La memoria de los fanáticos es lineal, una línea recta que une el jueves con el viernes. Para el mundo exterior, el dolor y la magia ocurren en un parpadeo de veinticuatro horas, o a lo sumo una semana entre capitulos.
Pero para quienes habitan el encierro del reality, el tiempo es un monstruo elástico, un acordeón que se estira y se encoge entre un set de grabación y el de una transmisión en vivo, el orden en el que las cosas se subía tenía tanto hueco entre uno y otro que hasta ellos estaban confundidos con las fechas, lo que para ellos ya pasó y ya los había hecho llorar hace semanas, apenas estaba llegando a las fans.
Hoy, meses después de haber alcanzado la meta, de haber debutado y de consolidarse como los Santos Bravos que el público tanto ama, Alejandro y Gabi a veces miran el cielo de las ciudades que visitan y recuerdan porqué son tan importantes uno para el otro.
Y cuando escuchan esa canción que cambió todo, no pueden evitar pensar en que no serían lo que son ahora sin ella... sin tenerse uno al otro
Pero volvamos un poco para atrás, precisamente en un momento difícil para todos
Un mes donde todo cambió.
Ese fantasma del 28 de agosto
Para el público, el 28 de agosto fue un día de furia. En las pantallas de televisión, el veredicto del jurado caía como una guillotina, tres chicos, tres chicos muy queridos por el público, eran eliminados de la competencia en un abrir y cerrar de ojos.
El ambiente en las redes sociales era de funeral y de guerra. Y para colmo, antes de que los créditos rodaran, la silueta de un nuevo integrante cruzaba la puerta de la casa brava luego de una nueva audición.
Un chico rubio, de mirada tímida y andar tímido. Gabi.
El odio virtual no tardó ni un segundo en encenderse. Durante una semana entera, el internet se convirtió en un vertedero de comentarios hostiles. Las pantallas escupían odio hacia Gabi, culpándolo indirectamente de un sistema de competencia del que él no tenía el más mínimo control.
Lo llamaban intruso, lo llamaban el reemplazo, decían que no se lo merecía.
Pero mientras el mundo lo apedreaba en las redes a finales de agosto, en tiempo real, dentro de la casa, la historia ya se había escrito varias semanas atrás y ya hasta se estaba volviendo parte de esa familia rara.
Cuando Gabi entró a ese lugar un mes antes de que se emitiera el capítulo, el silencio lo recibió como una bofetada. Los tres chicos que se habían ido dejaron un vacío enorme, y los que quedaban ya habían formado sus alianzas, sus hermandades, sus rutinas.
Gabi era el cuerpo extraño en un organismo que intentaba sanar sus propias heridas de competencia, porque por más que el cariño no se haya hecho de rogar en esa casa, ninguno podía terminar de olvidar que estaban ahí por una competencia, que eran reemplazables, que la empresa buscaría lo mejor para el nuevo grupo a debutar, y Gabi al menos cuando recién llegó, era un recordatorio.
Por si fuera poco, la producción del programa, hambrienta de drama (Y luigi) se encargaron de sembrar un cizaña en un chico que lo estaba dando todo y más por lograr debutar. Se acercaron a Alejandro, el chico de la determinación de hierro y le vendieron una narrativa un poco venenosa, ambos con intenciones un poco diferentes, la producción con intención de drama en reality, y su amigo para asustarlo y reírse un poco.
“Ese chico rubio es igualito a ti, sabes mi bro, sin el yo creo que debutabas seguro, pero ahora no sé ”.
Cualquier otro se habría cerrado en banda y hubiera fluido con la corriente del drama, pero el destino, o la música, tiene formas extrañas de desarmar las estrategias de la televisión.
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Lloviendo estrellas | Alebi Oneshot
ФанфикшнLlegar a un lugar nuevo da miedo mas si llegas cuando ya todos tienen amigos mas cuando llegas en un momento tenso Igual que el miedo que da sentir que vas a ser reemplazado pero que ironía los chistes que nos tiene preparados la vida que ironía qu...
