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El mar siempre había sido el hogar de Reyvawn. Desde que nació, el sonido de las olas y el canto de los tulkunes formaron parte de su vida. Era hija de Rakan, uno de los guerreros más fuertes y respetados del clan Metkayina, y de una valiente cazadora conocida por su sabiduría. Su padre era también uno de los amigos más cercanos de Tonowari, el líder del clan, por lo que Reyvawn creció rodeada de historias sobre honor, valentía y deber.

A pesar de ser una niña, ya mostraba el carácter fuerte de su padre. Lo seguía a todas partes, observándolo entrenar, reparar armas y liderar patrullas. Soñaba con ser una guerrera como él y proteger a su pueblo. Sin embargo, el destino tenía otros planes.

Todo cambió cuando estalló un conflicto relacionado con los tulkunes. Varios clanes Na'vi se enfrentaron por antiguas disputas, y los Metkayina acudieron para defender las rutas de migración de aquellas criaturas sagradas. Rakan y su compañera partieron junto a los demás guerreros cuando el sol apenas comenzaba a elevarse sobre el océano.

Antes de marcharse, Rakan buscó a su hija. La encontró sentada en la orilla, jugando con pequeñas conchas. Al verla, se arrodilló frente a ella y le sostuvo suavemente el rostro.

—Escúchame con atención, pequeña ola —dijo con una seriedad que ella nunca le había visto.

Reyvawn dejó de sonreír.

—¿Qué ocurre?

—Si algún día no regreso, debes recordar quién eres.

La niña negó con la cabeza de inmediato.

—Vas a volver.

Rakan sonrió, aunque en sus ojos había una tristeza extraña.

—Tal vez. Pero aun así debes escucharme. Eres mi hija y la sangre de los guerreros corre por tus venas. Debes crecer para convertirte en una gran guerrera, alguien capaz de proteger a nuestro pueblo y a nuestros líderes cuando lo necesiten.

Reyvawn sintió un nudo en la garganta.

—No quiero que hables así.

—Lo sé. Pero prométemelo.

La niña guardó silencio unos segundos antes de asentir.

—Lo prometo.

Rakan colocó una mano sobre su pecho.

—Y recuerda esto también. Si algún día Turuk Makto requiere la ayuda del clan Metkayina, deberás ayudarlo. No por obligación, sino por voluntad de Eywa.

Reyvawn no entendió del todo aquellas palabras, pero las guardó en su corazón.

—Lo haré.

Su padre besó su frente por última vez antes de alejarse hacia su skimwing.

Aquella fue la última vez que lo vio con vida.

La noticia llegó días después. La batalla había terminado, pero no todos regresarían. Entre los caídos estaban Rakan y su compañera. Habían luchado hasta el final para proteger a los suyos.

El mundo de Reyvawn se derrumbó.

Durante semanas apenas habló. Pasaba las tardes sentada frente al mar observando el horizonte, esperando algo imposible. Cada amanecer traía consigo una pequeña esperanza y cada anochecer la destruía de nuevo.

Fue entonces cuando Tonowari se acercó a ella.

El líder permaneció a su lado durante varios minutos sin decir una sola palabra. Ambos observaban el océano, como si las olas pudieran devolverles aquello que habían perdido.

ESA NAVI (Ao'nung X OC)Stories to obsess over. Discover now