Capitulo 1

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La música retumbaba en toda la enorme mansión de México. Luces doradas, copas caras y gente elegante llenaban el salón mientras empresarios importantes intentaban conseguir aunque fuera cinco minutos de atención del famoso heredero millonario.

Pero México no parecía interesado en negocios.

Sentado cómodamente en un sofá de terciopelo negro, tenía un omega rubio apoyado en un brazo y una mujer omega riéndose sobre el otro mientras él bebía tranquilamente una copa de vino.

—Entonces le dije: "si quieres mi número, pídeselo a mi secretaria"— comentó México con una sonrisa arrogante.

Los omegas soltaron risas encantadas.

—Eres terrible —dijo uno de ellos entre risas.

—Y aun así aquí están —respondió México levantando una ceja.

Era alto, elegante, absurdamente atractivo y lo sabía perfectamente. El tipo de alfa que caminaba como si el mundo le perteneciera.

Porque técnicamente... sí le pertenecía una buena parte.

En eso, entre toda la fiesta, apareció Chile con una tableta en la mano y expresión cansada.

—Señor México.

México ni siquiera volteó.

—Si es sobre los inversionistas de España, diles que estoy ocupado

Chile suspiró.

—No. Es su padre. Imperio Mexicano dice que lo necesita ahora mismo.

México cerró los ojos lentamente y soltó un suspiro dramático.

—Está bien... vamos a ver qué quiere el patrón.

Los omegas rieron mientras México se levantaba acomodándose el saco negro.

—No te tardes~ —dijo uno.

—Haré lo posible, cariño.

Chile rodó los ojos mientras ambos avanzaban por los enormes pasillos de la mansión.

—Algún día vas a dejar de coquetear con todo lo que respire.

—Corrección —dijo México orgulloso—: con todo lo atractivo que respire.

El auto negro avanzaba por las enormes avenidas iluminadas mientras la lluvia golpeaba suavemente las ventanas.

Dentro del vehículo, México estaba recostado en el asiento trasero con expresión aburrida, girando lentamente un vaso de whisky entre sus dedos.

—Explícame otra vez por qué tuve que salir de mi propia fiesta —murmuró.

En el asiento delantero, Chile revisaba unos documentos en su tableta sin siquiera mirarlo.

—Porque su padre dijo y cito: "si no llega en cinco minutos, le congelo las tarjetas".

México abrió los ojos inmediatamente.

—...Ese viejo tirano sabe exactamente dónde golpear.

Chile soltó una pequeña risa.

—También dijo que dejara de gastar dinero en relojes absurdamente caros.

—¡Ese reloj era una inversión!

—Costó más que mi apartamento.

—Porque tengo buen gusto.

Chile negó lentamente con la cabeza mientras el auto atravesaba los enormes portones de la mansión principal.

La residencia de Imperio Mexicano parecía más un palacio que una casa. Jardines perfectamente cuidados, fuentes de mármol y enormes ventanales iluminados daban la impresión de que incluso respirar ahí debía costar dinero.

Amor con Aroma a cafe MexicoxcolombiaDes histoires addictives. Découvrez maintenant