El ambiente estaba tenso.
Demasiado.
Pooh se quedó de pie cerca de la puerta, como si no estuviera seguro de querer quedarse. Pavel, en cambio, permanecía inmóvil, observándolo… como si en cualquier momento fuera a romperse por completo.
—Habla tú primero —dijo Pooh, cruzándose de brazos.
Pavel tragó saliva. Su corazón latía tan fuerte que le dolía.
—Pooh… —empezó, pero su voz falló.
No era fácil.
¿Cómo se supone que dices algo así?
Pooh suspiró con impaciencia.
—Si es otra vez lo mismo de ayer, no tengo ganas, Pavel.
Ese tono… frío, cortante… le dio el último empujón.
—Estoy embarazado.
El silencio fue inmediato.
Pesado.
Irreal.
Pooh dejó de moverse. Sus ojos se clavaron en él, como si no hubiera entendido.
—¿Qué… dijiste?
Pavel sintió que el mundo se le venía encima, pero no retrocedió.
—Estoy embarazado… —repitió, esta vez con más firmeza, aunque las lágrimas ya estaban cayendo—. Es tuyo.
Pooh soltó una risa… pero no era de felicidad.
Era incredulidad.
—Eso no es gracioso.
—No estoy bromeando.
—Pavel, esto ya es demasiado —su expresión cambió a molestia—. ¿Ahora inventas esto para llamar mi atención?
Esas palabras lo destruyeron.
—¡No estoy inventando nada! —gritó, rompiéndose—. ¿Crees que jugaría con algo así?
Pooh lo miró en silencio. Dudando. Analizando.
—Entonces… compruébalo.
Pavel sintió como si le arrancaran el aire.
—¿No me crees…?
—No es eso —respondió Pooh, aunque claramente lo era—. Solo… necesito verlo.
Las manos de Pavel temblaron. Caminó lentamente hacia la mesa, tomó la prueba… y se la entregó.
Pooh la observó.
Dos líneas.
Su expresión cambió… pero no a lo que Pavel esperaba.
No había emoción.
No había alegría.
Solo… tensión.
—Esto… —Pooh pasó una mano por su cabello—. Esto no puede estar pasando.
El corazón de Pavel se hizo pedazos.
—Es real…
—No… —Pooh negó—. No ahora. No así.
—¿Qué significa eso? —preguntó con la voz quebrada.
Pooh lo miró directamente.
—Que no estoy listo para esto, Pavel.
Fue como un golpe directo al pecho.
—¿Y yo sí? —susurró—. ¿Tú crees que yo estoy listo?
El silencio volvió a invadir el lugar.
