En un laboratorio oculto en Río Gallegos, científicos realizaban pruebas con potras muy pequeñas para estudiar el origen de la magia en criaturas especiales. Las mantenían en silencio, separadas entre sí, observando sus reacciones sin entender realmente lo que sentían ni lo que estaban provocando.
Las pequeñas eran Twilight Sparkle, Rainbow Dash, Pinkie Pie, Rarity, Fluttershy y Applejack. Todas eran apenas bebés, incapaces de hablar, pero con una sensibilidad extraña entre ellas: como si, aun en silencio, pudieran "sentirse" mutuamente.
El ambiente del laboratorio era frío y artificial, lleno de luces blancas y dispositivos que zumbaban constantemente. Sin embargo, algo empezaba a cambiar.
Twilight, incluso siendo tan pequeña, miraba los objetos a su alrededor con una curiosidad intensa. Rainbow Dash no dejaba de moverse, inquieta, como si su cuerpo no pudiera aceptar estar encerrado. Pinkie Pie, aunque callada, hacía pequeños gestos que parecían casi... intentos de animar a las demás. Fluttershy permanecía cerca de las otras, temblando un poco, pero sin alejarse. Rarity observaba todo con una especie de confusión elegante, y Applejack se mantenía firme, como intentando entender dónde estaba el problema.
Entonces ocurrió algo sutil: cuando una de ellas se asustaba, las demás lo sentían también. Como si su magia estuviera conectada.
Y esa conexión empezaba a fortalecerse.
No había palabras todavía... pero ya estaban dejando de ser solo "sujetos de prueba".
La potra de pelo rosado estaba en la sección 8, sentada en el suelo acolchado del laboratorio, mirando todo como si fuera un juego extraño. No hablaba, pero sus ojos brillaban con una energía inquieta, como si siempre estuviera a punto de reír sin motivo.
El doctor revisó los datos en la pantalla y volvió a mirar el cristal de observación.
-Aquí, sección 8, a la de pelo rosado. Dime qué poder tiene.
Dentro de la sala, la pequeña Pinkie Pie inclinó la cabeza. Por un segundo no pasó nada... y luego el aire cambió.
Uno de los sensores del laboratorio empezó a marcar fluctuaciones imposibles: niveles de energía emocional fuera de escala. Sin contacto físico, sin estímulos externos, el cuarto comenzó a llenarse de pequeñas partículas brillantes, como si el ambiente reaccionara a su presencia.
Un globo apareció de la nada. Luego otro. Y después, confeti cayendo lentamente desde el techo sellado.
Los científicos se quedaron en silencio.
No había mecanismo de entrada de objetos. No había explicación técnica.
Pinkie Pie dio un pequeño salto, como si el fenómeno fuera completamente normal, y el confeti siguió apareciendo, acompañado de sonidos suaves e inexplicables de campanillas y risas muy lejanas, aunque ella no emitía ningún sonido.
El sistema registró el fenómeno como "alteración de realidad local inducida por estado emocional".
El doctor tragó saliva.
-No es un poder elemental... -murmuró-. Es... algo completamente distinto.
Y en la sección 8, la potra rosada seguía tranquila, como si el laboratorio entero fuera solo otro lugar para una fiesta que nadie más había pedido.
Al principio no fue un plan, fue una sensación compartida.
En el laboratorio de Río Gallegos, las seis potras estaban separadas por paneles de vidrio y campos de contención, pero algo en su vínculo seguía creciendo. Cada emoción se transmitía como un eco: miedo, incomodidad, confusión.
Twilight Sparkle fue la primera en entenderlo. Observó las cámaras, las rutas de los guardias, los patrones de luz. Aunque era pequeña, su mente ya analizaba todo como un rompecabezas.
Rainbow Dash no necesitó entender demasiado. Solo vio una oportunidad... y el deseo de moverse libre.
Applejack empujó suavemente una de las barreras con insistencia, probando su resistencia, sin rendirse.
Fluttershy temblaba, pero se acercó a las otras cuando sintió su determinación. No quería estar sola más que no quería el ruido del lugar.
Rarity observó los paneles con una mezcla de incomodidad y cálculo, buscando el punto más "débil", como si incluso un escape pudiera tener elegancia.
Y entonces estaba Pinkie Pie... que, aunque el entorno era frío y controlado, parecía escuchar algo que los demás no: una especie de "ritmo" en el lugar.
El primer paso no fue romper nada.
Fue sincronizarse.
Twilight notó que cuando una se concentraba, el entorno respondía ligeramente. Pinkie hacía que pequeñas irregularidades aparecieran. Rainbow provocaba vibraciones en el aire con su energía. Applejack lograba microfisuras en los soportes cuando empujaba con fuerza constante.
Como si juntas, incluso sin hablar, estuvieran aprendiendo a "combinar" sus poderes.
Los sensores empezaron a parpadear.
En la sala de control, las alertas subieron un nivel.
-Algo está pasando en la contención -dijo un técnico.
Y en el interior, las seis potras se acercaron a los límites de sus espacios por primera vez al mismo tiempo.
No estaban aún afuera.
Pero por primera vez... el laboratorio dejó de sentirse como una prisión imposible.
El laboratorio no tardó en reaccionar.
Las alarmas habían empezado a sonar cuando los sistemas detectaron inestabilidad simultánea en las seis cámaras. El personal no entendía del todo lo que estaba ocurriendo, pero sí una cosa: las potras no podían permanecer separadas... ni juntas.
Un doctor tomó una decisión rápida.
-¡Métanlas en contención portátil, ahora!
Las seis potras -Twilight Sparkle, Rainbow Dash, Pinkie Pie, Rarity, Fluttershy y Applejack- fueron reunidas por primera vez en una misma caja de transporte reforzada.
No era grande. Apenas un contenedor gris con ventilación automática y bloqueo magnético. Dentro, el espacio era reducido, pero por primera vez estaban juntas sin barreras de vidrio entre ellas.
Por unos segundos, hubo silencio.
Twilight las observó rápidamente. Rainbow empujó el borde. Applejack intentó estabilizarse para que ninguna se golpeara. Fluttershy se mantuvo cerca de las demás. Rarity intentó acomodarse lo mejor posible. Pinkie... simplemente parecía curiosa por todo el proceso.
El vehículo arrancó.
El laboratorio quedó atrás mientras eran transportadas hacia otro complejo.
Pero algo en el camino salió mal.
El transporte cruzaba una ruta aislada, con viento fuerte típico de la zona. Una sacudida inesperada -quizás una ráfaga, quizás un error mecánico- hizo que el vehículo perdiera estabilidad.
La caja se movió.
Luego otra sacudida.
Y en un momento crítico, la compuerta trasera del compartimento de carga no resistió del todo.
La caja cayó.
Rodó por el suelo helado de la ruta, golpeando varias veces antes de deslizarse hacia la banquina cubierta de tierra y nieve.
El vehículo no se detuvo.
Siguió de largo, sin notar de inmediato la pérdida.
Dentro de la caja, el mundo quedó en silencio otra vez.
Solo que ahora... no estaban en el laboratorio.
Estaban fuera.
Continuará...
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My Little Pony (Antes de conocer a Thiago)
FantasyEsta historia cuenta lo que hacían las Mane Six antes de conocer a Thiago.
