cristalinos
__________________________________
Hace 17 años atrás....
— ¿donde estoy?— decía Eylan haciendo una mueca de disgusto mientras abría los ojos.
— hola— dijo una voz desconocida para la joven
Eylan abrió los ojos de golpe y se levantó
— ¿¡quien eres?!— dijo la joven kame'tire
—tranquila, me llamo gia— dijo la voz femenina, Gia era una joven de 20 años, origen del clan Dakarkwan, el clan del desierto..
El clan del desierto al igual que el clan kame'tire se decía que estaba extinto, pero no. En el clan del desierto habitaban na'vi de color naranja.
— espera.. mis bebés.., yo las vi.., mis hijas.. neteyam dónde está?!— dijo Eylan con un nudo en la garganta
__________________________________
Actualidad
Eylan estaba en su choza mientras hacía la comida para ella y Gia, ellas vivían juntas ya que se habían vuelto muy cercanas. Casi como
Hermanas.
Eylan dejó de remover el guiso por un instante.
El vapor le golpeó el rostro mientras una extraña sensación recorría su pecho. Era la misma que la invadía cada ciertos días un vacío imposible de explicar, como si una parte de ella hubiera quedado olvidada en algún rincón del mundo.
—¿Otra vez? —preguntó Gia al entrar en la choza con una cesta llena de frutos del desierto.
Eylan asintió en silencio.
—Volví a soñar con ellos...
Gia dejó la cesta en el suelo y la observó con preocupación.
—¿Los mismos sueños?
—Sí... Un hombre de ojos dorados... y dos pequeñas. Siempre intento correr hacia ellas, pero desaparecen antes de que pueda alcanzarlas.
Gia bajó la mirada.
Durante diecisiete años había escuchado aquellas mismas palabras.
Al principio pensó que solo eran sueños provocados por el accidente con el que Eylan había llegado al clan Dakarkwan. Sin embargo, con el tiempo comprendió que eran recuerdos fragmentados.
Recuerdos de una vida que aún existía en alguna parte.
—Tal vez Eywa intenta decirte algo —susurró.
Eylan soltó una leve risa amarga.
—Si es así... ¿por qué no me muestra todo?
—Porque aún no es el momento.
El silencio volvió a llenar la choza.
Eylan terminó de servir la comida, pero antes de probar un solo bocado, un fuerte dolor atravesó su cabeza.
—¡Ah...!
Dejó caer el recipiente al suelo.
Imágenes comenzaron a aparecer una tras otra.
Una selva.
El sonido de unos ilu a la distancia.
Un joven sonriendo.
"No tengas miedo, estoy aquí."
Un par de manos sujetando las suyas.
Después...
Dos bebés envueltas en mantas.
Llantos.
Y una voz masculina, rota por el miedo.
"Eylan..."
Las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de la joven sin que ella entendiera por qué.
—Nete... —susurró sin darse cuenta.
Gia abrió los ojos como platos.
—¿Qué acabas de decir?
Eylan respiraba con dificultad.
—Yo... no lo sé...
Se llevó ambas manos a la cabeza.
—Ese nombre... ¿quién es...? ¿Por qué siento que... lo amo?
Más imágenes aparecieron.
Un gran árbol.
Un bosque iluminado.
Un beso.
Un collar tejido con fibras.
Y dos bebés de piel azul que reían mientras unas enormes manos las levantaban en el aire.
El corazón de Eylan comenzó a latir con fuerza.
—Ellas...
Su respiración se cortó.
—Mis... hijas...
Las piernas le fallaron y cayó de rodillas.
—Tengo hijas...
Gia corrió a sostenerla antes de que golpeara el suelo.
—¡Eylan!
Las lágrimas no dejaban de salir.
—Ellas... estaban vivas...
Mientras tanto, muy lejos del desierto...
En Pandora, una suave brisa movía las hojas del Árbol de las Almas.
Neteyam permanecía sentado frente a sus raíces, con los ojos cerrados.
No sabía por qué, pero aquella noche sentía algo diferente.
Como si un vínculo que había permanecido dormido durante años acabara de despertar.
Abrió lentamente los ojos.
—Eylan... —susurró al viento.
En ese mismo instante, a miles de kilómetros de distancia, Eylan levantó la cabeza.
Su corazón dio un vuelco.
Era la primera vez en diecisiete años que aquel nombre ya no le resultaba desconocido.
YOU ARE READING
Dangerous 2
RomanceElena y Adrián siempre fueron compañeros de curso. Entre miradas, momentos compartidos y un cariño que parecía crecer en silencio, Elena comenzó a sentir que él se estaba convirtiendo en alguien más importante de lo que quería admitir. Pero su mundo...
