💢★All-American Bitch★💢

19 1 0
                                        

El gimnasio explotó en aplausos.
-¡HARRINGTON! ¡HARRINGTON! ¡HARRINGTON!
Steve sonrió mientras el marcador anunciaba la victoria de Hawkins High.
Otra vez.
El equipo rival ni siquiera había estado cerca.
Steve levantó los brazos mientras sus compañeros corrían por la cancha celebrando.
Era el rey de la escuela.
Y lo sabía.
Minutos después, los jugadores ocupaban las duchas del vestuario.
El vapor llenaba el lugar mientras todos hablaban del partido.
-Te luciste hoy.
Comentó Owen desde una ducha cercana.
-Lo sé.
-Modesto como siempre.
Steve soltó una carcajada.
-¿Para qué mentir?
Owen giró los ojos.
-Nancy fue al partido.
Steve sonrió automáticamente.
-La vi.
-Y también vi a Byers.
La sonrisa desapareció.
Jonathan Byers.
El fotógrafo raro.
El nerd.
El chico que parecía existir únicamente para arruinarle la vida.
O peor.
Para estar cerca de Nancy.
-¿Sabes qué es lo que más me molesta? -preguntó Steve.
-¿Qué?
-Que ella pierda el tiempo con él.
Owen soltó una risa.
-Estás celoso.
-No estoy celoso.
-Steve...
-No estoy celoso.
Silencio.
-Voy a invitarla a salir.
-Eso sonó bastante celoso.
-Cállate.
Dos horas después Steve estaba frente a la casa Wheeler.
Nancy aceptó.
Por supuesto que aceptó.
Y Steve sonrió todo el camino al cine.
La película ni siquiera era tan buena.
Pero Nancy sí.
Y Steve pasó la mitad del tiempo intentando impresionarla.
Cuando salieron de la sala lo vio.
Jonathan.
Saliendo de otra función.
Con su cámara colgando del cuello como siempre.
Steve sintió la irritación subir inmediatamente.
Jonathan lo vio al mismo tiempo.
Y por la forma en que apretó la mandíbula...
claramente el sentimiento era mutuo.
Nancy todavía estaba hablando de la película.
-Y la escena final fue increíble porque...
Steve ni la escuchó.
Porque Jonathan seguía mirándolo.
Nancy giró la cabeza para buscar algo dentro de su bolso.
Y Steve aprovechó.
Levantó la mano.
Y le mostró el dedo del medio.
Directamente.
A Jonathan.
Jonathan lo miró.
Parpadeó una vez.
Y luego giró los ojos.
Como si Steve fuera el ser humano más estúpido del planeta.
Después levantó su propia mano.
Y le devolvió exactamente el mismo gesto.
Steve sonrió.
Desafiante.
Jonathan también.
Pero de una forma mucho más molesta.
-¿Qué pasa?
preguntó Nancy al notar el silencio.
-Nada.
Respondio Steve disimulando.
Y eso solo hizo que se odiaran un poco más.
Porque si había algo que Steve Harrington y Jonathan Byers tenían claro...
Era que ninguno pensaba perder.
Ni la pelea.
Ni la chica.
Y definitivamente no contra el otro.

Al día siguiente...
Steve llegó a la biblioteca antes de clases.
Milagrosamente.
Tenía examen de química a primera hora y Nancy había dejado bastante claro que reprobar no era una opción.
Así que ahí estaba.
Con el libro abierto.
Los apuntes extendidos.
Y una taza de café que claramente no estaba funcionando.
Intentó leer una fórmula.
Luego otra.
Y otra.
Pero el partido de la noche anterior seguía pesándole en el cuerpo.
Sus párpados comenzaron a cerrarse.
Lentamente.
Hasta que terminó completamente dormido sobre la mesa.
Con la cabeza apoyada sobre los apuntes.
Y una pequeña mancha de tinta en la mejilla.
Jonathan llegó unos veinte minutos después.
Iba caminando hacia la sección de ciencias cuando pasó cerca de la mesa.
Ni siquiera levantó la vista.
Estaba demasiado ocupado revisando unas fotografías para el periódico escolar.
Pasó de largo.
Sin verlo.
Sin saber que Steve estaba ahí.
Pero otra persona sí lo vio.
Dylan.
Uno de los amigos de Steve.
Y también uno de los idiotas más grandes de Hawkins.
-Esto va directo al periódico.
Sonrió.
Tomó la cámara que Jonathan había dejado unos minutos antes sobre una mesa cercana.
Apuntó.
Y sacó la fotografía.
El clic pasó desapercibido.
Steve siguió durmiendo.
Jonathan siguió caminando.
Y Dylan siguió riéndose solo.
Horas después.
Los resultados del examen aparecieron.
Nancy obtuvo la nota más alta.
Como siempre.
Y para sorpresa de casi todos...
Steve quedó segundo.
-¿Segundo lugar?
preguntó Owen.
-Te dije que estudiaría.
-Te dormiste estudiando.
-Los detalles no importan.
Todo iba perfectamente.
Hasta que alguien mencionó la fotografía.
-¿Viste lo del periódico?
-¿Qué periódico?
-La foto que te tomó Byers.
Silencio.
-¿Qué?
Le mostraron la página.
Y ahí estaba.
Steve dormido sobre la mesa.
Con un título enorme encima.
"Hasta los mejores jugadores necesitan dormir".
Las risas alrededor no ayudaron.
Steve sintió cómo la sangre le hervía.
-Voy a matarlo.
Encontró a Jonathan cerca de los casilleros.
-¿Qué demonios te pasa?
Jonathan levantó una ceja.
-¿Qué?
-¡La foto!
-¿Qué foto?
-¡No te hagas el imbécil!
Jonathan observó la página.
Confundido.
-Yo no tomé eso.
-Claro que sí.
-No fui yo.
-Mentiros-
-¡No fui yo!
Steve no estaba escuchando.
La frustración.
La vergüenza.
Las burlas.
Todo explotó al mismo tiempo.
Y entonces vio la cámara.
La tomó.
-Steve...
-¿Qué?
-Devuélvemela.
Pero Steve ya estaba demasiado enfadado.
Lanzó la cámara al suelo.
Con fuerza.
El impacto resonó por todo el pasillo.
La cámara se rompió.
Silencio.
Jonathan se quedó inmóvil.
Mirándola.
La mandíbula le tembló.
-Eres un idiota.
Se dio la vuelta.
Intentando marcharse.
-¿Qué pasa, Byers? ¿Ahora te vas corriendo?
Jonathan se detuvo.
Error.
Steve sonrió.
-Eso pensé.
Jonathan giró.
Y lo golpeó.
Steve ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar.
Segundos después ambos estaban en el suelo.
Empujándose.
Golpeándose.
Rodando por el pasillo.
-¡SUÉLTAME!
-¡PRIMERO TÚ!
Los estudiantes comenzaron a gritar.
Algunos animaban.
Otros intentaban separarlos.
Sin éxito.
Hasta que apareció Nancy.
-¡BASTA!
Ambos ignoraron la orden.
-¡STEVE!
-¡JONATHAN!
Nancy prácticamente se lanzó encima de ellos.
Con ayuda de dos profesores.
Cuando finalmente lograron separarlos...
Los dos estaban igual de golpeados.
Steve tenía el labio partido.
Jonathan un moretón debajo del ojo.
Y los dos seguían intentando volver a golpearse.
Dirección fue inevitable.
La directora no estaba impresionada.
-¿Quieren explicarme qué demonios fue eso?
Silencio.
-¿Nadie?
-Él empezó.
-Él empezó.
La directora cerró los ojos.
-Detención.
Los dos.
Ahora.
Horas después.
La detención era aburridísima.
Jonathan estaba dibujando.
Steve golpeaba el lápiz contra la mesa.
-Eso es insoportable.
-Tú eres insoportable.
Silencio.
-Tienes una cara rara.
-Y tú pareces un golden retriever enfadado.
Steve soltó una carcajada.
Jonathan también.
Y ambos se quedaron sorprendidos por ello.
Porque era la primera vez que se reían juntos.
Nancy apareció más tarde.
Con hielo.
Y vendas.
-Ustedes son imposibles.
Le puso hielo a Jonathan.
Luego a Steve.
-Ay.
-No seas dramático.
-Me acabas de golpear con una bolsa congelada.
Nancy sonrió.
Y por un momento todo pareció tranquilo.
Hasta que salieron.
-Steve.
Dylan.
-¿Qué quieres?
-Solo decir que te ves tierno durmiendo.
Steve frunció el ceño.
-Lástima que tomé la foto desde el ángulo incorrecto.
Silencio.
-¿Qué dijiste?
Dylan sonrió.
Y Steve entendió todo.
Absolutamente todo.
Sin pensarlo dos veces lo agarró del cuello de la camiseta.
-¡Fuiste tú!
La pelea duró poco.
Profesores.
Gritos.
Amenazas de suspensión.
Pero esta vez Steve ya no estaba enfadado.
Porque ahora sabía la verdad.
Jonathan no había sido.
Y él había destruido una cámara por nada.
Esa noche no pudo dejar de pensar en ello.
A la mañana siguiente apareció frente a Jonathan.
Con una caja en las manos.
-¿Qué quieres?
Steve se la extendió.
Jonathan la abrió.
Y se quedó congelado.
Una cámara nueva.
Mucho mejor que la anterior.
-Steve...
-Lo siento.
Silencio.
-La rompí.
-Sí.
-Y tú no habías hecho nada.
Jonathan lo observó.
Sorprendido.
Porque Steve Harrington jamás pedía perdón.
-Gracias.
Steve sonrió apenas.
Y por primera vez.
No parecían enemigos.
Desde el otro extremo del pasillo.
Nancy observó toda la escena.
La cámara.
La disculpa.
La sonrisa.
Y cuando sonó la campana de salida...
Corrió hacia Steve.
Lo tomó de la chaqueta.
Y lo besó.
Steve tardó dos segundos completos en procesarlo.
Nancy sonrió.
-¿Quieres ser mi novio?
Y por primera vez en dos días.
Steve olvidó completamente a Jonathan Byers y de sus problemas.
Steve llegó al trabajo con una sonrisa que Robin no veía desde hacía semanas.
Y eso ya era una mala señal.
-¿Sabes qué? Creo que por fin todo está saliendo bien.
Robin ya estaba arrepintiéndose de haber preguntado.
-¿Ah sí?
-Nancy me besó.
-Genial.
-Y me pidió que fuera su novio.
-Genial.
-Y le gustó el regalo.
-Genial.
Steve dejó de limpiar el mostrador.
-Robin.
-¿Sí?
-Llevas diciendo "genial" los últimos cinco minutos.
Robin sonrió nerviosamente.
-Es que es genial.
Steve frunció el ceño.
-¿Estás bien?
Y ahí estaba el problema.
Porque Steve la conocía demasiado bien.
Robin desvió la mirada.
-Sí.
-Mentira.
-No es mentira.
-Robin.
Ella suspiró.
-Estoy cansada.
Era una excusa horrible.
Y ambos lo sabían.
Pero Steve decidió dejarlo pasar.
-Bueno... cuando conozcas a Nancy te caerá bien.
Robin sintió algo extraño en el estómago.
Porque el problema era precisamente ese.
Que ya le caía demasiado bien una chica que ni siquiera conocía.
Y eso era ridículo.
Porque era la novia de Steve.
Su mejor amigo.
El mismo amigo que estaba sonriendo mientras acomodaba vasos de helado.
Robin se obligó a sonreír.
-Seguro.
Pero no sonó convencida.
Ni un poco.
Horas después la campanilla de la puerta sonó.
Steve levantó la cabeza.
Y sonrió inmediatamente.
-¡Nancy!
Robin giró por simple curiosidad.
Y entonces la vio.
Oh.
Ese fue el primer pensamiento de Robin Buckley.
Oh.
Nancy sonrió.
Y Robin olvidó por completo qué estaba haciendo.
Steve ni siquiera notó el desastre emocional que acababa de producirse.
-Nancy, ella es Robin.
Mi mejor amiga.
Robin extendió la mano.
-Mucho gusto.
Nancy la estrechó.
-El gusto es mío.
Y ninguna de las dos soltó la mano tan rápido como debería.
Steve seguía sin darse cuenta.
-Les dije que se caerían bien.
Ninguna respondió.
Porque ambas seguían mirándose.
-Bueno...
dijo Steve.
-Eso fue raro.
Las dos soltaron una pequeña risa.
Y fue peor.
Mucho peor.
Porque la química apareció inmediatamente.
Sin esfuerzo.
Como si se conocieran desde hacía años.
Steve terminó su turno poco después.
-¿Helado?
preguntó.
Nancy aceptó.
Robin también.
Y terminaron sentados en una mesa.
Steve comenzó hablando.
Cinco minutos después...
ya nadie le estaba prestando atención.
-Entonces Owen dijo que...
-¿Te gusta leer?
preguntó Nancy.
Robin giró hacia ella.
-Muchísimo.
Steve parpadeó.
-Como decía...
-¿Cuál es tu libro favorito?
-Probablemente...
Y siguieron hablando.
Películas.
Música.
Clases.
Libros.
Historias.
Todo.
Y cuanto más hablaban...
más fácil parecía.
Más natural.
Más divertido.
Steve observaba desde el otro lado de la mesa.
-¿Hola?
Nadie respondió.
-Estoy literalmente aquí.
Nancy soltó una risa.
-Lo sabemos.
Pero volvió a mirar a Robin.
Y siguieron hablando.
Steve comenzó a irritarse.
Mucho.
Porque era SU cita.
SU novia.
Y estaba sentado como un espectador viendo a las otras dos disfrutar muchísimo más que él.
-Bueno.
Las dos giraron.
-¿Qué?
preguntó Nancy.
-Nada.
Steve se levantó.
-Tengo sueño.
Mentira.
-¿Ya te vas?
preguntó Robin.
-Sí.
Nancy frunció ligeramente el ceño.
-¿Estás molesto?
-No.
Definitivamente sí.
Tomó su chaqueta.
-Nos vemos mañana.
Y salió del local.
Solo.
Sin esperar respuesta.
El aire frío de la tarde le golpeó el rostro.
-Increíble.
Metió las manos en los bolsillos.
-Mi propia cita.
Comenzó a caminar hacia su casa.
Molesto.
Porque no entendía qué acababa de pasar.
Y dentro del local...
Nancy y Robin se quedaron observando la puerta por donde había desaparecido.
-Creo que se enojó.
dijo Nancy.
Robin hizo una mueca.
-Sí...
Silencio.
-Deberíamos seguir hablando otro día.
dijo Nancy.
Robin sonrió.
Y sintió que el corazón le daba un pequeño salto.
-Sí.
Me gustaría eso.
Ninguna entendía todavía por qué aquella conversación había sido tan fácil.
Pero ambas sabían algo.
No querían que fuera la última.
La noticia se extendió por Hawkins High en menos de una hora.
Steve Harrington tenía novia.
Y no cualquier novia.
Nancy Wheeler.
Steve caminaba por los pasillos con una sonrisa imposible de ocultar.
Aunque había algo extraño.
Algo que no terminaba de encajar.
Porque cada conversación con Nancy se sentía...
forzada.
No mala.
Simplemente difícil.
Steve intentaba sacar temas.
Nancy respondía.
Luego aparecía un silencio.
Y Steve tenía que volver a empezar.
Era agotador.
Lo peor era que sabía que no debía sentirse así.
Nancy era inteligente.
Bonita.
Divertida.
Perfecta.
Entonces...
¿Por qué era tan complicado?
Jonathan descubrió la respuesta antes que él.
Todo empezó cuando vio a Steve intentando conversar con Nancy en el almuerzo.
-¿Y qué hiciste el fin de semana?
preguntó Steve.
-Leí.
-Ah.
Silencio.
-¿Y tú?
-Basket.
Más silencio.
Jonathan observó desde otra mesa.
Y sonrió.
-Patético.
murmuró.
Porque cuando Nancy hablaba con él...
Nunca había silencios.
Las conversaciones simplemente ocurrían.
Naturales.
Como respirar.
Y Jonathan decidió comprobar algo.
Cuatro días.
Solo cuatro.
El primer día habló con ella después de clase.
El segundo caminaron juntos hasta sus casas.
El tercero compartieron el almuerzo.
Y el cuarto...
Nancy ya estaba sonriendo apenas lo veía.
Jonathan no era particularmente encantador.
No era popular.
No jugaba baloncesto.
Pero entendía a Nancy.
Y Nancy entendía a Jonathan.
Steve lo notó inmediatamente.
Y lo odió.
Especialmente cuando Jonathan comenzó a burlarse.
-¿Cómo va el romance, Harrington?
Steve giró los ojos.
-Cállate.
-¿Siguen hablando del clima?
-Vete al diablo.
Jonathan sonrió.
-Solo pregunto.
Steve estuvo a punto de golpearlo.
Otra vez.
Pero se contuvo.
Porque Nancy estaba ahí.
Y porque una pequeña parte de él sabía que Jonathan tenía razón.
La semana pasó.
Y al séptimo día...
Nancy le pidió hablar.
Nunca eran buenas noticias cuando alguien decía eso.
Se encontraron después de clases.
Nancy parecía nerviosa.
Steve también.
-¿Qué pasa?
Nancy bajó la mirada.
-Steve...
Y ahí lo supo.
Antes de que dijera una sola palabra.
-Oh.
Nancy suspiró.
-Lo siento.
Silencio.
-Me gustas.
De verdad.
Steve sonrió tristemente.
-Pero...
-Pero no de esa manera.
Ahí estaba.
La frase que nadie quería escuchar.
-Es Jonathan.
dijo Steve.
No fue una pregunta.
Nancy tardó unos segundos en responder.
-Sí.
Y eso dolió más.
Porque no intentó negarlo.
No intentó suavizarlo.
Simplemente era verdad.
Steve se quedó observando el suelo.
-Entiendo.
Mentira.
No entendía nada.
Nancy se acercó un poco.
-Lo siento.
Steve asintió.
-Sí.
Yo también.
Y eso fue todo.
Una semana.
Exactamente una semana.
Después de que Nancy se fue...
Steve se quedó solo durante varios minutos.
Y cuando finalmente se movió...
Fue directo a donde siempre iba cuando algo salía mal.
Robin.
La encontró en el trabajo.
-Me dejó.
Robin levantó la vista.
-¿Qué?
-Nancy me dejó.
Silencio.
-Por Jonathan.
Robin abrió la boca.
La cerró.
La volvió a abrir.
-¿Por el fotógrafo nerd?
-Sí.
-¿En serio?
-Sí.
Robin se apoyó en el mostrador.
-Eso es ofensivo.
Steve soltó una risa amarga.
-Gracias.
-No por ti.
Steve parpadeó.
-¿Qué?
Robin sintió que acababa de cometer un error.
-Nada.
Pero no era nada.
Porque mientras Steve estaba triste...
Robin estaba enfadada.
Muy enfadada.
Y no por las razones correctas.
No porque hubieran roto el corazón de su mejor amigo.
Aunque también.
Sino porque eso significaba otra cosa.
Nancy Wheeler había desaparecido de su vida.
Así de simple.
Y la idea la hizo sentir peor de lo que debería.
Mucho peor.
Esa noche Robin no pudo dormir.
Y tomó una decisión.
Si Nancy ya no era la novia de Steve...
Entonces no había ninguna razón para no hablarle.
Así empezó.
Con conversaciones pequeñas.
Un saludo en el pasillo.
Luego otro.
Después un comentario sobre una tarea.
Y luego otro.
Hasta que dejaron de necesitar excusas.
Y empezaron a buscarse.
Todos los días.
Nancy descubrió rápidamente que Robin era divertida.
Muchísimo.
Robin descubrió que Nancy se reía de sus chistes malos.
Y eso era peligrosísimo.
Porque Robin estaba empezando a disfrutar demasiado todo aquello.
Un mes después...
Ya eran inseparables.
Almorzaban juntas.
Estudiaban juntas.
Hablaban por teléfono durante horas.
Y se conocían mejor que la mayoría de las personas en Hawkins.
Robin lo había logrado.
Se convirtió en la mejor amiga de Nancy Wheeler.
Y el problema...
Era que ya no quería ser solamente eso.
Steve empezó a notarlo una semana después.
Luego dos.
Luego tres.
Hasta que pasó el més y finalmente ya no pudo ignorarlo.
Robin y Nancy estaban juntas.
Todo el tiempo.
En el almuerzo.
En los pasillos.
En la biblioteca.
Después de clases.
Siempre.
Al principio no le importó.
O eso se dijo a sí mismo.
Porque Robin era su mejor amiga.
Y Nancy ya no era su novia.
No debería molestarle.
Pero aun así...
Algo le resultaba extraño.
Especialmente cuando Robin comenzaba a cancelar planes.
-No puedo.
-¿Por qué?
-Ya quedé con Nancy.
Otra vez.
Y otra.
Y otra.
Hasta que Steve comenzó a sentirse reemplazado.
Lo odiaba.
Porque sonaba infantil.
Pero era exactamente así como se sentía.
Como si alguien hubiera ocupado su lugar.
Y lo peor era que Nancy ni siquiera parecía darse cuenta.
Aquella tarde Robin estaba guardando unos libros en su casillero cuando Steve apareció.
-¿Tienes un minuto?
-Depende.
-¿Para mí?
Robin levantó una ceja.
-Qué dramático.
Steve cruzó los brazos.
-¿Qué pasa contigo y Nancy?
Robin se quedó quieta.
Muy quieta.
-¿Qué pasa de qué?
-Están juntas todo el tiempo.
-Porque somos amigas.
-Sí, pero...
Robin cerró el casillero de golpe.
-¿Pero qué?
Steve dudó.
Porque ni él mismo sabía exactamente qué estaba intentando decir.
-Nada.
Solo es raro.
-¿Raro?
-Sí.
Robin soltó una risa seca.
-Perdón por tener más amigos además de ti.
-No dije eso.
-Pero lo estás insinuando.
-Robin...
-¿Qué, Steve?
Ahora sí estaba enfadada.
Y Steve lo notó demasiado tarde.
-Últimamente es Nancy esto, Nancy aquello, Nancy por aquí, Nancy por allá.
Robin apretó la mandíbula.
-Porque me cae bien.
-Demasiado bien.
Silencio.
Uno peligroso.
Robin sintió el corazón acelerarse.
-¿Y qué demonios se supone que significa eso?
Steve abrió la boca.
La cerró.
Porque realmente no lo sabía.
Pero el daño ya estaba hecho.
-Olvídalo.
-No.
Ahora dilo.
-Robin...
-¡No, dilo!
Varias personas comenzaron a mirar.
Ninguno se dio cuenta.
-Solo parece que te importa más ella que yo.
Robin se quedó inmóvil.
Y por alguna razón...
Eso dolió.
Mucho.
Porque una parte de ella sabía que últimamente sí había estado pensando más en Nancy.
Pero escuchar a Steve decirlo...
La hizo reaccionar a la defensiva.
-¿Sabes qué?
Steve sintió un mal presentimiento.
-¿Qué?
-Tal vez porque Nancy sí me escucha.
Silencio.
-Robin...
-Tal vez porque no todo gira alrededor de Steve Harrington.
Eso golpeó.
Y Robin lo supo inmediatamente.
Pero ya era tarde.
Steve retrocedió un paso.
-Eso fue innecesario.
-Pues tú empezaste.
-Solo estaba preocupado.
-No.
Robin negó con la cabeza.
-Estabas celoso.
Steve soltó una risa amarga.
-Claro.
-Lo estabas.
-¿Y tú qué sabes?
Robin cruzó los brazos.
-Más de lo que crees.
Steve también estaba enfadándose.
Y cuando Steve se enfadaba...
Decía cosas estúpidas.
-Perfecto.
Entonces ve con Nancy.
Parece que eso es lo único que haces últimamente.
Robin sintió que algo se rompía.
-Perfecto.
Y tú sigue llorando por una relación que duró una semana.
Silencio.
Los dos se quedaron paralizados.
Porque ninguno había querido decir eso.
Pero ya estaba hecho.
Steve apartó la mirada primero.
-Vete al diablo, Robin.
-Tú primero.
Y se alejaron en direcciones opuestas.
Sin despedirse.
Sin mirar atrás.
Aquella noche Steve llegó a casa furioso.
Con Robin.
Con Jonathan.
Con Nancy.
Con todo.
Se dejó caer sobre la cama.
Y cerró los ojos.
Intentó pensar en cualquier otra cosa.
No funcionó.
Porque inevitablemente terminó recordando a Nancy.
Su risa.
Su voz.
La forma en que se acomodaba el cabello detrás de la oreja cuando estaba nerviosa.
La forma en que sonreía cuando hablaba de algo que le gustaba.
Y por más que quisiera negarlo...
La seguía extrañando.
Muchísimo.
El sueño llegó poco a poco.
Y esa noche soñó con ella.
Con un cine.
Con una cita que había salido bien.
Con conversaciones sin silencios incómodos.
Con una versión imposible de ellos.
Una donde todo funcionaba.
Una donde ella nunca se iba.
Y cuando despertó a la mañana siguiente...
La realidad volvió a golpearlo.
Nancy ya no era su novia.
Robin seguía enfadada con él.
Y Jonathan Byers seguía existiendo.
Lo cual probablemente era lo peor de todo.













Holaaaaaas, primer capítulo subido, espero lo disfruten :D bayyys

Our secretStories to obsess over. Discover now