Mis manos se movían al compás de tus relieves, acariciando cada espacio de tu alma como si fuera mi última misión de vida.
Mis labios intentaban acompañar el viaje, pero para ser honesta, pocas veces pudieron seguir el ritmo de tus ojos, que arrancaba hasta los más fuertes postes como si de una ráfaga de viento intensa se tratara.
Sentir tus yemas despertaba en mí incendios forestales, y tus labios me comunicaron con ímpetu e impaciencia qué era lo que necesitaban.
Íbamos bailando al compás de la música, y me guiabas para que no me perdiese para siempre.
El calor arremetió contra mi cuerpo en una noche fría. Supe que me encontraba en el lugar correcto.
Cada fibra de mi cuerpo esperaba la calidez y la humedad que tu lengua dejaba al hacer su célebre recorrido, y erguí mi espalda para que pudieras alcanzarme en la oscuridad.
Qué dulce el fruto del amor y el jugo que nos regala. Tanto calor ya me había dado sed; bebí de ti como si de la última botella de agua del desierto se tratase. Y casi que así era.
Atravesando el camino de los excesos me encontré con que vos sos un éxtasis; me he vuelto tan adicta sin darme cuenta, o sabiéndolo pero queriendo ignorar todo aquello que no puedo controlar, para darme cuenta de lo perdido que vos estás en mí y volver a buscar otra dosis, un poco más grande que la anterior.
Con la luna de testigo te llevaste todo lo que me quedaba, y me dejaste acostada, frotándome la cabeza, intentando entender qué carajo fue lo que hiciste conmigo. Bailamos por horas hasta que nuestros cuerpos cayeron desplomados, exentos de vitalidad, habiendo entregado todo por el otro.
En algún momento vi una gota de sudor correr por tu frente y tu ceño fruncido, que aún a la lejanía te sentía casi sobre mi rostro, y finalmente compartiste conmigo todo aquello que guardabas para vos.
Y cuando mi cuerpo se enfrió, y mi incendio se apagó, estuviste allí para brindarme de tu calor.
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Un Corazón en Cartas de Amor
PoetryCuando lo único que brota de tu alma son palabras, y ya no tienes más forma de demostrar todo el afecto que tienes por tu persona, probablemente te identifiques con este corto relato.
