El Comienzo

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Era un día soleado y notablemente despejado. Eran altas y macizas paredes las que rodeaban "Asteria". Un reino gobernado por un rey muy especial. Donde se pueden encontrar cabañas, casas de uno o dos pisos, hostales para pueblerinos de tierras lejanas. Había un poco de todo. Ro entre toda la variedad del lugar se encontraba una cabaña, relativamente alejada, en una esquina del reino. Donde vivían Iñigo, un chico de 24 años y Elba, una chica de 18 años. Eran hermanos, huérfanos hace ya una década.

Todos los días pasaba un mozuelo vendiendo baratijas, antigüedades y reliquias. Era de pelo castaño, ojos cafés oscuros, pecoso y siempre vestía jumpsuits color roble, combinados con una polera manga corta verde.

No todos abrían la puerta para comprarle, e Iñigo era de los que escasa vez le abrían. Pero ese día estaba ilusionado con la idea de ir a Japmesía. Entonces cuando el muchacho le tocó la puerta, Iñigo desplegó la puerta.
- Buen día, ¿Cómo le va? ¿Le puedo ofrecer algo? - Preguntó con amabilidad el chico.
- Hola, hola, ¿Tienes algún mapa hacia Japmesía? - El comprador decidió ir al grano y preguntar sin rodeos.
El chico asintió y hurgó en sus cosas con rapidez. Sacando un papel grande y amarillento. Al darlo vuelta, dejando de lado que era hermoso, tenía el camino para ir a Japmesía, Wagtrum, una mina de piedras luminosas, Vanar y Sibelia.
- ¿Te sirve? Es el único que tengo. -
- ¿Cuánto quieres por él? -
-Con tres monedones de oro es tuyo -
Iñigo lo hizo pasar y después de decir una palabras ininteligibles, desapareció dentro de una habitación. El chico en lo que esperaba, observó la sala. Un bonito piso de madera y paredes celestes, a la izquierda un espacio luminoso. En un tabique había una ventana, delante un sofá, una mesa y al costado un cuadro de un gran árbol. Luego se sentó en el sillón mirando al frente.

Después de unos minutos se oyeron unos pasos, de un pasillo cercano y apareció una chica de cabello avellana, despeinada, ojos claros, piel suave y un pijama rosado. La chica parecía no haber notado la presencia del muchacho, entonces para demostrar que estaba ahí, debido a su timidez, solo pudo aclarar la garganta. La fémina se giró sobresaltada y se puso en posición de combate de Kung fu o algo parecido. Pero al notar que era un joven de su misma edad se relajó, levemente avergonzada lo miró.
- H-Hola, ¿Qué haces aquí? -

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⏰ Last updated: Apr 18 ⏰

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