Ryusui se encarga de llevar todos los días a su querida sobrina Suika a la escuela, todo en favor de sus amigos, sin embargo, hay otra razón por la que realiza esta tarea sin falta, el profesor de la pequeña
Ukyo, profesor de primaria, se ve corteja...
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La mañana en la casa Ishigami se sentía cálida, una pequeña niña corría traviesa mientras huía de su padre. Gen con la habilidad desarrollada por los años logró atrapar a su pequeña, quien entre risas por su travesura, trataba de zafarse de nuevo. Entre carcajadas y escapes terminaron de alistarse para emprender el día
—La pequeña Suika esta lista para otro grandioso día de escuela —Hablo Gen mientras levantaba a la menor en sus brazos y le daba mimos
—Kukuku tan eficiente como siempre —Se acercó Senku para dejar un beso en su pareja— Nanami no debe tardar en-
Y antes de terminar la oración, el claxón de un auto sonó avisando a todos de su llegada; como no podía ser menos llamativo si hablamos del mismísimo Ryusui Nanami
La niña emocionada corrió hacia el recién llegado saludándolo con efusividad
—¿Cómo esta mí gran científica? —dijo previo a levantar a la niña por los aires y sostenerla al caer
—¡Tío Ryu! —las risas de la menor fueron las protagonistas del momento
—Gracias por llevarla a la escuela —intervino el bicolor alistando su bolso y lonchera— Espero que no sea una molestia
—¡Para nada! —Ryusui camino hasta quedar frente a la pareja— Es un placer llevar a mí pequeña científica a que se instruya
Sin más, se retiraron al auto para ir rumbo a la escuela de la pequeña Suika. Ella iba emocionada contando como su profesor había halagado mucho lo inteligente que es, Ryusui, atentó, no dejó escapar ningún detalle respondiendo sin perder de vista la carretera
Al llegar, la menor tomó de la mano del rubio y fueron a la entrada. Ahí se encontraba su profesor, un hombre de cabellos blancos como la nieve y los ojos verdes como el jade; con su característica sonrisa, daba la bienvenida a los pequeños invitándolos a pasar
—¡Profesor Ukyo! —gritó la pequeña emocionada
—Buenos días Suika —saludo antes de dirigir la mirada al acompañante— Buenos días para usted también, Nanami
Para el maestro ya es costumbre ver al tío de la pequeña siempre puntual, tanto que se le olvida quienes son los auténticos padres de la niña
—Ya te he dicho que me digas Ryusui —sonrió colocándose a su lado como su costumbre— Buenos días para ti también
Y así se mantuvieron por unos pocos minutos hasta que el profesor tuvo que ingresar
—Hasta luego Nanami, buen día —se despidió cordial, ignorando la petición del otro por llamarlo por su nombre
—¿Estas libre después de clases?
Otra vez esa pregunta
Para Ukyo siempre es la misma rutina, las ocasiones donde le tocaba recibir a los niños, el hombre de nombre Ryusui siempre hace acto de presencia, se mantiene a su lado en lo que cumple su labor y al despedirse, le lanza la misma pregunta que ha estado evadiendo desde que comenzó el ciclo escolar