Cuando Gabriela tenía apenas 6 años y Rodrigo 12, sus caminos se cruzaron por primera vez. Sus familias ya se conocían desde hacía tiempo, por lo que era común que coincidieran en reuniones y encuentros familiares.
Gabriela era una niña inquieta, llena de curiosidad, que pasaba los días jugando, inventando historias y haciendo preguntas sobre todo lo que veía. Rodrigo, en cambio, era un adolescente tranquilo y responsable que observaba con paciencia las ocurrencias de la pequeña.
A pesar de verse con frecuencia durante aquellos años, nunca llegaron a hablar realmente. Gabriela estaba demasiado ocupada jugando con otros niños, mientras que Rodrigo prefería mantenerse al margen, concentrado en sus propios asuntos. Apenas intercambiaban algunas miradas o coincidían en el mismo lugar durante las reuniones familiares.
Un día, la familia Gilmer llegó a la casa de Gabriela. Sin embargo, aquella visita era diferente a las demás. No habían venido para compartir una comida, celebrar una ocasión especial o pasar el tiempo juntos. Habían ido a despedirse.
El señor Sebastián Gilmer, padre de Rodrigo, había encontrado un nuevo trabajo en una ciudad lejana y toda la familia tendría que mudarse. Los adultos estuvieron hablando un buen tiempo y luego tocó despedirse, Gabriela se despidió educadamente de los padres de Rodrigo, aunque no hizo lo mismo con él. Después de todo, nunca habían tenido la confianza suficiente para hablarse.
Cuando la familia Gilmer estaba a punto de marcharse, Gabriela levantó la vista por casualidad. Rodrigo también la observó. Durante unos segundos, sus miradas se encontraron en silencio. Ninguno dijo una palabra, pero algo en aquel instante quedó grabado en sus recuerdos.
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Mucho antes de nosotros
RomanceSeis años después de separarse, Gabriela y Rodrigo vuelven a encontrarse. Entre recuerdos, celos, obstáculos y personas que intentarán alejarlos, descubrirán que algunos sentimientos son más fuertes que el tiempo. Porque hay historias que comienzan...
