Había un chico demasiado interesante en mi clase, su nombre es Fushiguro Megumi.
Desde que entramos a la universidad siempre ha sacado buenas notas, además, es muy atractivo.
Todos los días lo observaba de lejos, y hacia dibujos de él, definitivamente quien sea su pareja será afortunada, aunque no creo que haya alguien que lo quiera más que yo.
Suspiré imaginando como seria besarlo y ser algo más para él, tal vez y hasta puedan casarse.
Una tarde llegando a mi casa decidí investigar sobre él, hasta que di con su dirección, empecé a hacer unos cuantos códigos para ver si alguno era el de su casa. Nunca imaginé llegar a estos puntos.
Al pasar los días empezaba a convencerme si ir o no a su casa, hasta que decidí por fin ir y probar suerte con aquellos códigos.
- Ah, no le doy a ni una - dije tachando otro código, ya me había gastado una hoja entera.
Unos cuantos intentos bastaron para poder abrir la puerta.
- Con que esta es la casa de Fushiguro - susurré acariciando las paredes con una sonrisa en mi rostro.
Exploré la casa con curiosidad y felicidad, aunque, había algo en mi que me gritaba que me saliera en ese momento.
Bajé al sótano, pero resbalé por las escaleras, buscando mi celular para poder alumbrar, sentí una presencia atrás mío.
- Ja ¿hasta este punto has llegado?, maldito stalker.
Era la voz de Fushiguro, he metido la pata, quise moverme pero mi cuerpo no respondía, empezaba a desesperarme.
- No es lo que tú crees... - Intenté inventarme alguna excusa, hasta que sentí un dolor horrible en mis tobillos junto el sonido de un bate.
- Ahora te quedarás conmigo, no dejaré que andes por ahí después de esto.
No pude decir nada, mi vista empezó a nublarse, esperaba que todo eso fuese parte de mi imaginación, no debí seguirlo, quizá este era mi merecido.
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Who's The Stalker?
FanfictionItadori Yuuji siempre creyó que observar a Fushiguro Megumi desde lejos era suficiente. Nunca imaginó que el chico al que seguía escondía un secreto mucho más aterrador que el suyo. Hay obsesiones que terminan cuando las descubren... y otras que ape...
