Esto lo hago por diversión.
No juzguen.
Todo comenzó desde que Petey empezó a convivir con cierto hombre-perro; su vida cambió por completo y no sabía cómo expresarlo ni cómo describir lo que sentía. La última persona a la que amó ya no está, y eso hace que todo sea aún más complicado.
Petey:
Está en su laboratorio mirando los planos de su nuevo proyecto
— Hmm… creo que a esto le falta más maldad…
(Si le cambio este color, quedaría azul… igual que él)
Mueve la cabeza con incomodidad
— ¿Por qué se me vienen estas cosas a la mente? No dejo de pensar en él. Seguramente es solo el odio que siento.
Se escucha un ruido desde afuera y alguien abre la puerta: era el pequeño gatito, Lil Petey.
Lil Petey:
— ¡Papá! ¡Mira mi dibujo!
Le muestra un dibujo donde aparecen Dogman y él, rodeados de muchos corazones
— Como hemos estado viviendo todos juntos, decidí hacerles este dibujo. Se llevan muy bien, ¿verdad?
Petey:
— ¿¿Yo y Dogman…??
Mira el dibujo y responde con tono sarcástico
— Claro que sí… déjame ponerlo aquí mismo, para verlo todos los días…
Lil Petey:
Se ríe
— Jajaja… ¿qué vamos a cenar? Todavía no llega Dogman.
Petey:
(Seguro lo hicieron quedarse horas extras de nuevo… o se quedó persiguiendo una ardilla… es tan gracioso cuando hace eso…)
— Todavía nos queda cereal. Te prepararé un plato.
Suben para cenar y se acomodan en la mesa. En cuanto termina de servirle a Lil Petey, escuchan cómo se abre la puerta: era Dogman, muy cansado por el trabajo, ya que había estado investigando el robo de varios inodoros en toda la ciudad.
Dogman:
(Los extrañé mucho… la verdad es que me encanta llegar a casa y verlos; me dan paz y mucha tranquilidad)
— ¡Guau!
Se acerca corriendo hacia Lil Petey y lo lame con mucha alegría
Lil Petey:
— ¡¡Dogman!! ¿Hoy lograste atrapar a los malos?
Pregunta muy emocionado
Petey:
Los mira a los dos mientras sirve la cena para todos. Por unos segundos, y sin que nadie se dé cuenta, esboza una pequeña sonrisa
— Bueno, basta de hablar. Empiecen a comer o la comida se va a enfriar.
(Siempre hace lo mismo… llega tarde y siempre trae alguna historia nueva que contar… ¿por qué me fijo en eso? ¿Por qué pienso estas cosas? ¿Cómo sería si él pudiera hablar de verdad?)
Esa idea ya no se le fue de la mente; por alguna razón, seguía dándole vueltas al asunto. ¿Por qué quería escuchar su voz? ¿No se suponía que debía odiarlo?
Mientras cenaban, el ambiente se sentía cálido y tranquilo. Lil Petey comía rápido, muy emocionado escuchando los sonidos que hacía Dogman para contarle todo lo que había pasado en el día. Cuando terminó su plato, bostezó muy fuerte y se frotó los ojitos.
Lil Petey:
— Tengo mucho sueño…
Mira a los dos con ternura
— Estoy muy contento de que estemos todos juntos. Buenas noches, los quiero mucho.
Se levanta de la silla y corre a abrazarlos a ambos
Petey:
Le devuelve el abrazo con suavidad
— Descansa, pequeño. Ve a tu cuarto que ya es muy tarde.
Lil Petey se fue caminando despacio hacia su habitación, y cuando se cerró la puerta detrás de él, se hizo un silencio diferente en la mesa. Ya no había risas ni preguntas constantes, solo estaban ellos dos, solos.
Petey se quedó en silencio un momento, sin saber muy bien qué decir, y apartó la mirada para que no se le notara lo nervioso que se sentía. En cambio, Dogman lo miraba fijamente, con esos ojos grandes y brillantes que lo hacían sentir cosas que no lograba entender. Se levantó de su sitio, caminó despacio hasta la cocina y volvió trayendo unas velas que encendió con mucho cuidado; la luz cálida iluminó todo el lugar y creó un ambiente muy especial.
Petey:
— ¿Qué haces…?
Pregunta con voz baja, tratando de seguir actuando como si no le importara, aunque sus orejas se levantan un poco por la sorpresa
Dogman:
Se acerca despacio, se sienta más cerca de él y apoya su cabeza suavemente sobre la mesa, mirándolo con mucha atención. Emite sonidos suaves, tranquilos, como si estuviera tratando de comunicarle algo importante. Levanta una de sus manos y la coloca con delicadeza sobre la pata de Petey, moviendo la despacio.
(…)
Petey:
Se queda inmóvil al sentir su contacto, su corazón late más rápido de lo normal. Lo observa con detenimiento, y en su mente empiezan a girar ideas, como le pasa siempre que se enfrenta a algo que no comprende del todo
— Escúchate… haces tantos sonidos diferentes, mueves las orejas de formas distintas, tu cola cambia el ritmo de movimiento… ¿qué quieres decirme realmente?
(Soy científico, debería ser capaz de descifrar esto… todo tiene una explicación, todo tiene un patrón. Si pudiera registrar cada sonido, cada gesto, cada movimiento… podría saber exactamente qué es lo que estás pensando, qué es lo que sientes…)
Se queda callado unos segundos, analizándolo todo como si fuera un nuevo experimento
— Es frustrante… tienes tanto que expresar y no hay forma de saberlo con certeza… esto es un problema que vale la pena resolver. Si logro crear algún aparato, algún método para traducir todo lo que haces… entonces por fin sabría qué pasa por tu cabeza…
Habla más para sí mismo que para él, con esa mirada pensativa que tiene cuando trabaja en algo nuevo, aunque sin apartar la vista ni un instante de él
Dogman hace otro sonido, esta vez un poco más agudo, como si estuviera de acuerdo con lo que decía, o como si simplemente le gustara escucharlo hablar. Se acerca un poquito más y le lame suavemente la mejilla, de una forma tranquila y muy especial.
Petey:
Se aparta rápido, fingiendo disgusto aunque se le nota la sonrisa a medias
— ¡Oye! ¡Qué asco eres! Siempre haciendo cosas así… no sé por qué te aguantó…
(Pero… si pudiera entenderte… ¿me dirías cosas que yo querría escuchar? O tal vez solo estarías hablando de comida o de perseguir cosas… no debería importarme tanto… pero lo hace…)
Se quedaron ahí, en silencio, mirándose, con la luz de las velas que hacía que todo se viera más tranquilo y agradable. Petey seguía pensando en esa idea, ya no solo como un proyecto científico más, sino como algo que realmente quería lograr, por una razón que aún no quería admitir del todo.
Petey:
— Bueno… ya es muy tarde… deberíamos irnos a descansar… mañana tengo mucho que hacer…
Se levanta despacio, pero antes de dar un paso más, se detiene un momento y vuelve a mirarlo
— Y… esto… lo que hiciste con las velas… estuvo bien… no digas nada, ¿eh?
Dogman mueve la cabeza con alegría y se levanta también, caminando a su lado mientras se dirigen a descansar. Para Petey, esa noche no había terminado solo con una cena; había empezado con una nueva idea, un nuevo objetivo, y algo más que poco a poco iba abriéndose paso en su interior.
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Continuará...
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Detey- Te odio dogman
FanfictionEstá es la perspectiva de Petey Historia hecha solo por diversión. Créditos de imágenes a sus respectivos creadores. Inspiración de la historia original de "Las aventuras de Dogman"
