One shot

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** - "El mismo Nakamura, pero más..."**

*(Tiempo después. Han pasado tres años desde la graduación de Hoshimi High. La relación de Nakamura y Hirose se enfrió un poco al final del último año por la presión de los exámenes y la distancia de las universidades elegidas. No terminaron mal, solo... se distanciaron. Hirose estudia Literatura en una universidad en la ciudad; Nakamura, Arte y Diseño en la misma ciudad, pero en campus diferentes. Hasta hoy.)*

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El campus de la Universidad Nacional estaba lleno de vida en otoño. Hojas rojizas caían sobre los senderos y el aire olía a café de las cafeterías cercanas. Aiki Hirose caminaba con su mochila colgada de un hombro, tarareando una canción mientras iba a la biblioteca central. Llevaba el cabello un poco más largo, una chaqueta ligera y esa sonrisa optimista de siempre, aunque últimamente se sentía... inquieto. Había tenido un par de citas fallidas en la uni, pero nadie le hacía sentir lo mismo que aquel chico tímido de la secundaria.

Y entonces lo vio.

Al otro lado del patio, junto a la fuente, estaba Okuto Nakamura.

Pero no era el Nakamura de antes.

Era más alto -al menos diez centímetros más-, los hombros más anchos y la camiseta negra ajustada marcaba unos brazos claramente más fornidos por las horas de dibujo y, al parecer, algo de gimnasio. El cabello negro seguía desordenado, pero ahora tenía un corte más adulto que le caía sobre la frente. Sus facciones se habían afilado: mandíbula más definida, mirada más profunda. Seguía siendo guapo de esa forma torpe y natural, pero ahora era... peligrosamente atractivo.

Hirose se detuvo en seco. El corazón le dio un vuelco tan fuerte que casi se le cae la mochila.

*¿Ese es... Nakamura? Dios... ¿qué le pasó? Se ve... jodidamente bien.*

Nakamura estaba solo, mirando su teléfono con esa expresión concentrada y tímida de siempre, como si el mundo le diera un poco de ansiedad. Hirose sintió una oleada de celos retrospectivos (¿con cuántas personas habría hablado en estos años?) y, sobre todo, un deseo urgente.

Sin pensarlo dos veces, se acercó con paso decidido, esa sonrisa pícara que Nakamura conocía muy bien apareciendo en sus labios.

-Nakamura... ¿eres tú o un modelo que se escapó del club de arte?

Nakamura levantó la vista de golpe. Sus ojos se abrieron como platos y el teléfono casi se le cae.

-H-Hirose...?

La voz seguía siendo baja, pero más grave ahora. Se puso rojo al instante, ese rubor que subía desde el cuello que tanto le gustaba a Hirose.

Se quedaron mirándose un segundo eterno. Luego Nakamura sonrió, pequeño y nervioso, rascándose la nuca.

-Cuánto tiempo... Estás... igual de guapo.

Hirose se rio suavemente, pero sus ojos recorrieron sin disimulo el cuerpo de Nakamura: los brazos, el pecho ancho, la altura que ahora lo hacía sentir pequeño y protegido.

-¿Igual? Tú en cambio... creciste. Mucho. -Dio un paso más cerca, invadiendo su espacio personal como en los viejos tiempos-. Te ves más alto, más fuerte... más guapo. ¿Has estado yendo al gym o qué? Porque joder, Nakamura, ahora eres peligroso.

Nakamura se sonrojó más fuerte, retrocediendo un paso hasta que su espalda tocó el borde de la fuente.

-N-no es para tanto... Solo dibujaba mucho y... empecé a hacer ejercicio para no quedarme encorvado frente al tablero. ¿Tú cómo estás? ¿Literatura, verdad?

Hirose no respondió de inmediato. En lugar de eso, extendió la mano y ajustó el cuello de la camiseta de Nakamura con un gesto casual, rozando deliberadamente la piel caliente de su clavícula.

-Estoy bien... pero mejor ahora que te veo. -Su voz bajó un tono, más seductora, mirándolo desde abajo con esos ojos brillantes y juguetones-. Oye... ¿tienes planes ahora? Porque yo cancelo los míos si tú quieres.

Nakamura tragó saliva audiblemente. Seguía siendo el mismo tímido top de siempre: nervioso, con las manos temblando ligeramente al lado del cuerpo, pero sus ojos ya no podían apartarse de la boca de Hirose.

-Hirose... ¿estás...?

-Sí -respondió Hirose sin vergüenza, acercándose más hasta que sus pechos casi se tocaban-. Estoy intentando seducirte, Nakamura. Como en los viejos tiempos, pero ahora quiero ver cómo se siente este cuerpo nuevo contra el mío. ¿Me dejas? ¿O sigues siendo el mismo chico tímido que se pone rojo solo con que lo mire?

Nakamura soltó una risa nerviosa, pero sus manos grandes subieron por instinto a la cintura de Hirose, sujetándolo con gentileza pero firmeza. Ese gesto protector que siempre había tenido.

-Sigues siendo igual de directo... -murmuró, con la voz ronca-. Yo... nunca dejé de pensar en ti, ¿sabes? Aunque nos distanciamos.

Hirose sonrió victorioso, se puso de puntillas y le susurró cerca del oído:

-Entonces recupérame. Hoy. Mi departamento está cerca. Puedes dibujarme después... desnudo, si quieres. O simplemente abrázame fuerte como antes, pero ahora con estos brazos que tienes.

Nakamura gimió bajito, avergonzado pero claramente excitado. Sus manos apretaron un poco más la cintura de Hirose.

-Eres imposible... Sí. Vamos. Pero... despacio, ¿sí? Todavía soy malo con esto.

Hirose se rio contra su cuello y tomó su mano, entrelazando los dedos.

-Despacio al principio. Luego tú decides el ritmo, hombre mío.

Caminaron juntos por el campus, Nakamura todavía rojo pero con una sonrisa tonta que no podía ocultar. Hirose, por su parte, ya estaba planeando cómo recordarle exactamente por qué habían sido novios en el pasado... y por qué merecían una segunda oportunidad mucho más intensa.

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⏰ Last updated: Jun 14 ⏰

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