Diego Navarro no sabe exactamente cuándo dejó de importarle la escuela.
Solo sabe que ahora está aquí... otra vez.
Sentado en un pupitre de South Brook High School, con la cabeza apoyada en su mano y la mirada perdida como si todo esto no fuera con él.
Último año, dicen.
Aunque él ni siquiera está seguro de si va a terminarlo.
O si lo van a botar antes.
O si simplemente va a repetir otra vez como ya casi pasa el año pasado.
A estas alturas, ya ni pregunta.
En la escuela no lo llaman por su nombre completo.
"Navarro" a secas.
"Negro" cuando quieren problemas.
O simplemente "Diego" cuando alguien habla de él en pasillos.
Siempre es el mismo tipo de conversación.
El que pelea.
El que no se deja.
El que nunca baja la mirada.
Como si eso fuera todo lo que es.
Pero nadie ve lo que pasa después de la escuela.
Nadie ve South Los Angeles cuando el sol se va y todo se vuelve más pesado.
Nadie ve lo que significa volver a casa.
Su papá no habla mucho.
Cuando lo hace, es peor.
Diego aprendió hace años que el silencio a veces duele menos que las palabras... pero los golpes no preguntan nada.
Por eso ya no se queda quieto cuando algo le molesta.
No es porque le guste pelear.
Es porque no aprendió otra forma de no romperse.
Sus manos siempre están lastimadas.
Sus sudaderas siempre grandes.
Su cara siempre como si no hubiera dormido en días.
Y aún así... la gente lo mira.
Las chicas en la escuela lo miran aunque saben perfectamente lo que es. Saben que es mala influencia.Y aun así lo miran igual.
Porque Diego Navarro es de esos chicos que no deberían gustarte... pero igual te quedan en la cabeza.
Y pensar es lo único que no quiere hacer.
Fuma Marlboro Reds cuando puede. No porque le guste. Porque lo mantiene ocupado. Porque el humo llena espacios que no quiere sentir.
Tiene dos amigos que siempre están ahí.
Carlos "Caro", el que habla poco pero piensa demasiado.
Luis, el que habla demasiado y piensa después.
Ellos son lo único que no se le ha roto todavía.
Y eso ya es raro.
Diego no sabe si va a graduarse.
No sabe si siquiera le importa.
Lo único que sabe es que este año debería ser el último.
Pero con la forma en la que va todo...no apostaría nada.
Y justo cuando pensó que nada iba a cambiar...
apareció ella.
Una chica que no encaja en este lugar.
Una chica que no debería ni saber que este lado de la ciudad existe. Y sin hacer nada... lo desordenó todo.
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Dos mundos, un desastre
FanfictionDiego Navarro tiene 17 años y está en su último año en South Brook High School. El 10 de abril cumple 18. En su escuela todos lo conocen, pero nadie realmente lo entiende. Es el chico problema. El que siempre está en peleas. El que nunca baja la mir...
