El verano en Midvale siempre olía a césped recién cortado, limonada y nostalgia.
Kara lo había olvidado hasta que bajó del auto frente a la vieja casa de Eliza y sintió el viento tibio revolverle el cabello. El porche seguía igual. Las macetas seguían iguales. Incluso el lago a unos kilómetros del pueblo seguía siendo tema de conversación aparentemente obligatorio.
Y ahí estaba el problema.
-Mañana podríamos ir al lago -dijo Alex mientras sacaba las maletas-. Hace años que no vamos todos juntos.
Kara casi deja caer la hielera.
-¡NO!
Silencio.
Alex levantó una ceja.
Kelly intentó ocultar una sonrisa.
Lena, que acababa de bajarse del auto con lentes oscuros impecables y un vestido blanco demasiado elegante para Midvale, giró apenas hacia Kara.
Kara sintió el sudor frío recorrerle la espalda.
-Quiero decir... -rio nerviosamente- no todavía. El sol está... soleado.
Alex la observó unos segundos más.
-Ajá.
Eliza salió de la casa antes de que el interrogatorio continuara.
-¡Ya llegaron!
La siguiente media hora transcurrió entre abrazos, comida y Esme corriendo por toda la casa mientras Kara fingía ser perseguida por un monstruo invisible.
Todo iba perfectamente.
Hasta que Eliza dijo:
-Encontré sus viejos trajes de baño en el ático.
Kara dejó de respirar.
Lena tosió con violencia sobre su limonada.
Alex miró entre ambas lentamente.
-¿Están bien?
-Perfectamente -respondieron al mismo tiempo.
Eso era malo.
Muy malo.
Porque Kara Danvers tenía un secreto.
Uno completamente ridículo para alguien que podía detener invasiones alienígenas.
No sabía nadar.
Y no era "sé moverme torpemente en una piscina".
No.
Era "si me hundiera en una alberca infantil sería noticia internacional".
Nunca había aprendido en Krypton. Después, en la Tierra, siempre había sido complicado. De niña tenía miedo de usar demasiada fuerza accidentalmente. Más tarde simplemente... nunca pasó.
Y ahora Lena Luthor estaba aquí.
Lena, elegante. Inteligente. Perfecta.
Definitivamente una persona que sabía nadar.
Porque claro que sabía nadar. Los ricos sabían nadar. Eso parecía una regla universal.
Lo que Kara no sabía era que Lena estaba teniendo exactamente la misma crisis.
Porque Lena tampoco sabía nadar.
Lilian Luthor había considerado las clases de natación "innecesarias". Luego vinieron internados, universidades, empresas y tragedias familiares. Lena había pasado décadas perfeccionando habilidades muchísimo más útiles.
