Título de la parte

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A veces, Emma pensaba que los recuerdos podían sentirse como el mar.

Había días tranquilos, donde apenas rozaban su mente, y otros en los que regresaban con tanta fuerza que parecía imposible escapar de ellos.

Bahía azul siempre sería uno de esos recuerdos.

Hacía años que no volvía al pueblo. Desde que su madre decidió irse de un día para otro, Emma nunca entendió realmente qué había pasado. Solo recordaba las maletas a medianoche, la lluvia golpeando las ventanas y la sensación de estar dejando algo importante atrás.

O a alguien.

Porque antes de irse, Emma pasaba todos sus días junto a Leo Vidal.

Eran inseparables.

Corrían por la playa hasta el atardecer, inventaban historias sobre el viejo faro del acantilado y competían para ver quién encontraba más conchas cerca del puerto. Leo siempre terminaba ganando y Emma siempre fingía molestarse.

Todo era sencillo en aquel entonces.

Hasta que dejó de serlo.

Después de mudarse, Emma intentó olvidar bahía azul. Intentó olvidar el faro, las calles pequeñas, el sonido del mar entrando por su ventana... e incluso a Leo.

Pero nunca pudo hacerlo por completo.

Y ahora, después de tantos años, estaba regresando.

Mientras el autobús avanzaba por la carretera rodeada por el océano, Emma observó las primeras luces del pueblo aparecer a lo lejos. Sintió un nudo extraño en el pecho.

No sabía qué iba a encontrar al volver.

No sabía si Leo la odiaría por haberse ido sin despedirse.

Y mucho menos sabía que bahía azul todavía escondía secretos capaces de cambiarlo todo.

El secreto del faro Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang