Las cosas se salen de nuestras manos a veces. La vida tiene formas muy curiosas de demostrarte que realmente todo está en manos de ella, y que realmente será así siempre. No importa cuanto trate de medirme a mí mismo, o cuanto me fuerce a que todo juegue a mi favor.
Muchos dicen que vale la pena jugarse la vida, pero yo sé que no es así, es ella quien juega contigo, siempre tan segura de cada opción a escoger, burlándose de ti, porque en realidad, ella lo sabe de antemano. Toda la baraja de posibilidades existen porque ella te lo permite. Juegas con tus cartas, pero corres en una motocicleta en su calle.
Y pensé haberlo dominado, creí descubrir el truco de salirme con la mía, ese preciado glitch que te hace creer que tienes el control de todo, aunque al final terminó siendo mi propio castigo.
Su cabello color oro rosado a mi parecer se había convertido en un precedente, en un punto de control y al mismo tiempo, en uno donde ya no había retorno. Estar o no estar, ser o no ser. Ese color empezó a rondar en mi cabeza, desde que lo conocí, desde que en las carreras callejeras era conocido así, y aunque ese apodo jamás me había pertenecido a mi, se había robado cada espacio en mi mente.
¿Ese chico era realmente el nuevo Rey de las carreras que todos habían buscado? ¿Era ese el talento que había? ¿Era él quien cambiaría el mundo de las carreras ilegales a algo nuevo?
Le estaban regalando ese título antes de poder disputarlo, como un puesto prometido por generaciones, nepotismo aún sin disfrutar de todo, pero está bien. Yo no busco ese título, mucho menos lo buscaba a él, y de alguna forma la vida supo como hacerme encontrarlo.
Sin darme cuenta ambos estábamos muy presentes en la vida del otro, sin importar cuanto empezamos odiándonos, o cuantos nos jodiera todo. Su nombre estaba ligado al mío. El mío grabado al suyo.
Terminamos estando destinados a estar juntos, de una forma u otra. Aunque al inicio no nos gustara, o aunque nos terminó gustando mucho. Y eso solo me dejó algo muy claro que la vida es quien manda. Y que Ryomen Sukuna siempre sería parte de mi vida, siempre, ya sea bien o mal.
Yo quiera eso o no.
ESTÁS LEYENDO
The lucky one
FanfictionSe sabía que habían personalidades que chocan, tener a Megumi y a Sukuna en el mismo lugar nunca es bueno. Las peleas nunca se terminan donde ellos van, y si quizá ese podio nunca hubiera pasado eso sería algo pasaría todos los días, así que, qué b...
