INTRODUCCIÓN:
¿Cómo un hombre de 2 metros y más de 120 kilos aterrorizó California y terminó ayudando al FBI a entender a los asesinos seriales? Hoy hablamos de Edmund Kemper, un hombre cuya inteligencia, frialdad y extraña cooperación con el FBI lo convirtieron en un punto de estudio clave para entender cómo piensan los asesinos seriales.
INFANCIA:
Ed Kemper nació en 1948 en California, en un hogar marcado por el conflicto.
Su madre ejercía un abuso psicológico constante, humillándolo y aislándolo.
Desde niño ya mostraba señales de alarma: aislamiento, fantasías violentas y crueldad con animales.
Hoy sabemos que estos comportamientos son predictores de un riesgo elevado de violencia, pero en aquella época casi no se hablaba del tema.
PRIMEROS CRÍMENES:
El 27 de agosto de 1964, con tan solo 15 años, cometió su primer asesinato.
Primeramente mató a su abuela, Maude M. Hughey Kemper, de 66 años, con la que vivía en un rancho de 7 hectáreas, mientras esta terminaba su último libro para niños. Pero la cosa no acabó ahí, sino que, cuando llegó su abuelo, Edmund Emil Kemper, de 72 años, también lo mató. Acto seguido, llamó a su madre para contarle lo que había hecho y la instó a que llamase a la policía.
En las declaraciones que dio a los agentes dijo que él "solo quería ver que sentía al asesinar a su abuela", y que mató a su abuelo porque sabía que se enfadaría por lo sucedido.
Fue internado en un hospital psiquiátrico, concretamente en el Hospital Estatal de Atascadero.
Los especialistas advirtieron que tenía un alto potencial de violencia futura...
pero fue liberado a los 21 años, considerado "rehabilitado".
Gran error.
Kemper, de 2 metros y más de 120 kg, trabajó en diversos sitios hasta llegar al Departamento de Obras Públicas en la División de Carreteras en el Distrito 4.
Entre mayo de 1972 y febrero de 1973, Kemper mató a diversas estudiantes que encontraba en la autopista, las llevaba a zonas rurales aisladas para matarlas -acuchillándolas, con un arma de fuego o asfixia- y después las trasladaba a su apartamento donde practicaba necrofilia para posteriormente desmembrarlas. Usualmente, arrojaba los cuerpos desmembrados a barrancos o los sepultaba en campos.
INFORMACIÓN SOBRE LAS VÍCTIMAS:
7 de mayo de 1972:
Dos jóvenes autoestopistas de 18 años fueron asesinadas por Edmund cuando iban de camino a visitar a una amiga en Palo Alto, California. Una visita que jamás sucedió.
Mary Anne Pesce y Anita Luchessa iban hacia la universidad de Standford donde residía su amiga, a unas 3 horas de distancia, cuando un hombre se ofreció a llevarlas en su coche el resto del camino. Era Edmund Kemper.
Tras su ofrecimiento, las jóvenes subieron a la parte trasera del vehículo y durante el trayecto no se percataron de que Edmund había cambiado el rumbo hacia una zona aislada de bosque. De camino, Anita se percató de que la intención de Kemper no era ayudarlas, así que trató de hacerle cambiar de idea, lo que provocó que este la metiera en el maletero. Tras parar el coche, amordazó y asestó varias puñaladas a Mary Anne, la cual intentó resistirse, pero finalmente terminó muriendo. Después se dirigió al maletero y asesinó a Anita con un puñal.
A continuación, y sabiendo que su compañero de piso no estaba, Ed Kemper trasladó los cuerpos (uno en el maletero y otro cubierto en el piso de la parte trasera) a su casa. Allí decapitó a las dos chicas y, mientras obtenía fotografías de índole sexual con una Polaroid, descuartizó sus cadáveres. Seguidamente los introdujo en bolsas de plástico y los llevó a un paraje al otro lado de Santa Cruz (California), donde enterró sólo sus cuerpos, ya que se había quedado con las cabezas. Por una parte, para que no fueran identificadas y por otra a modo de trofeo. Tiempo después las arrojó a un barranco.
