Capítulo 1

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Capítulo dedicado a Ari y a Laura, también a Eli, las amo gracias por apoyarme en todo. 💘

Edrelyn

Parecía mentira, pero yo sabía que no era así en lo absoluto. Aquellas palabras susurradas de la boca del hombre que yo había amado toda mí vida sin condición ahora mismo me condenaban al disgusto y a la desolación de saber que nunca sería capaz de amarme cómo yo me engañaba a veces.

La mentira me sabía agria en la boca del estómago, solo un par de palabras a las cuales le buscaba un constante significado y que nunca hallaba.

-Te elijo a ti.

Esas simples letras dichas a la puesta de sol, dos amantes mirándose a la cara, él nunca antes lo hizo, el nudo comenzaba a apretarme el corazón y a estrujarme los sentimientos que creía había enterrado hace tiempo. Pero ya no podía seguir con la venda en los ojos y hacer la vista gorda, al ser consciente de eso me dolió.

Me partió en mil pedazos, rotos, esparcidos por la acera sucia en la cual pasaban como el viendo miles de personas, chocando sus hombros con los míos. Pero no me importaba nada, solo la escena delante de mí que pedía a gritos me metiera, que gritara y exigiera una y otra vez explicaciones que no importaban. Al fin y al cabo; todo esto era culpa de los actos que decidí afrontar el día en el que me case con él.

Era un desastre inevitable, al igual que mis sentimientos heridos.

Se me llenaron los ojos de lágrimas, no las sentí caer, pero allí estaban, deslizándose con locura por mí rostro desencajado por la amargura, apreté los dientes con fuerza, cerré los puños y rece por la prudencia que amenazaba con escapar.

Está fue mí maldición, amarte a ti, que no darías ni un centavo por mí.

No sé en qué momento ocurrió, pero el choque de un cuerpo contra el mío me hizo tambalear hasta casi caer de bruces contra el suelo. Espere sin resistencia, resignada a más no poder, pero la caída nunca llego.

En cambio, un robusto hombre moreno me sujetaba por la cintura, su fragancia masculina inundó mis fosas nasales, provocando que tomara una profunda inhalación.

Era demasiado alto, incluso para mí, al ver el desastre que era, una sincera preocupación se asomo en su rudo semblante.

-Le pido mil disculpas, no era mí intención hacerla llorar. ¿Le puedo invitar un café como compensación? -pidio, su voz, que parecía ser ronca, se torno un tinte más suave, quizá por la ocasión.

Pensé en negarme, pedirle también una disculpa porque la que estaba en medio de la acera era yo, solucionar ese inconveniente y largarme a algún bar a emborracharme hasta caerme desmayada en alguna esquina. Al menos esa era la idea principal, no se que hacía yo diciendo:

-Por supuesto.

La verdadera pregunta era, ¿Qué hacía yo aceptando la amabilidad de un extraño, cuando cruzando la calle mí marido me estaba siendo infiel con su mejor amiga? ¿Qué hacía yo sonriéndole a este hombre, de tal manera, que, parecíamos una pareja real que sale a pasear para disfrutar de una tarde de primavera?

El hombre me ayudó a estabilizarme sobre mis propios pies, luego me soltó las manos con tal delicadeza, cómo si tuviera cuidado de no romperme. Tranquilo, no puedes romperme más de lo que lo ha hecho mí esposo en los últimos cuatro años. Era obvio que no iba a decirle eso, aunque si se quedó en la punta de mí lengua, picando, rompiendo, lastimando.

Caminamos lado a lado, no parecíamos dos personas que acaban de conocerse, no me dejaba atrás ni se impacientaba por mí lento caminar, no suspiraba ni me miraba de reojo cómo a una extraña, cómo solía hacerlo él.

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⏰ Last updated: May 16 ⏰

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