CAPÍTULO 1

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La lluvia golpeaba las ventanas del salón con tanta fuerza que apenas dejaba escuchar a la profesora de historia.

Amelyth tenía la cabeza apoyada sobre el escritorio, un audífono escondido bajo el cabello oscuro y el uniforme completamente arrugado.

No estaba dormida.

Solo fingía no existir.

-Valette -dijo la profesora por quinta vez-. ¿Piensa participar hoy o seguirá practicando el arte de desperdiciar oxígeno?

Algunas risas llenaron el aula.

Amelyth ni siquiera levantó la cabeza.

-Depende -murmuró-. ¿Van a calificar mis ganas de vivir también?

Más risas.

La profesora suspiró cansada. -Fuera del aula.

-Qué sorpresa.

Amelyth tomó su bolso lentamente y salió al pasillo como si la expulsaran todos los días.

Porque prácticamente era así.

Dos periodos después, el salón de francés estaba extrañamente silencioso.

Eso ya era raro.

Normalmente:

Dante lanzaba papeles,

Kiara hablaba demasiado,

y alguien terminaba insultando el idioma francés antes de los primeros diez minutos.

Pero esta vez todos estaban sentados.

Quietos.

Incómodos.

Amelyth entró tarde, empujando la puerta con desgana.

-Perdón por interrumpir la tensión sexual del ambiente.

Kiara soltó una carcajada ahogada.

Entonces Amelyth lo vio.

El nuevo profesor estaba de pie frente a la pizarra.

Traje oscuro. Camisa impecable. Expresión tranquila.

Demasiado tranquila.

El tipo de calma que hace sentir incómoda a la gente.

Él levantó la vista lentamente.

Y la observó directamente.

No rápido. No sorprendido.

Como si analizara algo.

-Llegas tarde -dijo con voz baja.

Amelyth dejó caer el bolso sobre su asiento. -Y usted es nuevo. Ambos estamos adaptándonos.

Dante casi se atragantó de la risa.

El profesor tomó un marcador negro y escribió algo en francés sobre la pizarra.

> "Les monstres les plus dangereux portent souvent un beau sourire."

Luego se giró hacia la clase.

-Traducción.

Silencio absoluto.

Nadie respondió.

Leo caminó lentamente entre los pupitres.

-¿Nadie?

Celeste levantó la mano. -"Los monstruos más peligrosos usualmente tienen una linda sonrisa."

-Incorrecto.

Celeste bajó la mano lentamente, humillada.

Kiara fingió estudiar la mesa para no reírse.

Leo observó el salón una vez más. -Qué decepcionante.

Entonces una voz cansada habló desde el fondo.

-La traducción de la pizarra está mal escrita.

Silencio.

Completo silencio.

Kiara abrió los ojos. Dante levantó la cabeza lentamente.

Leo miró hacia Amelyth.

Por primera vez realmente mirándola.

Ella seguía recostada sobre la silla, sin parecer impresionada.

-¿Perdón? -preguntó él.

Amelyth señaló la frase con un lápiz. -Falta una coma. Y "beau sourire" suena demasiado formal para el resto de la oración.

Nadie respiraba.

Leo sostuvo su mirada durante unos segundos.

Y después...

Sonrió apenas.

No parecía una sonrisa normal.

Parecía un problema.

-¿Hablas francés? -preguntó.

-Lo suficiente para notar errores.

Kiara murmuró: -Amelyth, por favor deja de coquetear con la muerte.

Ella ignoró el comentario.

Leo volvió hacia la pizarra y corrigió la frase.

-Interesante.

Amelyth se encogió de hombros. -No realmente.

Pero algo había cambiado en el salón.

Todos podían sentirlo.

La atención del profesor ahora estaba fija en ella.

Y eso nunca era algo bueno.

-

El resto de la clase fue incómodamente intensa.

Leo corregía pronunciaciones con precisión cruel.

Humillaba estudiantes sin necesidad de levantar la voz.

Incluso Dante -que normalmente no temía a nadie- dejó de hacer bromas después de que Leo dijera:

-Tu acento suena como si el idioma estuviera muriendo lentamente.

Kiara casi lloró de la risa.

Pero con Amelyth era diferente.

Cuando le tocó leer un texto: él no la interrumpió ni una vez.

Solo la observó.

Atentamente.

Demasiado atentamente.

Y eso empezó a ponerla nerviosa.

Lo cual la irritaba muchísimo.

Cuando sonó la campana, todos salieron rápido.

Todos menos Amelyth.

Porque estaba buscando uno de sus audífonos debajo del escritorio.

-Perdiste esto.

La voz de Leo sonó cerca.

Ella levantó la vista.

Él sostenía el audífono negro entre los dedos.

-Gracias.

Leo observó el cable roto. -¿Siempre escuchas música en clase?

-¿Siempre intimida adolescentes por diversión?

Una pausa.

Luego: -Solo a las interesantes.

Amelyth sintió algo extraño en el pecho.

Algo incómodo.

Tomó el audífono rápidamente. -Qué miedo.

Leo se inclinó apenas hacia ella.

-Debería darte miedo.

Y por primera vez en mucho tiempo...

Amelyth no tuvo una respuesta inmediata.

Continuara...

Mort obsessionnelle Where stories live. Discover now