CAPÍTULO 1
No me gustan los hombres que no sonríen. Y él no lo hacía. Ni cuando la gente le hablaba. Ni cuando firmaba contratos. Ni siquiera cuando alguien intentaba agradarle. Adrián no fingía.
Entré a su oficina con el currículum apretado entre mis manos, repitiéndome que solo era un trabajo más. Una entrevista. Nada importante. —Siéntate. No levantó la voz. No hizo falta. Me senté frente a él,
sintiendo cómo el silencio se volvía demasiado pesado.
Levantó la mirada. Y algo dentro de mí… se rompió.
No fue miedo. No
exactamente. Fue como si mi cuerpo lo hubiera reconocido antes que mi mente.
—Has cambiado —murmuró.
Fruncí el ceño.
—Creo que se equivoca.
Negó lentamente, observándome como si estuviera confirmando algo que ya sabía. Y entonces sonrió. No fue una sonrisa amable. Fue… incómoda. Peligrosa.
—No —dijo en voz baja—. Esta vez has tardado más en volver.
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
—No entiendo de qué habla.
Se inclinó ligeramente hacia mí, apoyando los codos sobre la mesa.
Sus ojos no eran cálidos. No eran seguros.
Eran el tipo de ojos que guardan secretos.
—No pasa nada —susurró—. Ya te olvidarás otra vez.
El aire se quedó atrapado en mi garganta.
—¿Olvidar qué?
Por un segundo, su mirada cambió. No fue tristeza.
Fue algo peor.
Como si ya hubiera pasado por esto… demasiadas veces.
—A mí.
Salí de esa oficina con el pulso acelerado.
No sabía si había conseguido el trabajo. Ni siquiera recordaba qué había respondido durante la entrevista. Solo podía pensar en él. En su voz. En su forma de mirarme. Como si yo no fuera nueva en su mundo.
Esa noche no dormí.
Cada vez que cerraba los ojos, lo veía.
No como en la oficina.
Más cerca.
Demasiado cerca.
Su mano rozando la mía. Su voz en mi oído. Mi nombre… en sus labios.
Me desperté sobresaltada.
El corazón latiendo fuerte.
Y una sensación extraña en el pecho. Como si hubiera perdido algo… o a alguien.
Pero no recordaba qué.
Ni a quién.
A la mañana siguiente, recibí el mensaje.
“Empiezas hoy.”
Sin firma.
Sin explicación.
Sin opción.
Y lo peor… fue que no me sorprendió
ESTÁS LEYENDO
"No recuerdo amarte... pero me duele"
RomanceNunca lo había visto. Pero él me miró como si ya me hubiera perdido. Acepté el trabajo sin imaginar que todo cambiaría desde el primer día. Adrián no es un hombre normal. No sonríe. No explica. No pregunta. Solo afirma. Como si supiera cosas de mí q...
