EL ENCUENTRO
Pensamientos de Paula
Iba llegando a mi lugar de trabajo cuando una de las secretarias ejecutivas me detiene en el pasillo.
—Solíz, el jefe quiere verte.
—Oh, claro... ya voy.
Me mira con burla. No entiendo qué tienen todas en mi contra, pero parece que el simple hecho de que el CEO me favorezca es motivo suficiente para que me odien y esperen con ansias el día que me despidan.
Llego hasta la oficina de presidencia y toco la puerta.
—¿Me mandó llamar, jefe?
Él voltea hacia mí, y sus grandes ojos azules me miran con fingida molestia.
—¿Señor...? —pregunto tímidamente, aunque ya conozco su juego.
Él enarca una ceja.
—¿Qué son estas horas de llegar, Solíz?
—Lo siento, jefe —me defiendo—. Fui a comer con mis hermanas y ya sabe cómo son ese par...
Ahora él me sonríe y se acerca para abrazarme.
—Tengo que hablar seriamente con esas dos, te están robando mucho tiempo de donde más te necesito.
Nos separamos y su expresión se vuelve seria.
—Tengo una misión especial para ti hoy.
—Dime, ¿qué pasa? —pregunto segura de mí misma.
—En media hora llegará un comprador de maquinaria para su hacienda. Necesito que lo atiendas tú. El problema es que... él tiene misoginia y bueno... tú y tu aspecto...
Me cruzo de brazos, totalmente molesta.
—¿Andretti Claus? ¿Especifica qué quiere decir con "mi aspecto"?
Él me mira ya aterrado, hablando nerviosamente:
—Sabes lo que quiero decir, eres mi mejor amiga, te quiero, peroooo...
Lo agarro fuerte de las orejas.
—¿Así que para el señor Claus soy menos mujer por no vestirme como una muñeca todo el día? ¡Serás muy el CEO, pero esta se la vas a pagar!
—¡Lo siento, lo siento! —ríe tratando de zafarse—. Joder, Paula, siempre tan brava. Pero en serio necesito tu ayuda con esto. Si cerramos este trato, nos beneficia con varios millones.
Me acomodo los lentes y el traje, suspirando.
—Está bien, te salvas. Pero no te preocupes, yo lo atiendo... pero escúchame bien —lo señalo con el dedo—, si vuelvo a escucharte decir que no soy "tan mujer" como las demás secretarias, te juro Andretti Claus... ¡eres hombre muerto!
Él alza las manos en señal de rendición, riendo.
—Lo juro, señorita Solíz.
Estaba en recepción esperando al susodicho hombre. Me acomodé bien mi traje y mis gruesos lentes, intentando proyectar seguridad.
De repente, me quedo tiesa. Mi cuerpo se estremece completamente al verlo entrar.
Mide cerca de dos metros, hombros anchos, cintura estrecha, un cuerpo duro y definido. Sus ojos son negros, profundos como dos pozos oscuros, piel morena y una mandíbula afilada que denota fuerza y carácter.
Vuelvo a la realidad cuando ya está parado justo frente a mí. Sonrío nerviosa, intentando no trabarme.
—Muy buenos días, sea bienvenido a Claus Corporativo. Usted debe ser el cliente. Mucho gusto, soy Paula Solíz y seré quien lo atienda hoy.
Extiendo mi mano, pero mi mente grita: **"¡Joder, idiota! Tiene misoginia, no va a querer tocarte"*.
Sin embargo, una fuerte corriente eléctrica recorre mi cuerpo completo al sentir sus grandes y cálidas manos estrechando la mía con firmeza.
—Julián Castro... el gusto es mío.
Esa voz gruesa y poderosa me hace tragar saliva involuntariamente.
Sonrío, sintiendo cómo me tiemblan ligeramente las piernas.
—Por aquí, por favor.
Llegamos a la sala de conferencias donde Andretti ya nos esperaba. Comencé a explicar los detalles del negocio, pero era imposible concentrarme. No podía dejar de sentir la intensidad de su mirada oscura, clavada en mí, como si intentara leer mi alma.
YOU ARE READING
AMOR SALVAJE
FanfictionUn hombre duro e indomable, marcado a fuego por los golpes de la vida, cicatrices que se quedaron grabadas para siempre en su cuerpo y en su alma. Creyó que la oscuridad sería su eterna compañera... pero se equivocaba. Porque siempre hay una luz en...
