Estaba tumbado sobre mi cama recordando la cena familiar. Domingo. Tradición. Todos presentes... Consideramos que era el momento adecuado para contarlo. Los únicos que tenían conocimiento desde el principio eran nuestros alfas, claro. A ellos acudimos de inmediato. Suponía que no se opondrían, aunque correspondía consultar si no tenían ningún reparo. No lo tuvieron. Al contrario, estaban felices por nosotros, lo que fue un gran alivio para ambos. A la verdad, la idea de mantenerlo reservado por un tiempo fue mi decisión. Se lo pedí a Robbie y él, comprensivo, no tuvo objeción, sino que sería como yo quisiera. Sentí una profunda gratitud al notar que estaba con una persona que me entendía. No obstante, mi hermano ya nos había advertido que era altamente probable que los demás se dieran cuenta. Y tuvo razón. Ésta es una maldita manada de lobos, y todo tipo de emociones se transmiten por medio de los lazos, si no se logra ser precavido, cualidad que siempre me he jactado de tener. Sin embargo, mi querido Robbie no posee esa... sutileza. Andaba brillando de felicidad cual foco de navidad que a nadie le pasaba desapercibido. Y cada vez que me veía, sumaba la sonrisa más dichosa que podía mostrar, motivo por el que, y ahí sí soy culpable, mi corazón saltaba y solo atinaba a sonrojarme. Y si le preguntaban el motivo de aquello, él respondía con un "no puedo contar"... El resto, era sumar dos más dos. Sé que no lo hizo a propósito, solo que... así es él. No le puedo discutir que sea tan transparente.
De modo que más temprano que tarde, acordamos contarles a todos en una cena de domingo, no sin antes pedirme perdón por su incapacidad de disimular. Realmente, no podía estar enojado por eso. No con él. Sin embargo, me aterraba la reacción de los demás. Sabía que era estúpido, y entre más lo meditaba, más comprendía que se debía a que no suelo expresar mis sentimientos, ya que he mantenido una fachada de seriedad que, sin ella, quedo expuesto, vulnerable. ¿Cómo es que, al principio, habiendo sido tan reacio con Robbie, ahora tengo una opinión más que diferente de él? Ni yo mismo me lo puedo responder. Además, todavía tenía esa idea residual de cómo es posible que pensemos en una relación amorosa con todo lo demás sobre nuestras cabezas. Un parte de mí afirmaba que era insensato, y otra, muy fuerte, me reclamaba que debía "vivir", y no sólo defender una existencia sin sentido. Lo sigo pensando a veces.
Al final, yo mismo propuse informarlo el próximo domingo, a lo que reaccionó muy feliz, asegurándome que él se encargaría. No estaba seguro si confiarle esa tarea, pero se veía tan entusiasmado que no quise negarle la oportunidad.
Llegado el momento, él pidió la palabra, se levantó de la silla y escuché las risitas y murmuraciones, con lo que me arrepentí de inmediato, sólo que tarde, ya que el daño estaba hecho. Me puse tan nervioso que lo escuché a medias, con los ojos pegados al plato, captando frases como "familia, les queremos contar", "Kelly", "relación" y finalmente "esperamos que ustedes se alegren por nosotros". Transcurrieron unos segundos de silencio y de repente, todos comenzaron a gritar y vociferar con alegría. Yo me quedé perplejo a ver cómo la mayoría se levantaba de sus asientos y se dirigían a nosotros para abrazarnos. Frases como "me alegro tanto", "ya era hora", "¡Robbie, hasta que lo lograste!", "!ay, pero era tan evidente¡" oí reiteradas veces. Ox se veía complacido y mi madre sonreía genuinamente. Solo me dejé deslizar por cada abrazo que recibí hasta que miré a Robbie y... cielos, cómo me miraba. Ahí me di cuenta que mis miedos eran infundados y de alguna manera supe que no me equivoqué, de esto, de él, de mi manada. El único que no abrió la boca ni se levantó fue Carter, quien quedó mirándonos inexpresivamente.
Seguía recordando todo aquello cuando, de manera abrupta, se abre la puerta de mi dormitorio y entra, precisamente, mi hermano mayor, quien lanza, sin miramientos -hermano, ¿Estás seguro?
- ¿Se puede saber por qué no tocas la puerta? - Le increpo saltando de la cama.
No se inmutó y parándose frente a los pies de ésta, cruzado de brazos, insiste -Kelly, de verdad hermano, ¿y con él, además?
YOU ARE READING
Hermandad
FanfictionKelly recuerda el momento en que informó a la manada de su relación con Robbie. Mientras está en eso, llegan sus hermanos y tienen una conversación que lo hace meditar.
