Eran las cinco y media de la mañana cuando Fernanda abrió los ojos.
Como cada día, el canto de los pájaros y la suave brisa que entraba por la ventana fueron su despertador natural.
La joven sonrió.
Le encantaban las mañanas.
Mientras todos seguían durmiendo, ella disfrutaba ver cómo el sol despertaba poco a poco la hacienda.
Se levantó de la cama, se puso ropa cómoda para correr y salió de su habitación.
Apenas abrió la puerta, dos pequeñas sombras aparecieron frente a ella.
-Buenos días, Figueroa.
El perro movió la cola emocionado.
-Y buenos días a ti también, Calcetín.
El gato maulló y se restregó contra sus botas.
Fernanda soltó una pequeña risa.
-¿Listos para correr?
Figueroa ladró.
Calcetín simplemente comenzó a caminar delante de ella como si fuera el dueño de la hacienda.
-Tomaré eso como un sí.
Los tres salieron de la casa.
El aire fresco acariciaba el rostro de Fernanda mientras comenzaba a correr por los senderos de la enorme hacienda.
A un lado corría Figueroa.
Del otro iba Calcetín, quien sorprendentemente mantenía el ritmo.
Los primeros rayos del amanecer comenzaban a teñir el cielo de tonos naranjas y rosados.
Después de varios minutos, Fernanda llegó a un enorme árbol que se encontraba en una colina.
Era su lugar favorito.
Se sentó al pie del tronco y apoyó la espalda en él.
Figueroa se acostó junto a ella.
Calcetín saltó a una raíz y observó el horizonte.
Fernanda sonrió mientras contemplaba cómo el sol comenzaba a aparecer.
-Es hermoso, ¿verdad?
Figueroa levantó las orejas.
Calcetín maulló.
-Yo también creo que sí.
Durante unos minutos permanecieron en silencio.
La hacienda despertaba lentamente.
Las luces comenzaban a apagarse mientras la claridad natural tomaba su lugar.
Los árboles se mecían con suavidad.
Las aves cantaban.
Y el sol iluminaba cada rincón del lugar.
Fernanda cerró los ojos por un momento.
Aquella era su parte favorita del día.
Después de un rato se levantó.
-Bueno, muchachos. Hora de volver.
Figueroa se puso de pie de inmediato.
Calcetín bajó de la raíz con elegancia.
Los tres emprendieron el camino de regreso.
Esta vez caminando tranquilamente.
Cuando llegaron a la casa principal, el delicioso aroma del café recién hecho llenaba el ambiente.
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Nuestro Secreto
Fanfictionse que dije que no volvería hacer historias de Fer y May pero se me antojo hacer está historia jajajaja esta es la última ,lo prometo ✋🏻
