Año 1741, un tiempo en que la tierra era un dominio de bosques cerrados, vientos indomables y, sobre todo, el hielo. Alaska, hermosa y severa, ocultaba en sus grandes lagos icebergs que flotaban como centinelas de cristal. A pesar de la nieve eterna, los hombres y mujeres desafiaban al clima con una voluntad de hierro. No había aulas ni pupitres, pero los niños aprendían los secretos de la caza y el rastro bajo el cielo abierto. Los jóvenes no esperaban al fin de semana, sino al final de las grandes jornadas para reunirse en torno a hogueras comunales, compartiendo historias y bailes bajo la aurora boreal. En la calidez de sus rústicas cabañas, el refugio lo daban las chimeneas de piedra, mientras los ancianos descansaban bebiendo infusiones de bayas silvestres frente al fuego que nunca debía apagarse.
En ese año, Alaska acababa ser descubierta por el hombre. Pero, en lo más profundo, más allá de todo esto, en donde nadie ha visto jamás el verdadero montón de nieve, el hielo y los grandes bosques que habita ese lugar. Nadie se imaginaría nunca que existían vidas más fuertes e inteligentes. Donde humanos que no eran comunes vivían en un hermoso reino llamado Alaskabell. Allí vivían los más bondadosos y conocidos reyes. El rey Navilio Mitts y la reina Annibell Mitts. Quienes fueron los primeros en descubrir un lugar demasiado alejado de la civilización, ambos prefirieron vivir en lo más oculto de Alaska para asegurarse de que humanos normales nunca descubrieran su existencia. Ellos preferían llamar "ciudad" que "reino" a su Alaskabell, ya que no solamente había casas, también establecimientos como centros comerciales, joyerías, hospitales y otros grandes edificios. Aunque ellos no eran los únicos que habitaban allí, también existían personas que no poseían poderes como ellos pero si conocían lo que ellos podían hacer. Claro que se les estaba prohibido mencionar la existencia de este mundo o se les desterraría la entrada por siempre de allí y ellos muy bien sabían que no les convenía dejar aquel lugar tan hermoso. Un tiempo atrás, los reyes y toda la gente de su pueblo vivieron en la Antártida, pero ésta les fue arrebatada por medio de una trampa por otro ser a quién los reyes odiaban. Así que tuvieron que abandonar e irse con todo su pueblo a buscar otro lugar donde vivir.
Habían cruzado el polo norte y el polo sur, pero la gente de su pueblo se quejaba por la temperatura de ambos lugares, eran demasiado bajas para ellos. Y como los reyes amaban a su gente, los comprendieron y buscaron otro lugar, hasta que después de largas semanas de recorrido, encontraron Alaska. Al llegar allí, Navilio sabía que aquella capital se llamaba así y por medio del nombre de la reina decidió agregarle "Bell" al final. Así que aparte del nombre, Navilio decidió construir una gran ciudad dentro de esta inmensa zona que habían descubierto. Pero ambos sabían que no podían construirla solos, así que Navilio formó una reunión con toda su gente, que eran más de doscientos, y les pidió ayuda para construir la ciudad en la que pronto podrían vivir todos cómodamente. Les ofreció poderes, parecidos a los de ellos pero menos fuertes, a cambio de que les sirvieran a ellos en el palacio que todos juntos construirían, tendrían su hogar en el palacio junto a los reyes pero debían servirles. Muchos sin pensarlo se ofrecieron, pero algo que prefería Navilio era que fueran hombres, para que tuvieran la fuerza suficiente de construir edificios y casas. Así que a ellos se unieron cuarenta hombres. Unos blancos, otros morenos y otros negros. Navilio decidió nombrarlos: Los Rompehielos, porque tenían mucha fuerza al romper el hielo para construir. Sin embargo, aunque serían los esclavos por toda una vida de los reyes, ellos no los trataban como simples sirvientes, los consideraban también como su familia sagrada. Después de un tiempo de haber construido el reino de Alaskabell, que quedaba frente al palacio de los reyes, la gente comenzó a apodarles: los Hielos. Ellos, además de servir a esta familia, los protegían y vigilaban la entrada al palacio, por si acaso quisiera entrar el mal por esas puertas. Un mal que podría ser aquel ser que les arrebató la ciudad de la Antártida.
El palacio fue lo primero que construyeron los Hielos junto a Navilio, pero ¿De dónde sacaba el dinero el rey para todo esto? Eso fue porque una mañana, los primeros días de haber nombrado Alaskabell y antes de construir parte del pueblo, Navilio quiso hacer una caminata por toda Alaskabell, uno de sus hobbies eran las exploraciones, cuando una gran montaña le llamó la atención, tenía una especie de grieta en medio desde la pata de la montaña hasta casi la punta. Parecía una entrada, Navilio entró y todo estaba oscuro, así que sacó su cetro, el arma que lo defendía de todo e iluminó la gran cueva. Cuando hizo aquello, descubrió una gran montaña de diamantes por todas partes, y no solo eso, también había rubíes, gemas y cristales. Después de haber perdido aquella fortuna en la Antártida, era como si Dios le hubiese iluminado el camino hacia su futuro.
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ALASKABELL Las reliquias de Annabelle
FantasyUn reino oculto bajo la nieve. Un secreto protegido durante siglos. Un poder que jamás debió despertar. En los confines más remotos de Alaska existe Alaskabell, un lugar que no aparece en ningún mapa y cuyo origen está envuelto en antiguas leyendas...
