*La tienda de las rarezas*
DOMIGO - TARDE
rasp rasp rasp
La escoba arrastraba el polvo por el piso de madera. Lili movía el brazo de un lado a otro, pero sus ojos no miraban el suelo. Miraban la fila de hormigas.
Una. Dos. Tres. Cuatro.
-Tú eres Pepa -dijo señalando la primera-. Tú, Ramona. Tú...
Las hormigas no se detuvieron. Siguieron su línea recta hacia la grieta de la pared.
Lili las contó hasta veintitrés. Después perdió la cuenta. Sacudió la cabeza.
-Tengo que limpiar.
El polvo olía a viejo. A cosas guardadas. A nona.
Lili pasó la escoba por debajo de una mesa. Alzó la cabeza y vio el globo terráqueo. Solo azul. Solo océanos.
-Está mal.
Buscó colores en el cajón de la nona. No encontró. Solo monedas viejas, botones, una pluma de pavo real.
clic
Lili se quedó quieta.
clic clic
El sonido venía del fondo. De la puerta que siempre estaba cerrada. La puerta que la nona decía que no tenía llave.
Pero ahora se abría sola.
mueble mueble -arrastraban algo.
Lili dejó la escoba. Caminó despacio. Los dedos de los pies tocaban primero el suelo, como los gatos.
La puerta era pequeña. Más pequeña que ella. Tuvo que agacharse para mirar.
No había nadie.
Pero sí. Había. Un mapache con un monóculo ajustado al ojo izquierdo. Y una rana. Una rana con traje. Con corbata.
La rana contaba con los dedos.
-...tres mil quinientas veintidós, tres mil quinientas veintitrés...
El mapache le tocó el hombro.
-Charlie.
-¿Qué?
-Hay una niña.
La rana giró la cabeza. Lili giró la cabeza también, como si pudiera esconderse.
La rana sonrió. Mostró los dientes. No muchos.
-¿Tú ves esto? -dijo, alzando una hoja seca-. Hoja de cedro. Pura. Sin manchas. ¿Sabes cuántas tengo?
Lili negó con la cabeza.
-Tres mil setecientas -dijo la rana-. Me faltan dos mil novecientas noventa y nueve para comprar...
El mapache tosió.
-Charlie, cálmate.
-No, no, Luis. Ella puede entender. ¿Verdad que entiendes, niña?
Lili asintió. No entendía. Pero asintió.
La tienda olía a cedro. O a la hoja que la rana tenía en la mano. Olía a bosque mojado. Pero no había bosque. Solo la tienda. Solo el polvo.
Luis el mapache se ajustó el monóculo.
-Nosotros somos... coleccionistas.
-¿Coleccionistas de qué? -preguntó Lili.
-De todo -dijo Charlie-. Yo colecciono hojas. Luis colecciona relojes que no andan. La señora Osa colecciona pelucas. El señor Búho...
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Lili y la puerta trasera
FantasySinopsis Lili, una niña de grandes ojos y pelo corto, cuida la tienda de antigüedades de su nona. Aburrida, empieza a barrer y se distrae contando hormigas. Pero algo extraño ocurre: una puerta del fondo se abre sola y de ella salen una rana con tra...
