A veces ni los propios Dioses pueden ser dueños de sus propios destinos, ni mucho menos elegir el camino que tomara su vida.
- Kats! Pon a salvo a Tsukiko y a Taiyo
- Estás loco?! No te dejare aquí bastardo, no pienso irme sin tí...
Habían tenido dos pequeños mellizos, dos preciosos hijos fruto de su amor, pero eso solo hizo que sus vidas dieran un giro de 360° grados; debian protegerlos a toda costa.
- Kats por favor vete! Cuida bien de ellos...
- Shoto no me hagas esto por favor...
Una decisión difícil para nuestros Dioses del Sol y la Luna....Katsuki debía dejar a Shoto para proteger a sus hijos pero....¿Cómo dejar a la única persona que amaste durante siglos? ¿Cómo irte sin sentir que lo estás abandonado? ¿Pueden culparlo por querer quedarse con él?.
Todoroki se acercó a él y depósito un casto beso en sus labios mientras secaba una lágrima de la mejilla de su esposo.
- Pase lo que pase...nunca olvides que mi amor por ti no muere ni en esta vida, ni en las que sigue; cuídalos bien Kats...prometo ir atras de tí...
No entendía porque aquellas palabras le eran falsas, no entendía porque sabía que su esposo no iría trás de él, sabía que no lo haría pero se mintió a si mismo creyendo en sus palabras. Katsuki corrió sin mirar atrás, sabía que si lo hacía vería a su esposo luchando y dándole tiempo para escapar, pero el dolor y la curiosidad de saber si lo que prometió lo estaba cumpliendo lo hizo detenerse y mirar con terror hacia atrás, sus pupilas se dilataron, sus pulmones parecían no poder contener más aire, su corazón latía demasiado rápido y su garganta se seco, ahí estaba su esposo, de rodillas mientras lo veía con lágrimas en los ojos y una pequeña sonrisa que le pedía disculpas, la espada de su oponente atravesaba su pecho y la sangre escurría por la comisura de sus labios Todoroki susurro un pequeño "Te amo, perdóname" antes de que su cuerpo cayera al suelo sin vida, Katsuki no podia creer lo que veía, su esposo, su compañero de vida habia muerto, lo habia dejado, las lagrimas corrían por sus mejillas sin detenerse más de su garganta salió un grito desgarrador.
- SHOTOOOOOO!!!
Había caído de rodillas con sus dos bebés aún en brazos, sentía que había perdido todo, más lo único que lo mantenía de cierta manera cuerdo era el llanto de sus hijos, se levantó rápidamente y corrió lo más lejos que pudo al ver que empezaban a perseguirlo, esquivaba las ramas, unos cuantos troncos y raíces en el suelo, mientras murmuraba un conjuro, sus hijos empezaron a desvanecer, de ellos salía cierto brillo como las estrellas que iluminaban aquellas noches dónde él y Shoto demostraban su amor, pero no podía pensar en eso ahora, no podía, debía concentrarse en mantener a salvo a sus pequeños, al sentir a los dos bebés desaparecer completamente y ya no sentir el peso en sus brazos corrió más rápido sintiendo un dolor en su corazón, mientras las lagrimas solamente se volvían más abundantes, sus hijos ya estaban a salvo, el amor de su vida muerto y ¿él?.... él solo corría sin rumbo, si lo atrapaban o no ya no importaba, sus hijos estaban bien y eso era lo único importante, entre más se hundía en sus pensamientos menos precavido era, pero que más daba, lo había perdido todo.
Sin darse cuenta uno de sus pies se enredo en una de las raíces sobresaliente de un árbol, era un árbol de cerezo, inconscientemente había corrido al lugar donde había conocido a Todoroki, escucho pasos provenir de todos lados y a la vez de ninguno, trago saliva y se arrastró pegandose al cerezo, de las sombras salía un hombre alto, de cabellos negros y mirada sombría.
- ¿Dónde están? ¿Dónde metiste a esos bastardos?!
Aquel hombre se acercó a Katsuki mientras apuntaba su espada a la garganta de rubio, el cenizo solo soltó un gruñido bajo y no hablo, no sabía porque aquellos hombres buscaban a sus hijos, no sabía quien los había enviado, pero no dejaría que les pusiera una mano encima a sus cachorros.
- No me dirás dónde están tus engendros? Bien....solo recuerda esto Dios del Sol, cueste lo que nos cueste la sangre de tus mounstritos se derramará frente tuyo y nadie podra impedirlo.
Katsuki lo miro con odio y desprecio, aquel hombre se había agachado a su altura y lo tomo de la cara con demasiada fuerza.
- Ten por seguro que los encontraré y no podrás hacer nada para protegerlos
Bakugou le escupió en la cara y como respuesta aquel hombre lo golpeó a puño cerrado en la mejilla y se limpio con asco el rostro.
- Maldito hijo de perra! Pudrete en el maldito infierno
Bakugou levantó su cara y sonrió con burla, algo que solo hizo enfurecer más al hombre, el cual alzó su espada y corto su cuello, al sentir la sangre del contrario salpicar su rostro y brazos sonrió, estaba orgulloso de haber sido él quien mató a ambos Dioses, al darse la vuelta sintió su piel arder, miro su brazo y justo donde estaba la sangre del rubio salian pequeñas chispas, que al verlas parecerían insignificantes e incluso algo sorprendente, pero el ardor comenzó a aumentar y sintió su piel quemar, trato de quitarse la sangre pero ya era tarde, aquella noche dónde él cielo no tenía estrellas, la luna era oculta por las nubes y ambos Dioses yacían muertos, sus cuerpos alejados uno del otro, se escuchó un grito de terror y dolor, el cuerpo de aquel hombre estaba en llamas las cuales sus compañeros trataban de apagar pero les era imposible, después de un largo rato de gritos y súplicas su cuerpo cayó al suelo con un ruido seco, sus compañeros veían horrorizados la escena y sus miradas se dirigieron hacia el cuerpo de Katsuki el cual yacía recostado en aquel bello cerezo. Aquella noche, en aquel reino, los pájaros callaron su canto, el viento no soplo, los animales se escondieron y el llanto de los bebés no cesaban, aquella noche un último eclipse lunar surgió, uno que no tenía brillo y se sentía distinto a otros, aquella noche no solo muriendo dos Dioses, si no que también murieron dos amantes, dos almas destinadas a ser felices, pero que él destino se los nego en aquella vida, pero, ¿En otra vida podrían ser felices? ¿Podrían encontrarse nuevamente? ¿Podrían enamorarse uno del otro como en esa vida?.
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Me Amarías En Esta Otra Vida??
FanfictionA veces ni los propios Dioses pueden ser dueños de sus propios destinos, ni mucho menos elegir el camino que tomara su vida. - Pon a salvo a los niños! - Estás loco?! No te dejare aquí bastardo, no pienso irme sin tí... Habían tenido dos pequeños me...
