OLIVIA
Olivia nunca fue de las personas que disfrutaban los cambios.
No porque no pudiera adaptarse, sino porque cada cambio le obligaba a dejar algo atrás. Y dejar atrás siempre le costaba más de lo que quería admitir.
Esta vez, sin embargo, no había mucho que discutir.
Barcelona.
Una ciudad enorme, desconocida, llena de ruido, vida y gente que no conocía su historia.
El avión aterrizó con un golpe seco que le apretó el estómago. Olivia miró por la ventanilla mientras el avión frenaba lentamente. Las luces de la pista, el movimiento constante de los autos, las personas esperando en tierra… todo le parecía ajeno.
Demasiado ajeno.
Cuando bajó del avión, el aire cálido le pegó en la cara. Era distinto al de donde venía. No sabía explicarlo, pero se sentía más rápido, como si todo en esta ciudad funcionara a otra velocidad.
—¿Estás bien? —la voz de Sira la sacó de sus pensamientos.
Olivia giró la cabeza y asintió.
—Sí… solo cansancio.
Sira la miró con una sonrisa tranquila, de esas que no presionan.
—Te vas a acostumbrar. Te lo prometo.
Olivia no respondió. Solo ajustó la mochila en su hombro y siguió caminando junto a ella.
Sira era su punto seguro en todo esto. La única cara conocida en un lugar completamente nuevo. Habían crecido en contacto, pero ahora por fin estaban en la misma ciudad.
Y eso, al menos, hacía todo un poco menos pesado.
El trayecto desde el aeropuerto hasta la casa de Sira fue largo.
Olivia miraba por la ventana del auto mientras la ciudad pasaba a toda velocidad. Edificios altos mezclados con calles más antiguas, gente caminando sin detenerse, bicicletas, autos, vida constante.
Todo parecía moverse sin pausa.
—Aquí nunca es silencioso —comentó Sira.
Olivia soltó una pequeña risa.
—Ya me di cuenta.
Sira la miró de reojo.
—Te va a gustar.
Olivia no estaba segura de eso, pero decidió no discutirlo.
Cuando llegaron a la casa, el ambiente fue más cálido. Sira vivía en un lugar cómodo, lleno de luz natural y con ese tipo de orden que parecía casual, pero no lo era.
—Esta es tu habitación —dijo Sira abriendo una puerta.
Olivia entró despacio.
Era simple, pero acogedora. Una cama, un escritorio, una ventana grande.
Suficiente.
—Gracias —dijo Olivia.
Sira se apoyó en el marco de la puerta.
—No me agradezcas. Te vas a quedar un buen tiempo acá, así que mejor que te sientas en casa.
Olivia dejó la mochila en el piso.
—Voy a intentar eso.
Esa noche le costó dormir.
No por incomodidad física, sino por la sensación constante de estar en un lugar donde todavía no encajaba.
Miraba el techo y pensaba en todo lo que había dejado atrás sin realmente querer hacerlo.
Pero también sabía que no podía quedarse atrapada en eso.
Mañana empezaba algo nuevo.
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falling wasn't the plan
FanfictionUn juego sin importancia. Sin sentimientos. Pablo solo tenía que acercarse a ella... hacer que confiara... que se enamorara. Pero nunca pensó en una cosa: que él sería el primero en caer. Y cuando la verdad salga a la luz... ya no habrá vuelta atrás.
