la bruja del 67

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No recuerdo exactamente los eventos de aquella vez, ni tampoco puedo decir a memoria exacta como se dieron las cosas para llegar a tal situación.

Pero puedo decir algo; algo que, con el respeto que merece y que procede, puedo admitir como verídico en el suceder de todas las cosas por contarles.

Esa tipa estaba loca.

Sucedió hace unos años, antes de casarme con quién ahora es mi esposa y la madre de mis niñas, fué quizá uno o dos años antes de todo eso.

En ese entonces era un tipo que amaba la fiesta: beber alcohól, salir a bailar y pelearme con sujetos al azar era mi día a día fuera de las horas de trabajo. La vida de un jóven desenfrenado que disfruta de su juventud como cree que solo puede hacerlo.

En una de las tantas fiestas a las que asistí, y quizá la única de la que me arrepiento de haber ido, es a una cercana a mi pueblo. Dónde la conocí, a ella, a Mariana.

Mariana era una chica linda, de esas mujeres tímidas que conforme pasa el  tiempo te van demostrando que son bárbaras y canijas en algunas cosas más que solo la cama.

En ese entonces yo estaba soltero, y como ella estaba guapa, decidí hablarle. A la semana de intentar ligar, ya éramos pareja; ella siempre fue una mujer muy intensa, me gustaba esa intensidad, pero ahora solo la recuerdo con el coraje que me causó haber conocido su verdadera cara.

Siempre tuvimos ese problema de que yo era una persona muy amante de las fiestas, y ella una mujer muy de casa que odiaba salir, pero odiaba más el que yo saliera.

Las peleas eran constantes. Ella teniendo miedo de que yo fuese infiel, y yo argumentando que ella me había elegido así, que porqué se quejaba de algo que ella misma había decidido como su pareja.

Pelea tras pelea, discusión tras discusión. No voy a admitir en ningún momento que tuvimos una buena relación, jamás lo fué: siempre peleas, discusiones (jamás golpes, pero siempre gritos y reproches) hasta que un día, de forma simple y relajada, decidimos dar por terminada la relación.

Pasó un tiempo desde que nos dejamos y ambos seguimos la vida como si no hubiese pasado nada.

Antes de conocer a quien ahora es mi mujer, quizá un año antes, me dí con la sorpresa de que Mariana se había juntado con un conocido suyo del pueblo; no me había invitado a su boda, y la verdad es que yo tampoco tenía planeado asistir. Fué en ese tiempo que comenzaron algunos de los problemas.

Todas las noches, sin excepción, la soñaba. Eran sueños extraños, dónde quien se casaba con ella era yo, dónde sus hijos eran míos, dónde estábamos casados y teníamos una familia felíz.

Por mi parte, yo seguía siendo un alcohólico, y sin dudas aquél tipo de sueños recurrentes me pasaban desapercibidos.

No estaba interesado en saber o entender que tanto había dicho ella o había hecho ella fuera de mí, pero las noticias llegaban y llegaban como si yo la estuviese buscando.

No me decían directamente, pero había veces en las que la topaba por la calle con su marido, o la imaginaba apenas cerraba los ojos. Estaba cansado...

Todo el tiempo, durante lo que creo que fué un mes, la estuve pensando sin parar hasta el cansancio, y cuando me dormía la soñaba todavía. Estaba harto de todo eso, pero no había nada que pudiese hacer.

Por lo que las cosas siguieron y siguieron hasta que ya no pude más.

Decidí hablar con alguien experimentado tras una semana más, y cuando la encontré, entendí más o menos lo que la desgraciada me había hecho.

—Buenas buenas, me gustaría saber si usted le sabe a eso de la brujería. Creo que me han hecho un embrujo...

Cuando le pregunté a la señora, una experta de mi pueblo sobre la situación, ella simplemente me hizo seguir una secuencia de cosas para dar con la verdad de las cosas.

—Pues mira, la verdad es que si te ves un poco cansado. Supongo que es por eso del mal que te hicieron, pero simplemente sigue estos pasos y vas a ver como quedas como nuevo.

Tras sus palabras, simplemente me dió una lista donde debía buscar un huevo, una vela, un sinfín de yerbas medicinales, y traerlas con ella para que me hiciera la "limpia"

Habiendo buscado todo eso, me dí con la no tan inesperada sorpresa de que la causante de mi mal era nada menos que Mariana. Cómo si los sueños, alucinaciones, y las intrincadas fuentes de que ella era una bruja no fuesen suficientes.

Al cabo de unos días de "limpieza" ya estaba libre de todo rastro de la maldición o embrujo que Mariana me había dejado.

Y... Aunque me gustaría admitir que la confronté, le dije sus cosas y tomé venganza por lo que me hizo, la verdad es que no hice nada de eso. En ese entonces había obtenido por pura suerte la oportunidad de irme fuera del país para trabajar, y como persona desesperada por dinero, me fuí.

Al cabo de unos años volví a mi pueblo, con mi esposa, y una pequeña niña a la que habíamos llamado como mi madre.

Cuando llegué, cientos de informaciónes me llegaron sobre lo que había pasado. Qué Mariana me había buscado desesperada, que había intentado contactar conmigo, pero al cabo de unos meses simplemente se olvidó. Poco después, fué descubierta por su esposo cometiendo brujería, y pues la dejaron. Se tuvo que mudar del lugar porque nadie quería a la bruja y, conforme el paso de los años, la gente la fué olvidando.

Fin?


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Pues la verdad es que no sé mucho sobre escribir cuentos, va mucho tiempo que no escribo y este es mi primer intentó tras muchos años fuera de la escritura. Esta es una historia real, o al menos según me cuenta un compañero del trabajo. Espero que les guste, y supongo que el día de mañana escribiré otro, para ir mejorando suavemente, lento pero seguro, mi estilo narrativo :D

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⏰ Last updated: May 31 ⏰

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