-¿De verdad tienes que irte? -preguntó Odiseo mientras sostenía sus manos con fuerza, aferrándose a ella como si pudiera impedir que el tiempo siguiera avanzando. Sabía que, una vez subiera a ese barco, su destino sería incierto.
Penélope entrelazó sus dedos con los de él y le dedicó una sonrisa suave, aunque sus ojos traicionaban la misma preocupación.
-Tengo que hacerlo. Después de todo, esto comenzó por una idea mía.
Odiseo soltó una breve risa sin humor.
-Una idea brillante, si me preguntas.
-No pareces muy convencido.
-Porque una idea brillante no debería terminar separándome de mi esposa.
Penélope bajó la mirada un instante.
Años atrás, había sido ella quien sugirió que todos los pretendientes de Helena juraran proteger el matrimonio que finalmente se concertara. Una solución inteligente para evitar conflictos entre reinos.
Ninguno de ellos imaginó que aquel juramento acabaría arrastrando a toda Grecia a una guerra.
-Tal vez no -admitió ella-. Pero hice un juramento, igual que los demás. Y pienso cumplirlo.
El silencio se instaló entre ambos.
Odiseo observó su rostro como si intentara memorizar cada detalle.
-Entonces prométeme algo.
-¿Qué cosa?
-Que volverás.
La sonrisa de Penélope se volvió más cálida. Levantó una mano y acarició sus nudillos con el pulgar.
-Volveré a ti, pase lo que pase. Incluso si tengo que enfrentarme a la ira de los propios dioses, haré todo lo que esté en mis manos para volver a ver tu rostro.
Antes de que Odiseo pudiera responder, una voz resonó desde el muelle.
-¡Capitana! ¡Todo está listo! ¡Es hora de partir!
Ambos se quedaron inmóviles por un instante.
El momento que habían intentado ignorar finalmente había llegado.
Penélope se inclinó hacia él y apoyó su frente contra la suya.
-Por favor, espérame.
Odiseo cerró los ojos.
-Siempre lo haré.
...
El humo inundaba los pulmones de todos los que se encontraban en el campo de batalla. Sangre, lágrimas y gritos de dolor eran su única realidad. Mientras los demás tomaban sus posiciones, Penélope caminaba entre los cuerpos con una mirada decidida, guiada por una voz inusual que la conducía a través de las paredes de lo que alguna vez fue el palacio de Troya.
Subió las escaleras siguiendo aquella voz, sin cuestionarla ni una sola vez.
La orden era simple.
Matar al hijo de alguien.
Penélope obedecía sin ninguna duda ni objeción. Cuestionarlo solo retrasaría su regreso a casa. Para ella, la única prioridad era volver a los brazos de su amado esposo y a la suave calidez del hijo al que ni siquiera había podido amamantar antes de que la guerra exigiera su presencia.
Todo estaba a punto de terminar. Troya había caído, Helena había sido rescatada y solo quedaba cumplir la misión que Zeus le había encomendado.
Al llegar al último piso, empujó la puerta y quedó inmóvil.
KAMU SEDANG MEMBACA
Epic: Penelope Warrior AU
Fiksi Penggemar¿Que pasaría si en lugar de Odiseo es Penelope quien va a la guerra de Troya? En este universo, Penélope es quien propone el juramento de protección, llevandola a un futuro a dejar a su familia. Durante 20 años, Penélope vive todo tipo de atrocidade...
