Un joven de cabello negro salió de una habitación, observando con extrañeza las cicatrices en sus brazos. Pasaba un dedo sobre ellas, sintiendo la aspereza de su piel.
"Debo dejar de arriesgarme así" murmuró Yuta mientras caminaba distraído por el hospital, revisando sus brazos sin notar que varias personas lo miraban.
De pronto, una voz temblorosa lo sacó de sus pensamientos.
— E-espera...
Yuta se detuvo, creyendo que lo llamaba un doctor. Buscó con la mirada hasta que escuchó nuevamente.
— Po-por favor... acércate...
Frente a dos puertas, miró dentro y vio a una chica de su edad en una cama, sudando intensamente. Nervioso, entró en la sala.
— Mi bebé... ¿cómo está? Por favor, dime cómo está...
— L-lo siento, no sé a qué se refiere... yo no soy médico — respondió Yuta.
La chica le tomó la mano, poniéndolo aún más nervioso y sonrojado.
— Por favor... fíjate... necesito saberlo... — decía con voz entrecortada, mientras su pulso se aceleraba.
En ese momento entró un médico.
— Chico, será mejor que salgas. ¡Enfermera! Llévenselo, necesito el desfibrilador, rápido.
Mientras el doctor iniciaba la reanimación, la chica aún sostenía la mano de Yuta, hasta que finalmente lo sacaron de la sala.
Una hora después
El mismo doctor se sentó junto a Yuta, que permanecía en silencio.
— ¿Estás bien?
Yuta reaccionó, preocupado.
— ¿Qué... qué le pasó? ¿Está bien?
El médico bajó la mirada y negó con la cabeza.
— Lo siento... sufrió un infarto y no logramos salvarla.
Yuta comenzó a llorar.
— No la conocía... pero... no sé...
— Tranquilo, respira. Ver morir a alguien nunca es fácil.
Yuta recordó algo.
— Ella mencionó un bebé... ¿a qué se refería?
El doctor suspiró con cansancio.
— Está bien, sígueme.
Lo condujo hasta una sala llena de incubadoras.
— La del fondo.
Yuta se acercó y vio a un bebé envuelto en una manta. Al descubrirlo, mostró un poco de cabello grisáceo, como su madre... y unas pequeñas orejas.
— ¿Eh? ¿Por qué tiene orejas? — preguntó Yuta.
— ¿Nunca has visto un bebé con mutaciones? La primera maldición en la historia apareció en un recién nacido. Aunque es raro, aún hay bebés que manifiestan maldiciones desde el nacimiento. Encontramos varios cada día, y muchos terminan aquí porque son abandonados, al tener tanta energía maldita, sus familias no quieren saber más nada de ellos.
Yuta se quedó mirando al bebé, conmovido.
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Padre primerizo - YutaMaki JJK
FanfictionEstas historias no tienen dinámicas harén, ya que eso es para enf3rm0s mentales y débiles sin moral. Yuta no tiene experiencia, es su primera vez lidiando con bebés ¿Podrá hacerlo?
