La Academia Nevermore es una escuela para inadaptados, o como las personas del lugar los llamaban, "excluidos", y por ahora, es mi nuevo hogar.
Al cruzar aquella puerta de hierro, esta se cerró detrás de mí con un eco metálico y definitivo. Para cualquier otro estudiante nuevo, la imponente fachada gótica del edificio, envuelta en la niebla constante del bosque, sería intimidante; para mí, no era más que el sitio donde tendría que ocultarme.
A mis veinte años, había perfeccionado el arte de ser un fantasma. Los Tigres de Amur no debíamos existir; según los polvorientos libros de historia, nuestro pacífico clan había sido masacrado siglos atrás en una sangrienta disputa territorial orquestada por los hombres lobo. Y si para sobrevivir, significa suprimir mis instintos de cazador y mantener un perfil absoluto, lo hare.
Una vez adentro de la academia, fui llevado directamente a la oficina principal. Allí fui recibido por una mujer excepcionalmente alta, de cabello platinado impecable y una sonrisa de cortesía calculada. (Perdón, no me atreví a desvivirla, me cae bien).
-Bienvenido a la Academia Nevermore. Soy la directora Larissa Weems -se presentó la mujer. Antes de que pudiera acomodarme, unió las manos sobre el escritorio y su sonrisa se volvió ligeramente tensa-. Y, a la vez, debo ofrecerle mis más sinceras disculpas desde este primer instante, joven Morozov.
La miré en silencio, con mis ojos de un dorado intenso parpadeando con lentitud, analizando la situación con la paciencia eterna de un felino. Aquella mirada brillante y casi antinatural solía intimidar a la mayoría, pero Weems mantuvo la compostura.
-Verá, hemos tenido un... desafortunado error administrativo en nuestro sistema de asignación -continuó la directora, aclarándose la garganta-. Estamos al límite de nuestra capacidad este semestre y, debido a un fallo en los registros, no quedan habitaciones disponibles en el ala de los varones. Así que lo he asignado al Salón Ophelia. Su compañera de cuarto ya ha sido informada y ha aceptado la situación.
«¿Compañera?», pensé, manteniendo una expresión estoica a pesar del vuelco de estómago que eso me provocó.
Suspiré internamente. No estaba en posición de negarme. Solo necesitaba un lugar donde dormir sin ser descubierto. Tomé la llave antigua de bronce que la directora me ofrecía y asentí.
-No será un problema, directora Weems.
Caminando por los pasillos oscuros, me preparé mentalmente para convivir con algún "Excluido" ya sea de temperamento fuerte o territorial. Llegué frente a la puerta del Salón Ophelia y giré el pomo.
Mis sentidos fueron asaltados al instante, no por una amenaza, sino por una explosión cromática.
La mitad de la habitación parecía haber sido secuestrada por una fábrica de caramelos: había luces de neón parpadeantes, una montaña de peluches de todos los tamaños y coloridos pósters de bandas de K-pop que cubrían cada centímetro de la pared. En el centro exacto del suelo, una línea de cinta adhesiva negra marcaba la frontera entre ese paraíso arcoíris y la otra mitad del cuarto, que estaba completamente desnuda, gris y lúgubre.
Antes de que pudiera procesar la escena, la dueña de aquel caos apareció.
-¡Oh, por Dios, por fin llegaste!
No caminó hacia mí, rebotó.
Era una chica de facciones suaves y juveniles, cuyos grandes ojos claros se abrieron de par en par con un asombro casi cómico al verme. Vestía el estricto saco de gruesas rayas verticales negras y moradas de la academia, pero lo llevaba ligeramente desabotonado, adornado con un elegante lazo negro de terciopelo. Su maquillaje era audaz, con sombras de un azul brillante que capturaban la poca luz que se filtraba por la ventana.
Sin embargo, lo que robó mi mirada fue su cabello: un impecable corte rubio con flequillo recto, rematado por tonos rosa y azul en las puntas. Irradiaba una energía efervescente, dejando a su paso una estela de optimismo casi palpable.
Y entonces, mi agudo olfato detectó lo que mis sentidos tardaron un segundo más en comprender.
Bosque húmedo, luna llena, manada.Era una mujer lobo.
Mis músculos se tensaron instintivamente bajo la ropa. Aquel error administrativo de Weems acababa de encerrarme en la misma jaula que el enemigo natural de mis ancestros.
-¡Soy Enid! ¡Enid Sinclair! -anunció ella con una sonrisa cálida y sincera que derretiría hasta las defensas más gélidas-. Sé que es súper raro esto de la confusión con los dormitorios, pero la directora Weems me dijo que eras un hombre lobo también, así que le dije que no había problema. ¡Es genial tener a alguien más de la manada cerca! Prometo que intentaré que mis colores no invadan tu lado de la habitación.
Falsificar mis papeles haciéndome pasar por un lobo solitario había sido la medida de supervivencia básica para ser aceptado en la academia, pero jamás imaginé que esa misma mentira me jugaría en contra de esta manera.
Me quedé inmóvil en el umbral, mi figura alta y sobria contrastaba violentamente con la luz que desprendía la chica. Mis penetrantes ojos dorados se clavaron en ella, brillando con una intensidad depredadora a la sombra del pasillo. Para Enid, yo era solo un nuevo estudiante con una mirada fascinante. Para mí, ella representaba el linaje que casi extermina al mío.
-Soy T/N -respondí finalmente. Mi voz salió baja, controlada, ocultando por completo el instinto que rugía en mi pecho.
Crucé el umbral con la elegancia contenida de quien acecha en la nieve y cerré la puerta tras de mí. La cerradura hizo clic. Atrapados. Un Tigre de Amur y una loba envuelta en neón, compartiendo el mismo aire.
-Bueno, T/N -dijo Enid, dando otro saltito emocionado, ajena a mi tensión-, ¡Bienvenido al Salón Ophelia! Espero que te guste el pop, porque suelo poner música a las seis de la mañana.
Dejé caer mi equipaje en el lado vacío de la habitación. Mis ojos no se apartaron de la brillante sonrisa de Enid. El instinto me ordenaba atacar o huir, pero la razón me obligaba a quedarme.
Definitivamente, iba a ser un semestre muy largo...
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Ojala les guste.
No puse a Enid y a Wednesday junta pero recomienden con quien debería de mandarla xd
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Rayas y Lobos (T/N X Enid)
FanfictionLos Tigres de Amur son un mito, una raza extinta, aniquilada siglos atrás en una guerra brutal y silenciosa contra los hombres lobo por el control del territorio o eso es lo que dicen los libros de historia de la academia. T/N Morozov es la prueba v...
