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Único

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Sus padres estaban de viaje, su hermano mayor estaba con su novio, y sus hermanos pequeños estaban en una pijamada, así que por una vez la casa estaba totalmente sola para el, así que decidió llamar a su novio para desestresarse un poco.

La puerta sonó con tres toques, su código para saber que era el, Rafa con mucho entusiasmo bajó las escaleras y abrió la puerta, el rubio ni siquiera había soltado palabra alguna, cuando el omega ya se había subido encima de él para robarle un beso, a lo cual este lo recibió encantado colocando sus manos en sus cintura para sostenerlo mejor.

Subió las escaleras con el menor en brazos sin detenerse una sola vez, conocía el camino de memoria a la habitación de su chico.

Abrieron la puerta del cuarto a tropizcones y se hundieron en la cama, todo era de color rosa y blanco, lleno de peluches y flores decorativas, tan delicado y puro.

__ Estás muy ansioso hoy no crees cariño __ Joshua bajó sus besos al cuello del pelinegro y este empezó a gemir, el cuello era su punto débil al igual que ese otro lugar, descubiertos solo por el alfa.

__ Es que hace mucho que no, ya sabes __ Hace mucho es exactamente tres días, solían escaparse a los baños de la escuela para tener un momento a solas, pero no era suficiente, ambos eran muy fogosos en ese sentido.

Tanto que el omega ya tenía las manitas puestas dentro del pantalón de su novio, despertando el interes del miembro del otro adolescente.

Dado acto, le dió la confianza suficiente a Duerksen para levantar la minifalda del chico o como el le llamaba, intento de falda, pues no era más un pedacito insignificante de tela, que al menor movimiento desaparecía.

Pero en cuanto su mano levantó la falta no encontró nada más, la usual tela suave que cubriría lo último de docencia del menor de los Sainz, no estaba, simplemente no existía.

__ Eres un provocador pequeño, tu madre sabe que andas por ahí sin ropa interior __ El omega se sonrojó como un Ferrari, cuando comenzaron a tener relaciones hace un año, Rafael era mucho más tímido y al principio estaba reacio, pero un celo inesperado y un alfa en su rut lo cambiaron todo, desde ese momento se volvió más coqueto y descarado, siendo el quien casi siempre comienza las insinuaciones.

Cómo ahora que abrió las piernas de par en par ofreciéndose a su alfa, el olor de la habitación cambió por completo, se volvió pesada, oscura, las feromonas terrosas del alfa se hicieron presentes frenéticamente inundando todo a su paso, lo que provocó un gemido lastimero del chico.

__ Solo estaba intentando facilitar las cosas, no te enojes por favor __ Contrario a lo que el pelinegro pensaba, el rubio no tenía nada por lo cual enojarse, se relamió los labios y sin previo aviso introdujo tres de sus dedos dentro del omega, lo que hizo que el mismo espujara las caderas para lograr más fricción.

Rápidamente el sonido característico de los dedos chocando con los fluidos vaginales se hicieron notorios, mientras ambos hundían sus lenguas en la garganta del otro, además el de lentes no se iba a quedar atrás y empezó su propio vaivén con el miembro del otro, los gemidos finos y roncos se quedaban atrapados en sus bocas, la ropa empezaba a estorbar.

Las prendas fueron cayendo uno por uno, hasta quedar totalmente vulnerables, sus cuerpos aún estaban en pleno desarrollo, pero lo divertido es aventurarse en ellos hasta encontrar todos sus puntos.

Cuando el alfa consideró que ya estaba listo, buscó los condones dentro del cajón que solía usar, pero el menor lo detuvo.

__ No, podemos hacerlo sin, quiero sentirte, ya después me compras la pastilla.

__ Estás loco, no pienso hacer eso, ni siquiera sé si estás ovulando.

__Joshua Duerksen, si no me metes el pene ahora mismo, terminamos me escuchaste!

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