Dije que me daba igual, qué gran mentira,
si hasta una carta escribí con el alma que suspira.
Dije que me daba igual, eso intenté creer,
pero de él le hablaba a mi mamá sin poderme contener.
Dije que me daba igual, aunque mi mirada lo seguía,
entre tanta gente, solo a él veía.
Dije que me daba igual, aunque soporté de más,
cerrando los ojos al dolor para que no se fuera jamás.
Dije que me daba igual, pero todas lo sabían,
mis amigas escuchaban historias que nunca terminarían.
Dije que me daba igual, pero jamás sentí así,
porque algo de mí se quedaba cada vez que pensaba en ti.
Dije que me daba igual, aunque luché hasta el final,
intentando salvar algo que ya estaba destinado a naufragar.
Y hoy repito que me da igual, como si fuera verdad,
pero quien de verdad no siente, no escribe con tanta sinceridad.
Porque si de verdad me hubiera dado igual,
tu recuerdo no dolería cada vez que intento olvidar.
