cortesía

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El pasillo del hotel parecía un túnel interminable que amortiguaba el sonido de sus pasos. Al llegar a sus respectivas puertas, que quedaban frente a frente, se despidieron con un asentimiento cansado.

-Descansa, Channie -murmuró Hyunjin con la voz un poco ronca por el esfuerzo del concierto, dejando que los mechones oscuros le cayeran sobre el rostro húmedo.

-Igual tú. No te quedes despierto hasta tarde -respondió el mayor.
Su mirada fija y protectora barrió a Hyunjin de arriba abajo antes de entrar a su propia habitación.Cada uno cerró la puerta por dentro, dejando que el pestillo dictara el inicio de su privacidad.

En la habitación de Hyunjin

El silencio de la suite le cayó encima como un balde de agua fría, contrastando drásticamente con los miles de gritos que aún le pitaban en los oídos. La adrenalina del festival se negaba a abandonar su sistema; se sentía demasiado encendido, atrapado en una inquietud que no lo dejaba en paz.
Caminó a ciegas hacia la cama y se deshizo de la ropa del show hasta quedar completamente desvestido de la cintura para arriba. Se dejó caer pesado sobre el colchón, recostándose boca abajo. Apoyó los brazos sobre la almohada para sostener su peso, sintiendo el aire acondicionado enfriar las gotas de sudor que aún corrían por su espalda, provocándole un escalofrío.
Necesitaba un cable a tierra. Estiró el brazo para buscar su teléfono en la mesita de noche, abrió bubble y activó la cámara frontal. Recostado en esa posición, la iluminación tenue de la lámpara creaba sombras perfectas sobre los músculos tensos de sus hombros y su espalda. Enfocó su rostro desde el colchón: sus labios estaban entreabiertos buscando aire, el cabello mojado se le pegaba a la frente y sus ojos felinos miraban a la lente con la euforia residual del escenario. Tomó la foto y, con un toque en la pantalla, la envió.

En la habitación de Chan

Al otro lado del pasillo, el líder caminaba de un lado a otro de la habitación con el torso descubierto, frustrado porque el sueño simplemente no llegaba. Su mente seguía corriendo a mil por hora, repasando cada segundo del concierto... y la forma en que Hyunjin se había movido en el escenario.
Iba a buscar un vaso de agua cuando el sonido agudo de una notificación rompió el silencio. Miró de reojo la pantalla iluminada.

Bubble: Hyunjin ha enviado una foto.

Tomó el teléfono y lo desbloqueó por puro instinto. Cuando la imagen cargó en la pantalla, el aire se le atascó por completo en la garganta.
Ahí estaba. Sin camisa, recostado boca abajo en medio de las sábanas deshechas, luciendo peligrosamente magnético y vulnerable a la vez. El contraste entre la piel brillante por el sudor y esa mirada entornada que parecía exigir atención golpeó al mayor directo en el estómago, encendiendo algo oscuro y posesivo en su pecho.
Chan apretó el agarre alrededor del teléfono, devorando cada detalle de la imagen. La fatiga desapareció por completo, reemplazada por una tensión densa y caliente que se instaló en el ambiente.
Miró hacia la puerta. Sabía perfectamente que el menor estaba a solo unos pasos de distancia, al otro lado del pasillo, y que esa foto era la prueba de que tampoco podía dormir.
Chan no pudo evitar soltar una risa seca, casi inaudible, mientras bloqueaba la pantalla de su teléfono. Sus nudillos estaban blancos de tanto apretar el dispositivo. Hyunjin sabía exactamente lo que estaba haciendo, y la audacia de enviar esa foto, sabiendo que él estaba al otro lado del pasillo, era más que una invitación; era un desafío.

Caminó hacia la puerta de su habitación, sintiendo el suelo fresco bajo sus pies descalzos. Se detuvo un segundo frente a la madera, con la mano suspendida en el aire, dudando apenas un instante antes de dejarse llevar por el impulso. Su instinto dominante no estaba hecho para esperar, y mucho menos después de una noche tan cargada de energía.
Chan abrió la puerta y salió al pasillo, que a esas horas de la madrugada estaba sumido en un silencio sepulcral. Caminó los pocos metros que lo separaban de la habitación de Hyunjin con pasos lentos. No se molestó en llamar con suavidad; golpeó la madera con los nudillos tres veces, con un ritmo firme y autoritario que no dejaba lugar a dudas sobre quién estaba al otro lado.

Dentro de la suite, Hyunjin se tensó al instante. Había dejado el teléfono a un lado, esperando una respuesta digital, pero el sonido de los golpes resonando en la puerta de su habitación lo hizo incorporarse sobre los codos. Sus ojos felinos se fijaron en la entrada.
Él sabía que era Chan. Nadie más vendría a buscarlo a esa hora con esa insistencia.
-¿Chan? -preguntó Hyunjin, aunque la pregunta sobraba. Su voz salió un poco más grave, cargada de una expectación que le recorrió todo el cuerpo.
-Abre, Hyunjin -respondió el mayor desde afuera, su voz sonando profunda y carente de paciencia en el pasillo silencioso.
Hyunjin se deslizó fuera de la cama con una sonrisa de suficiencia que no pudo ocultar. Sentía cómo la adrenalina volvía a encenderse en su sistema, pero esta vez no era por el escenario.

Caminó hacia la entrada sin prisa, tomándose su tiempo a propósito para hacer esperar al mayor.
Cuando finalmente giró el pestillo, no abrió la puerta solo un poco para esconderse; la abrió de par en par, plantándose firmemente en el umbral. Se cruzó de brazos, dejando a la vista su torso desnudo y obligando a Chan a levantar la vista para sostenerle la mirada debido a la diferencia de altura. En sus ojos felinos no había rastro de timidez, sino un brillo desafiante.

-¿Te perdiste, hyung? -provocó Hyunjin, con un tono arrastrado y una ceja ligeramente alzada, sosteniendo el teléfono en una mano como un recordatorio silencioso de la foto.

Chan dio un paso al frente de inmediato, acortando la distancia entre ambos de una manera que habría intimidado a cualquiera, pero que a Hyunjin solo pareció divertirle. La mandíbula del rubio estaba tensa, y sus ojos fijos en los del menor transmitían una autoridad pesada y peligrosa. Sin embargo, al ver la postura retadora de Hyunjin, la molestia en el rostro de Chan se transformó en una sonrisa de lado, oscura y calculadora.

-Sabes perfectamente que no -respondió Chan, dando otro paso hacia adelante, invadiendo el espacio personal de Hyunjin sin pedir permiso-. ¿Vas a quitarte del camino o te tengo que quitar yo?

-Inténtalo -desafió Hyunjin en un susurro, sin retroceder un solo milímetro, ensanchando su postura para bloquear la entrada. Su respiración se volvió un poco más pesada, pero mantuvo los ojos clavados en los del líder, midiendo sus fuerzas.
Chan soltó una risa baja que resonó en el pecho de Hyunjin por lo cerca que estaban. Sin previo aviso, apoyó una mano firme contra el marco de la puerta, justo al lado de la cabeza del menor, acorralandolo sutilmente, mientras la otra mano iba directo al centro del pecho desnudo de Hyunjin, empujándolo hacia el interior de la habitación con la fuerza suficiente para obligarlo a dar un paso atrás.
Pero Hyunjin no se dejó vencer tan fácil. En cuanto retrocedió, su mano libre atrapó la muñeca de Chan con un agarre de acero, deteniendo su avance y recordándole que él también tenía el control de la situación.
Las puertas de la suite se cerraron detrás de ellos con un golpe seco, dejándolos a oscuras, atrapados en una guerra de miradas donde ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder el control.

Oli este es mi primer fanfic así que no se espanten pls no soy muy buena escribiendo pero lo quería intentar 😿ndkskx espero que les guste 😺

noche en nyc/ HyunchanStories to obsess over. Discover now