El eco de mis pasos en la casa vacía no sonaba a nuevo comienzo; sonaba a una huida desesperada. Siempre supe que mi familia respiraba secretos, pero jamás imaginé que el precio de la verdad sería mi propia cordura. Entre cajas a medio abrir y el olor a polvo de este nuevo refugio, buscaba una respuesta que mis padres se encargaron de enterrar bajo años de silencios cómplices.
Ni mi mente ni mi corazón estaban listos para la detonación que vendría después. Una explosión silenciosa, alimentada por cada mentira que aceptamos como verdad.
El nombre de Daniel me golpeó como un impacto físico mientras desempacaba. Él fue el primero en hacerme vibrar el corazón, mi único aliado en una guerra que ninguno de los dos entendía. Me enseñó lo que era el amor, pero también fue el primero en soltarme la mano cuando el suelo empezó a temblar bajo nuestros pies. Me dejó sola en el vacío de su ausencia, y ahora, pretendía buscar un perdón que yo ya no tenía fuerzas para dar.
Porque mientras el recuerdo de su lucha se desvanecía en promesas rotas, alguien más reclamaba su lugar.
Alguien que no era un extraño, sino quien estaba a punto de escribir una historia nueva sobre las páginas que Daniel dejó en blanco.
-¿Estás bien? -La voz de Alex rasgó el silencio.
Lo miré. Estaba apoyado en el marco de la puerta, con su uniforme impecable y esos ojos que me analizaban con una intensidad que llegaba a quemar.
-Sí... solo un poco apenada por lo que pasó -respondí, bajando la mirada.
-Te entiendo -soltó él con una risa cargada de amargura-. Tu mamá te trastornó la mente para que te desilusionaras de mí. Al parecer, esa fue su mejor defensa.
-Está bien, Alex -lo interrumpí-. Pero no te refieras así de ella. Te recuerdo que sigue siendo mi madre.
-Perdón, pero es que no entiendo cómo no puede aceptarnos -insistió en tono burlón-. ¿Cómo aceptó tu relación con el idiota de Daniel? Ah, claro... porque se conocían de siempre, porque sus familias eran "amiguitas". Menuda hipocresía.
-¡No era por eso! -Mi grito cortó el aire-. Tú sabes perfectamente que así no fueron las cosas, Alex. Nuestras familias no estaban unidas por cariño; estaban encadenadas por un secreto que nos ocultaron a todos. Pasamos años viviendo una mentira mientras ellas usaban nuestras vidas para tapar su propia basura. Así que no te atrevas a usar mi pasado como un arma en mi contra.
Él se quedó callado, dejando que mis palabras flotaran mientras su respiración se volvía pesada. Me acerqué un paso más, retándolo.
-¿O es que acaso tú no tienes secretos? ¿Qué me ocultas, Alex? Porque siento que todos aquí tienen una versión de la historia menos yo.
Vi cómo la furia en sus ojos se transformaba en algo parecido al terror. Pero, de pronto, su rigidez se rompió. Alex dio un paso rápido y me rodeó en un abrazo apretado, casi desesperado. Escondió su rostro en mi cuello y pude sentir el calor de su aliento y el roce de la tela rígida de su uniforme contra mi piel.
-Perdón -susurró-. Me exalté. Solo trato de protegerte. Te amo tanto que a veces pierdo el control cuando siento que te alejas de mí.
Me relajé contra él, dejando que el latido de su corazón calmara el mío. Él se separó apenas unos centímetros, mirándome con una seriedad que me caló hondo.
-Solo quédate aquí y descansa -murmuró, dándome un beso breve en la frente-. No salgas y, por favor, no hables con tu familia. Siempre lo empeoran todo. No quiero que ocasionen otro accidente del cual no se van a hacer responsables.
-¿Otro accidente? -alcancé a preguntar, pero él ya se estaba dando la vuelta-. ¿De qué no se hicieron cargo, Alex?
-No abras la puerta a nadie -sentenció desde el pasillo.
Se fue, dejándome con el eco de sus palabras y una punzada eléctrica sobre mi ceja derecha. Me toqué la cicatriz. Estaba segura de que me la había hecho bajando las escaleras con las maletas, cuando Curly se me cruzó queriendo jugar en el peor momento... Pero ahora, ese recuerdo se sentía como una película borrosa. ¿Y si Curly nunca estuvo ahí? ¿Y si mi mente inventó al perro para no recordar quién me empujó de verdad?
La paz duró lo que un suspiro. El timbre sonó con insistencia. Era mi madre.
-¿Qué haces aquí? -solté, bloqueando el paso-. Te dije que no quería ver a nadie de esa casa. Vete.
-No seas tan dura, Camila. Este hombre no es para ti -soltó ella con esa frialdad que me erizaba la piel-. Deberías estar con alguien de nuestro nivel, alguien que realmente valga la pena. Daniel ha estado llamando... pregunta por ti todo el tiempo.
Me tensé al escuchar su nombre. El aire se volvió pesado.
-Él cree que todavía tienen algo que hablar, que pueden arreglar el desastre que dejaron -insistió mi madre.
-¿Arreglar qué? ¿Lo mismo que Daniel siempre dice que va a solucionar y nunca hace? -Me reí con amargura-. Él siempre dice que lo va a arreglar todo, pero solo deja desastres a su paso. Entiéndelo: yo ya estoy con Alex, te guste o no. Así que vete.
Cerré la puerta con una fuerza que me dolió en los huesos. Me hundí en el suelo, apretando mi cabello mientras las lágrimas de impotencia finalmente escapaban.
Daniel seguía siendo el fantasma de un amor que se desangró hasta el cansancio, mientras que Alex era la realidad que me consumía; esa atracción que me mantenía unida a él a pesar de todo.
Dos hombres, mil mentiras y una verdad que aún me aterraba descubrir.
Antes de que el nombre de Alex fuera mi perdición y el de Elena nuestra ruina... hubo un tiempo en el que Daniel y yo fuimos invencibles.
Si quería entender cómo terminamos así, tenía que regresar al principio.
A los días donde nuestro amor era lo único que nos mantenía a salvo de la tormenta que estaba por venir.
***
¡Hola a todos! ✨ No saben la ilusión que me hace estar aquí compartiendo esta historia con ustedes. Soy nueva y estoy súper emocionada de que conozcan a Camila, Alex y Daniel.
He escrito este prólogo escuchando mucho a Olivia Rodrigo, así que espero que disfruten de la vibra de la historia. Estaré leyendo todos sus comentarios :)
De momento no tengo días fijos de actualización, pero les prometo subir capítulos en estos días. ¡Así que estén atentos!
No olviden votar ★ y comentar si les ha gustado este comienzo. ¡Nos leemos pronto! 🇵🇪
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DIME SI TE QUIERES QUEDAR
Romance¿Qué es peor? ¿Que el amor de tu vida vuelva cuando ya aprendiste a vivir sin él, o que tu nuevo y odioso vecino policía sea la única persona capaz de hacerte olvidar su nombre? Para Camila, el amor siempre tuvo un nombre: Daniel. Él fue su refugio...
