La lluvia caía suavemente sobre el puerto de Liyue Harbor cuando Furina levantó el borde de su sombrero con evidente molestia.
—¿Por qué llueve tanto aquí...? —murmuró, intentando no pisar un charco.
Apenas terminó de hablar, una voz alegre apareció detrás de ella.
—¡Porque el cielo está llorando de felicidad por tu llegada!
Furina dio un pequeño salto.
—¡¿Qué clase de aparición espeluznante fue esa?!
Frente a ella estaba Hu Tao, sonriendo como si acabara de contar el mejor chiste del siglo. Sus ojos brillaban con esa mezcla extraña de travesura y sinceridad imposible de ignorar.
—Jejeje~ Perdón, perdón. Pero tu cara fue increíble.
—¡No tiene gracia! ¡Podrías haber provocado un incidente diplomático!
Hu Tao inclinó ligeramente la cabeza.
—Entonces invítame algo de comer y consideraré no iniciar una guerra entre Fontaine y Liyue.
—...Eres insoportable.
—Pero me invitaste.
Furina abrió la boca para protestar... y la cerró lentamente.
Porque sí. La había invitado.
Minutos después, ambas estaban sentadas junto a una ventana en un pequeño restaurante iluminado por faroles cálidos. La lluvia seguía golpeando el cristal mientras el aroma del té llenaba el ambiente.
Hu Tao apoyó la barbilla sobre la mano, observando a Furina con demasiada atención.
—¿Qué? —preguntó Furina, incómoda.
—Nada. Solo pensaba que te ves más linda cuando bajas la guardia.
Furina casi deja caer la taza.
—¡¿L-Linda?!
Hu Tao soltó una risita.
—Mhm.
—Tú... tú realmente dices lo primero que se te viene a la cabeza...
—No. Hay cosas que pienso y todavía no digo.
Eso hizo que Furina desviara la mirada inmediatamente.
El silencio entre ambas duró unos segundos. No era incómodo... solo extraño. Tranquilo.
Demasiado tranquilo para alguien como Hu Tao.
—Oye, Furina.
—¿Qué ocurre ahora?
—¿Te sientes sola?
La pregunta cayó de golpe.
Por primera vez en toda la noche, Hu Tao no estaba sonriendo.
Furina bajó lentamente la vista hacia el té.
Había pasado tanto tiempo actuando frente a todos... siendo admirada, observada, juzgada... que incluso ahora le costaba responder algo tan simple.
—A veces... sí.
Hu Tao se levantó de su asiento sin decir nada y caminó hasta quedar frente a ella.
Luego, suavemente, tomó una de sus manos.
Las mejillas de Furina se encendieron al instante.
—¡H-Hu Tao!
—Entonces déjame acompañarte un rato.
La lluvia continuó cayendo afuera.
Pero por primera vez en mucho tiempo, Furina sintió que el sonido ya no era triste.
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Furina X Hu Tao
FanfictionFurina se enamora de Hu Tao tras compartir entre ellas como se sentia realmente y no solo el papel que debia fingir Ninguno de los personajes que se mencionan me pertenecen
