El primer día es raro en cualquier trabajo y nunca sabes que clase de compañeros te vas a encontrar.
Es muy importante el ambiente laboral, porque si es trabajo es duro, pero hay compañerismo y buen rollo, cualquier problema es más fácil de soportar.
Eso es lo que Geto había aprendido por experiencia en sus diferentes destinos como médico de urgencias en traumatología.
No era una persona con arraigo por lo que no le importaba cambiar de ciudad cuando le ofrecían una plaza a cubrir en cualquier lugar del país. Ya había vivido en tres puntos cardinales y ahora te tocaba el sur. Parece que es común que en todos los países del mundo la personalidad de los habitantes sureños es más extrovertida y alegra, en ocasiones es por coincidir con un clima más estable que invita a salir más y durante más tiempo a lo largo del año.
Al salir de la ducha no puedo evitar sentir esos nervios del primer día, hoy se incorporaba a su puesto en el hospital universitario de la ciudad, era un centro enorme y situado en una zona bastante céntrica. Cosa que no había ocurrido en sus anteriores destinos, había estado en hospitales que solían estar a las afueras y por tanto los lugares en los que había vivido también lo estaban.
Este piso era pequeño porque estaba en el centro de la ciudad, le había gustado mucho porque tenía una arquitectura de principios del siglo XX, unas preciosas vigas de madera que se veían en el techo, un pequeño balcón desde el que podía ver transitar muchas personas que paseaban por el precioso centro de la ciudad.
Podía ir caminando al trabajo dando un agradable paseo, por calles llenas de tiendas y bares.
Geto es un hombre introvertido, habla con todos, se suele llevar bien con todos pero valora mucho su intimidad y puede decir que no tiene a nadie que pueda llamar amigo. Pero le gusta entrar entre el bullicio, no sabe explicar muy bien porque pero le gusta sentirse invisible entre la multitud.
Guardo el móvil en el bolsillo trasero de su pantalón vaquero y recogió su pelo en un pequeño moño alto. Se miro al espejo y vio que su camisa estaba muy arrugada.
Geto: tengo que sacar toda la ropa de una vez y plancharla- se dijo a si mismo en voz alta.
Se quito la camisa blanca y encontró una azul oscura que le parece menos arrugada, un poco más presentable para un primer día.
Cerro la puerta tras salir y bajo por las escaleras los dos pisos que lo separaban de la calle.
Eran las 06:30 de la mañana, no había nadie por la calle. Aun estaba oscuro, le gustaba sentir ese frio del amaneces mientras caminaba y disfrutar del silencio.
En unos diez minutos empezó a ver el gran edificio del hospital aparecer poco a poco mientras caminaba lentamente.
Según se acercaba podía ver el movimiento típico del entorno de un hospital, ambulancias, personal con ropa sanitaria, algunas personas fumando, que por sus caras de cansados puedes ver que son familiares de pacientes.
¡Shoko ten cuidado! Te he dicho que me dejes eso pesado a mí.
Geto miro hacia la derecha, hacia el foco de ese reproche y vio a un hombre alto, delgado, con el pelo ¿rubio?, no era blanco y unos ojos azules que no parecían de este mundo.
Shoko: yo puedo hacerlo sola, no necesito tu ayuda.......señor caballero del brillante armadura- dijo la mujer cargando un par de cajas del suelo y dirigiéndose al interior de un bar que tenía la fachada pintada de azul.
El hombre comenzó a reírse moviendo la cabeza en señal de negación y cogiendo las otras dos cajas que quedaban y siguiendo a la mujer castaña.
Justo antes de entrar volvió la cabeza y miro directamente a los ojos de Geto, sonrío e inclino levente su cabeza en señal de saludo, Geto le correspondiendo, inclinando su cabeza y noto como un escalofrío recorría su espalda.
No lo había visto antes, pero estoy casi seguro que va para el hospital, todos tienen esa mirada melancólica- pensó Gojo.
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AZUL (GOJO X GETO)
FanfictionGojo y Geto en una vida normal se encuentran y se resisten a dejar que el amor fluya. Con los personajes de Jujutsu Kaisen, pero solo para que todos sepamos el aspecto que tienen, es una historia de vida cotidiana.
