(Un dia lluvioso)
Un lugar aislado una finca rodeado de Bosque y Hermosas flores un lago cristalino
No entiendo por que me Paso esto solo queria ser Feliz estraño mucho a mi familia y mi amigo gyutaro
Acaso estoy soñando O ilusion
Aun lado
Ume se despierta y ve a su Amado esposo eternatus dormido pero vio algo el tenia dificultades de respirar vio que el tiene una pesadilla
Ume :eternatus eternatus despierta !!
Por favor!!(entre lagrimas sacudiendolo con Fuerza)
Eternatus se despierta y ve a ume
Eternatus:ume?
Ella lo Abraza fuerte y llorando :no te vayas
Eternatus la Abraza y le acaricia su cabeza acariciandole su cabeza tenia que calmar a la Chica
Eternatus:mi Amor que pasa que te puso triste?
Ume :soñe que te ibas con unas personas tome tu mano y vi que tenias difficultades para respirar por eso me preocupe
Eternatus se puso triste ya que estrañaba mucho a su familia ya que los estrañaba mucho mientras le llega un recuerdo cuando estubo solo en su hogar en el distrito Rojo
(Recuerdo)
Eternatus permanecía en silencio en la antigua habitación de la casa familiar, apenas iluminada por la tenue luz de una lámpara de aceite que proyectaba sombras alargadas sobre las paredes de madera. El aire olía a tatami viejo y a un leve aroma a incienso que nunca se había disipado del todo. Frente a él, cuidadosamente doblados sobre un baúl de cedro, reposaban los haoris de su familia y, especialmente, el kimono de su madre.
Sus dedos rozaron la tela suave del kimono. Era de un negro profundo con bordes plateados que recordaban olas nocturnas bajo la luna. Lo había visto innumerables veces en sus recuerdos, envolviendo la figura elegante y feroz de su madre mientras entrenaba al amanecer.
"Madre..." murmuró Eternatus para sí mismo, con la voz ronca. Sus ojos, de un violeta oscuro como el crepúsculo eterno, se cerraron por un instante.
Recordó cómo ella le enseñaba a sentir el flujo de su respiración, no solo como técnica, sino como extensión de su propia alma. "La oscuridad no es enemiga, hijo mío. Es el velo que protege lo que más amamos." Ella había sido la guardiana silenciosa de la familia, la que unía con su calma la ferocidad de los hombres de su linaje. Ahora solo quedaba su kimono... y el vacío que dejó cuando los demonios se la arrebataron.
Desvió la mirada hacia el haori de su padre. Era imponente, negro azabache con un patrón de eclipse solar bordado en hilo dorado que parecía tragarse la luz misma. El Pilar del Eclipse. El hombre que había liderado la lucha contra las amenazas más oscuras, aquel cuya mera presencia hacía que los demonios superiores dudaran. Eternatus recordaba sus lecciones duras, sus manos firmes corrigiendo su postura, su mirada implacable que escondía un amor profundo y protector.
-Padre... ¿alguna vez sentiste este peso? -susurró-. ¿Esta soledad que queda cuando cumples con tu deber?
Junto a él estaba el haori más antiguo, desgastado por batallas y tiempo: el de su abuelo. Tonos azul marino profundo con bordados que simulaban olas turbulentas en la noche. La Respiración del Mar Oscuro. Su abuelo había sido una leyenda, un maestro capaz de ahogar a demonios enteros en ilusiones de océanos negros y corrientes invisibles. Eternatus sonrió con nostalgia al recordar las historias que le contaba junto al fuego: batallas épicas, sacrificios y la advertencia constante de que la verdadera fuerza nacía del equilibrio entre la luz y la sombra.
Y finalmente, casi reverentemente, tocó el relicario que guardaba un fragmento del haori de su bisabuelo. La Respiración Demoníaca. El más temido y controvertido de todos. Un hombre que había caminado en la delgada línea entre humano y demonio, dominando una forma de respiración que absorbía el poder de los propios oni para volverlo contra ellos. Muchos lo juzgaron. Su familia lo honró. Eternatus sentía esa misma dualidad en su propia sangre: el impulso de destruir y el deseo de proteger.
Todos ellos habían cargado con el peso de su linaje. Pilares, maestros, guerreros de la noche. Y ahora él, Eternatus, el último, se encontraba allí, contemplando las prendas vacías que alguna vez vistieron a titanes.
-Todos vosotros luchasteis por un mundo que apenas nos recuerda... -dijo en voz baja, apretando el kimono de su madre contra su pecho-. Yo seguiré vuestro camino. No por gloria, sino porque es lo único que me queda de vosotros.
Una lágrima solitaria cayó sobre la tela negra. Eternatus no la secó. Dejó que se absorbiera, como si de esa forma una parte de su dolor pudiera quedarse con ellos.
Fuera, la noche era profunda. Dentro de él, la respiración de sus ancestros latía con fuerza, lista para despertar de nuevo.
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ume x eternatus no te vayas
Fanfictionellos siendo felices despues que eternatus peleo contra tanjiro y los cazadores y viviendo aislado con ume
