—Hola, soy Emily. Sé que acabas de aterrizar y probablemente estés ocupada, pero me encantaría verte. Llámame cuando puedas.
Emily miró el sofá frente a ella. El mismo que la había visto llorar después de que Andy se marchara y él mismo que había abrazado el cuerpo desnudo de ambas un millón de veces antes de ese momento.
Había sido una tonta por dejar ese mensaje en la contestadora de Andy, ya ni siquiera sabía porque lo había hecho para empezar. Le resultaba tan vergonzoso el hecho de haber dicho esas palabras a una máquina ¿Qué estaba pensando? Quizás nada, por eso lo había hecho.
Emily había pensado en Andy cada día después de su huida. Cada noche, al menos por un momento se apoderaba de su mente. Y cada mañana, rogaba que estuviera fuera de su puerta. Y que ella al fin hubiera vuelto.
20 años habrían sido demasiado para alguien normal, pero para Emily, esos 20 años apenas significaban que las cosas entre Andy y ella podrían estar un poco mejor.
Caminó en círculos antes de que sus nervios controlaran su mente y salió corriendo del departamento que había invadido desde varios años atrás. Bajó hasta el estacionamiento, buscando el auto que fuera más rápido y fácil de robar, subió y manejó hasta la calle de Andy. Nada de reencuentros esta vez. Solo la oportunidad de borrar ese vergonzoso mensaje.
La noche era tan de su estilo. Algunas veces pensaba que le pertenecía más a ella que a Andy. Pero otras, simplemente se limitaba a compartirlas. Era más fácil todo para ella, salir, caminar, todo menos rendirse ante su mayor rival.
Estaciono el auto varias calles para poder huir si fuera necesario pero parecía que ya no estaban tan conectadas como antes. La habitación y toda la casa estaba a oscuras. Dio un último vistazo a la calle y subió por la ventana que estaba como lo recordaba. Siempre abierta.
—Sin seguro. —Dijo Emily para sí misma. No era de extrañarse que Andy mantuviera la misma vieja costumbre de no cerrar esa ventana donde Emily solía entrar cuando pasaban más tiempo juntas, y todo entre ellas estaba bien.
Antes de entrar, miró desde fuera, por si había rastro de que ella ya hubiera estado ahí. Pero no había ninguna señal. Ella había visitado esa casa casi todos los días, esperando verla por esa misma ventana, pero había fracasado en cada una de esas visitas.
Puso un pie tan sigilosamente que ni un gato hubiera notado que alguien entró a esa habitación, claro, si Andy tuviera uno.
Salió de la habitación para poder llegar a donde sabía que se encontraría el teléfono con su absurdo mensaje. Miro todo a su alrededor. Tenía la misma apariencia que ayer y que 10 años antes.
¿Qué había hecho Emily? Porque cuando todo parecía estar bien siempre lo arruinaba y volvía a buscar las cosas casi al instante de haberlas abandonado. Pero esta vez era diferente. No había sido ella quien había huido, Andy se había ido.
Miro a su alrededor. Sentía que su cuerpo se quedaba inmóvil y sabía que en cualquier momento podía pasar algo tan malo como milagroso.
La sombra al otro lado de la habitación donde estaba camino hacia ella. Ahí estaba, no había sido ninguna falsa alarma ni había sido una trampa, o quizás si.
—Emily. —La dulce voz de Andy resonó en todo el lugar. Hace dos días Emily hubiera matado por escucharla decir su nombre, pero ahora, justo bajo la oscuridad de la noche. Desearía estárselo imaginando y no verla realmente.
Del otro lado de la habitación. Andy veía an Emily con ese destello de la luz de la calle iluminando su pelirrojo cabello, su hermosa silueta y cubriendo cada expresión de su rostro que aunque no lo viera, sabría cuál sería. La había memorizado incluso si no hubieran pasado casi 100 años juntas.
—Ya lo escuché, si es por lo que venías.
—Bien, entonces no tengo ya nada que hacer aquí.
—¿Entonces para que enviarlo?
—No lo sé, yo solo...
Emily no sabía qué más decir. Sabía que cualquier excusa que dijera Andy no la creería. Pero la mente de Andy aún estaba atrapada repitiendo la última vez que estuvieron en ese mismo lugar.
Corrió hacia ella, tomando a Emily con la guardia abajo. No iba a abrazarla, aunque eso era por lo que hubiera matado hace un par de hora atrás, pero tampoco querría matarla, solo quizás jugar con ella.
Emily cayó al suelo, con Andy sobre ella, ambas manos sobre su cuello, y sus rodillas sobre los brazos de Emily dejándola sin poder moverse bajo todo su cuerpo. Andrea miró los ojos de Emily, rogando por piedad pero solo al inicio. Después ambos se llenaron de furia que sabía que si ella le daba un poco de ventaja, terminaría teniendo el control como siempre lo hacía.
—Creí que me habías extrañado. —La voz de Andy sonó tan dulce que Emily la hubiera besado si tan solo hubiera podido.
Emily se movió del suelo hasta poder cambiar de posición y tener más control sobre ella y Andy. La miró y sujetó por detrás, rodeando su cuello y su espalda.
—Habría matado a quien sea con tal de borrar ese mensaje.
Rápidamente Andrea cambió de posición, dejando a Emily contra la pared y sujetando ambas manos detrás de su espalda.
Emily soltó un grito ahogado al mismo tiempo que su cabeza chocó con la pared.
—Creí que te gustaba estar en esta posición.
—Solo cuando no traemos ropa. —Emily dio la vuelta sujetando ambas manos de Andy y mirándola fijamente hasta llegar al sofá donde ambas cayeron.
Andrea corrió hasta dejarla a solas con la oscuridad.
Emily sabía que ya no tenía nada que hacer ahí, corrió hasta la habitación por donde había entrado, pero antes de llegar, Andrea corrió hacia ella, derribándola hacia el suelo antes de poder incluso tocar la ventana.
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After Midnight
FanfictionAU Sachston entre Andrea Sachs y Emily Charlton de The Devil Wears Prada
